Alberto Vera, obispo de Nacala, en el centro de la imagen en su diócesis en Mozambique

Alberto Vera, obispo de Nacala, en el centro de la imagen en su diócesis en Mozambique Foto cedida

Valladolid

Alberto Vera, obispo de Nacala, región golpeada por el yihadismo: "A los cristianos valientes les cortan la cabeza"

El religioso mercedario compartirá su testimonio este miércoles en la 'Noche de los Testigos' en Valladolid, donde participará en una vigilia presidida por Luis Argüello en la Iglesia de El Salvador.

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Alberto Vera, obispo de Nacala (Mozambique), llega este miércoles a Valladolid para compartir su testimonio en la 'Noche de los Testigos' en la Iglesia de El Salvador. El religioso mercedario lleva desde el año 2000 en el país africano y desde 2018 dirige esta diócesis del norte, una región que en los últimos años ha sufrido varias incursiones de terroristas yihadistas en lo que él califica como una guerra de trasfondo económico más que religioso que ha desatado el "miedo y terror" en toda la zona.

El eclesiástico llega a la ciudad del Pisuerga de la mano de la fundación pontificia de la Ayuda a la Iglesia Necesitada, de ACN España. Alberto relatará cómo se vive en Nacala toda esta situación en una vigilia por los cristianos perseguidos en la Iglesia de El Salvador a partir de las 19:00 horas y que estará presidida por el obispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello.

El obispo de Nacala, natural de La Rioja, comenzó su labor misionera en 1985 en Guatemala y desde el año 2000 fue destinado en Mozambique, donde ha impulsado distintos proyectos relacionados con prisiones o la construcción de un colegio de Primaria y Secundaria que hoy da servicio a 3.600 alumnos y ha "contribuido mucho a cambiar toda la fisonomía del barrio" en Maputo.

La Noche de los Testigos se celebra este miércoles 4 de marzo en Valladolid

La Noche de los Testigos se celebra este miércoles 4 de marzo en Valladolid

Hace ocho años fue destinado a esta región del norte de Mozambique, Nacala, a la que destinó el Papa Francisco tras prepararse entre 2015 y 2018 como obispo auxiliar de Xai-Xai. La diócesis que actualmente dirige tiene una extensión de 26.000 metros cuadrados, casi equivalente a Aragón, y desde que es obispo ha ordenado a 19 sacerdotes cristianos.

¿Cómo es la vida en Nacala? Usted ha dicho en otras entrevistas que ser cristiano puede costarte la vida

Más en la diócesis de Pemba, que está encima de la mía, más al norte. Ser cristiano es un riesgo muy grande y más si vives en los distritos del norte donde están presentes los terroristas. A mi diócesis bajan tres o cuatro veces al año. La gente huye para salvarse de esta situación. Las veces que han entrado preguntan quién es cristiano, quién es musulmán y los que son valientes y dicen que son cristianos les cortan la cabeza. Los cristianos están en este momento con mucho miedo.

Ser cristiano en estas parroquias, que son tres de mi diócesis las que están en el distrito de Pemba, ahí la gente tiene bastante miedo y es un riesgo bastante grande, sobre todo cuando llegan los terroristas del Estado Islámico.

Usted asumió el cargo en 2018, un año después de desatarse el conflicto en Cabo Delgado, ¿lo hizo con miedo?

Miedo ninguno. Yo fui con mucha alegría y muy contento, a pesar de saber la situación difícil en la que estaba el norte de Mozambique. Yo soy de la orden de la Merced y tiene un cuarto voto, el voto de martirio, el voto de redención.

Como religioso y como sacerdote mercedario, soy consciente de que una vez uno se consagra a Jesucristo, a Dios, consagras la vida en cualquier situación y circunstancia. Y uno entrega la vida, la puede entregar cada día y a lo mejor tiene más mérito que aquel que la entrega de una vez. Yo estoy feliz y contento, no tengo miedo de que pase lo que pase. Estoy trabajando muy contento también con mi gente, mi pueblo que es muy pobre y vive realmente en situaciones casi de miseria, hay situaciones muy críticas.

¿Qué le cuentan las familias que llegan desplazadas desde más al norte?

Trasladan principalmente el miedo con el que llegan. Eso es la base. La inseguridad y al mismo tiempo se quedan dependiendo de las familias que las acogen. Una de las cosas grandes es que en mi diócesis no hay campos de desplazados, son las familias propias de los barrios que acogen a todo el mundo que llega.

Alberto Vera oficiando una misa cristiana en Mozambique

Alberto Vera oficiando una misa cristiana en Mozambique Foto cedida

Entonces los planes de emergencia, de ayuda que organizamos las diócesis y otras instituciones, son principalmente orientados a ayudar a esas familias para que puedan recibirlos bien, tenerlos el tiempo que sea necesario, hasta que regresan o hasta que ellos pueden encontrar un medio de vida.

¿Qué recuerda de las últimas incursiones de los terroristas yihadistas en Nacala?

El día más fuerte que viví fue cuando mataron a la hermana Maria de Coppi, la noche del 6 al 7 de septiembre de 2022. En esos días mataron a siete cristianos. Cuando llegaron los terroristas estaban tres hermanas, un grupo de niñas, unas 12, y dos sacerdotes italianos. Uno de estos últimos me llamó por teléfono y me dice que estaban los terroristas prendiendo fuego a la iglesia y quemando la casa de las hermanas.

Luego llegaron noticias de que mataron a la hermana María de Coppi, que estaba con la luz encendida hablando por teléfono con una sobrina comboniana. Cuando ella recibió el disparo en la cabeza, el teléfono cayó al suelo pero quedó conectado. El terrorista lo cogió y lo metió al bolsillo y estuvieron durante 30 minutos escuchando todas las conversaciones, gritos y lo que pasaba allí. La hermana superiora general fue la que me llamó y me dijo que habían matado a María de Coppi. Esa noche fue una noche terrible, hasta las 9:00 horas de la mañana no pudimos tener contacto con los padres de la misión.

Fue una experiencia negativa, la más fuerte fue para los propios padres. Uno de ellos tuvo que regresar a Italia a los cuatro o cinco días y el otro acaba de regresar hace poco con la reminiscencia de la noche fatídica. Después, la penúltima semana de noviembre de 2025 también ha sido muy fuerte. Entraron los terroristas y mataron 17 personas, entre ellos 12 cristianos. Esa experiencia es la que tenemos más reciente.

Destruyeron varias capillas, varias aldeas, quemaron, mataron en distintas aldeas con ese mismo sistema de decir quién es cristiano. Y a veces comprueban. Si uno dice que es musulmán y ellos sospechan, le dicen que diga una oración del Corán. Al hacerlo delante de gente están creando un miedo terrible, terror, y mucha gente que dice por qué, que no entiende, que siempre han tenido buena relación entre musulmanes y cristianos, pero no entienden que ellos maten de una forma tan terrible de cortar la cabeza a cristianos.

¿Cómo es posible vivir en este clima de violencia?

La gente sencilla tiene una fe bastante firme. Y yo creo que esa fe es la que les da valor para continuar. Y hay otros que han salido de su tierra en busca de otros lugares. Pero la mayoría se han quedado o han regresado. Es ahí donde se da ese valor o coraje para poder seguir adelante, pero siempre con miedo y mucha atención.

Alberto Vera es obispo de la diócesis de Nacala desde 2018 tras ser ordenado por el Papa Francisco

Alberto Vera es obispo de la diócesis de Nacala desde 2018 tras ser ordenado por el Papa Francisco

Como decía uno de mis sacerdotes, yo duermo con un ojo abierto y otro cerrado porque no saben en qué momento puede pasar algo. Es difícil contar esto. La zona que está más próxima a Cabo Delgado, esas son las comunidades y parroquias que más están sufriendo esta situación. Aquellas otras que son de la parte más al sur como Nacala, donde yo vivo, al final queda muy lejos, puede ser que haya terroristas en la ciudad y seguramente hay porque muchos de ellos fueron reclutados de todos los distritos de mi diócesis. Pero vivimos y convivimos bastante bien, sin muchos problemas, yo creo que con casi ningún problema entre musulmanes y cristianos.

Usted defiende que es una guerra económica

Cabo Delgado es una de las provincias más ricas y mi diócesis tiene oro por todos los sitios. Cualquier sitio que excave uno aparece oro y piedras preciosas. Cabo Delgado tiene unos rubíes que son más valiosos que diamantes, por su calidad. Tiene una bolsa de gas natural que es el proyecto más grande de todo África, lo que pasa es que los terroristas han impedido que comenzara, por lo que hay un interés de ese tipo.

Luego tienen el grafito, que está a flor de tierra, que están sacándolo desde hace más de 10 o 15 años. Sale por el puerto de Nacala o de Pemba, seleccionado o clasificado, pero en cantidades muy grandes. Y luego las arenas pesadas que nadie sabe lo que hay pero que también son muy valiosas y que están también en toda esta zona, incluso petróleo y otras cosas. A río revuelto, ganancia de pescadores.

Piensa que una extensión de más de 30.000 o 40.000 km2 han sacado a toda la gente fuera, ahora tú puedes hacer lo que quieras. Eso es lo que te da derecho a pensar que no es cuestión de religión, sino que es cuestión de economía, riqueza y de apropiación de cosas que son de otros.

Pero hay quien vende este conflicto como meramente religioso

El conflicto es religioso porque desde el año 2000 o un poco antes hubo muchas becas de jóvenes que fueron a estudiar al norte de África, a Egipto, a Argelia. Esos jóvenes, que regresaron, son hoy los líderes del Estado Islámico. Empezaron matando a sus propios padres, musulmanes. Del 2017 al 2022, en esos cinco años, casi no murió ningún cristiano. Pero la selección de cristianos es ahora.

Alberto Vera, obispo de Nacala, atiende a EL ESPAÑOL de Castilla y León por su acto en Valladolid

Alberto Vera, obispo de Nacala, atiende a EL ESPAÑOL de Castilla y León por su acto en Valladolid Foto cedida

Todas las semanas, en Cabo Delgado, en algunos de los distritos más hacia el mar, suele haber muertes y destrucción de aldeas. Si está todo revuelto, hay muchas posibilidades de sacar lo que quieres. Luego hay muchísima gente que está sacando rubíes, oro, piedras preciosas sin ningún control, ilegalmente, de distintos países y también de Mozambique.

Para terminar, ¿está todo esto provocando que la gente abandone la fe cristiana por miedo?

Yo pienso que a los cristianos esto les consolida la fe. Normalmente encuentran otros hermanos que les ayudan. Es difícil que alguien que está en necesidad no tenga una mano amiga que le ayude y eso confirma el ser cristiano no solo como una cosa doctrinal ni espiritual sino como una vida práctica y eso es lo más grande que tenemos en la Iglesia o en la vida eclesial en Mozambique. Es una vida de práctica, de fraternidad, de pequeñas comunidades donde todo el mundo se conoce y donde la gente ayuda a aquel que más necesita. Son pobres, son necesitados, pero nos dan un ejemplo terrible quienes vivimos con abundancia de recibir a las personas y compartir con ellos.