Raúl Díaz junto a uno de los camiones de su empresa.

Raúl Díaz junto a uno de los camiones de su empresa. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Valladolid

Raúl (41), empresario en un pueblo de Valladolid: “Llenar un depósito nos cuesta 1.700 € y antes 1.000. Esto no deja vivir”

La Guerra de Irán está golpeando con fuerza a las pequeñas empresas como la de nuestro entrevistado, que transporta paja y forraje en camiones que acaban en explotaciones ganaderas.

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La subida del precio de los carburantes es una de las primeras y más graves consecuencias económicas de la guerra en Oriente Medio. Llenar el depósito es más caro ahora que hace dos semanas, cuando Estados Unidos e Israel atacaron Irán.

Un encarecimiento que es más notable en el caso del diésel, del gasoil, que se ha encarecido notablemente desde el estallido del conflicto.

Según los datos del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, desde que comenzó la guerra, el precio del gasóleo ha subido más de un 28% y ya está por encima del 1,80.

Eso lo notan empresarios como Raúl Díaz Martín que cuenta en la localidad vallisoletana de Bobadilla del Campo con la empresa que lleva el nombre de RJ Paja y Forraje y que tiene ocho años de vida.

“Nosotros compramos paja y forraje a los agricultores. Después lo transportamos y vendemos a los ganaderos. Antes de la guerra pagábamos 1.000 euros en llenar un depósito y ahora 1.700. Esto ahoga, no deja vivir”, asegura nuestro entrevistado.

Nos cuenta cómo ha cambiado su vida desde el inicio de la Guerra de Irán que le golpea, con gran fuerza, en el bolsillo.

La vida de Raúl

“Soy una persona trabajadora. Un ciudadano normal que nació en Ávila y que hace ocho años decidió instalarse en Bobadilla del Campo para establecer aquí mi empresa, junto a mi hermano y mi modo de vida”, asegura nuestro entrevistado en declaraciones a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Tiene 41 años y se vende como “comercial de venta al por mayor de cereales”. Amante de tomar un refresco con sus amigos y del fútbol, el abulense ha vivido en Canales y en La Nava de Arévalo hasta que desembarcó en la localidad vallisoletana.

Lo hizo junto a su mujer y sus dos hijos que ahora dan vida al municipio vallisoletano y hace que el colegio en el lugar siga teniendo vida y pueda seguir iluminando la cara de los más mayores del lugar cuando ven a los más pequeños salir de la escuela.

Recuerdo que tuve una infancia y una niñez muy bonita, sobre todo en Canales. En la calle y junto a mis amigos. En La Nava de Arévalo empecé la actividad con mi hermano que se trasladó posteriormente a Bobadilla y aquí seguimos intentando salir adelante”, apunta nuestro entrevistado.

RJ Paja y Forraje SL nació en un septiembre de hace ocho años. De momento, Raúl y su hermano sacan adelante el trabajo, como pueden, y con mucho esfuerzo.

Su empresa

“Desde hace ocho años, mi hermano Javier y yo nos dedicamos a la venta al por mayor de cereales y derivados del forraje. Lo compramos a los agricultores para trasladarlo en nuestros camiones a los ganaderos y venderlo. Así nos ganamos la vida”, añade el empresario.

Imagen de Raúl Díaz junto a sus camiones.

Imagen de Raúl Díaz junto a sus camiones. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

De pequeño, nuestro protagonista quería ser mecánico. Ahora lucha para sacar adelante su empresa. Son ellos dos trabajando en el lugar y cuentan con un total de tres camiones de transporte. En los meses de más actividad, contratan a trabajadores.

Apunta que tanto él, como su hermano se dedican a la “selección, recogida y traslado de paja y forraje a las diferentes bases” con las que cuentan tanto en Castilla y León como en el resto de la geografía española.

“La vida como camionero es muy solitaria. Cuando vas cogiendo años de experiencia se hace cada vez más dura, aunque, a pesar de todas las trabas con las que tenemos que lidiar, me guste mucho mi trabajo”, explica.

Todo, antes de hablar de los gastos y de esa subida desmedida en el precio del gasóleo que está ahogando a empresas como la suya.

El aumento del precio de los carburantes

“Las ganancias dependen del mes. Pero los gastos son muchos. Tenemos tres camiones y antes gastábamos unos 1.000 euros en llenar el depósito. Ahora 1.700. Es una exageración. Estamos sufriendo mucho”, apunta nuestro entrevistado.

Raúl explica que la subida de precios que estamos sufriendo hoy “es una manera de darnos cuenta de que cada día dependemos más de políticas de otros países” que acaban “por perjudicar al trabajador y al consumidor”.

“Mirando al futuro, pienso que esto se tiene que regularizar porque si no va a ser el caos más absoluto. Espero que lo hagan pronto porque, si no, el consumidor va a sufrirlo más aún en sus bolsillos”, finaliza.

Un trabajador que saca adelante, con la ayuda de su hermano, su negocio y que pide medidas para que esta escalada de precios se frene más pronto que tarde.