Liz, a la izquierda y Lilia, a la derecha, en su Cafetería Tostatto.
Lilia (47) y Liz (24), de Panamá a Valladolid para abrir un nuevo negocio: “Apostamos por el sándwich, cercano y universal”
Comenzaron con su idea de negocio en su país natal. Tuvieron que parar por la pandemia y ahora, con su apertura, triunfan en la ciudad del Pisuerga.
Más información: Emi (37) abre un nuevo bar de 120 m² y crea empleo en Valladolid: “Apostamos por lo tradicional”
La historia de Tostatto nace en Panamá, Lilia Arroyo y Liz García, madre e hija, lograron abrir el negocio en uno de los centros comerciales más concurridos del país. Sin embargo, la pandemia obligó a cerrar el local por las restricciones sanitarias.
“El proyecto quedó en pausa, pero no desapareció. En 2025 decidimos abrir Tostatto 2.0 en Valladolid, la ciudad que nos ha permitido reconstruir nuestra vida y crecer”, aseguran las panameñas.
Abrieron sus puertas, en la ciudad del Pisuerga, el pasado mes de julio. De momento están contentas y ven el futuro de manera “esperanzadora”. Ya piensan, incluso, en abrir otro negocio con la misma marca.
Su apuesta es por el sándwich y, los suyos, están muy buenos. Todo el que los prueba, repite. Charlamos con una madre y una hija que llegaron, procedentes de Panamá, para triunfar en Valladolid.
La vida de Lilia y Liz
“Me defino como una madre, emprendedora y luchadora. Una mujer resiliente que siempre encuentra la manera de salir adelante, incluso en los momentos más difíciles”, confiesa, en declaraciones a este periódico, Lilia Arroyo, la madre, de 47 años.
Liz García, de 24, es una estudiante y emprendedora. Se define como una “persona líder” con “iniciativa y vocación a la hora de ayudar a los demás” en valores que, como afirma orgullosa, “aprendió de su madre”.
Ambas nacieron en Panamá. Lilia, en la actualidad, vive y trabaja en la ciudad del Pisuerga, junto a sus dos hijos. Liz vive en Irlanda, donde trabaja a tiempo completo mientras se encarga de administrar el marketing de Tostatto.
Lilia Arroyo nació en Santiago de Veraguas, Panamá. Al cumplir la mayoría de edad se trasladó a Ciudad de Panamá para comenzar su vida laboral. Trabajó durante casi 15 años en empresas de construcción, fotografía y gestión de proyectos.
Fue hace tres años y medio cuando decidió emigrar a España junto a sus dos hijos buscando un futuro mejor. Llegó a Valladolid en 2022. Y en 2025 decidió reactivar Tostatto, el proyecto familiar.
Liz, a los 19 años, decidió mudarse a Irlanda con el fin de crecer profesionalmente y ganar experiencia internacional. Durante sus primeros tres años trabajó en restaurantes en posiciones administrativas porque sabía que en el futuro quería emprender.
“Actualmente, estudio Business Analytics de forma online, lo que me permite trabajar a tiempo completo en una empresa tecnológica global con base en Irlanda, donde llevo casi dos años desarrollando su carrera profesional”, añade.
Dos mujeres que son las patas claves de un negocio que, poco a poco, se va haciendo un hueco en Valladolid.
Experiencia y el renacer de Tostatto
Lilia tiene más de diez años de experiencia en el mundo hostelero, principalmente en Panamá. Liz suma cuatro, trabajando, especialmente en áreas administrativas de diferentes establecimientos. Lilia pasa por ser la gerente de Tostatto y Liz se encarga del marketing, la estrategia y todo lo que tiene que ver con la gestión administrativa.
“La idea de Tostatto surge en 2021, en Panamá. Tras cerrar por la pandemia y años después, viendo las dificultades laborales que existían, una vez ubicadas en Valladolid decidimos retomar el proyecto”, confiesa Lilia.
En julio de 2025 abre sus puertas en Valladolid. Lo hace con la cooperación necesaria de madre e hija en la calle Portillo del Prado 1, de la ciudad del Pisuerga. En un local con 40 metros cuadrados y con dos trabajadores en la actualidad.
“Como curiosidad, en el local en el que damos servicio desde entonces, estuvo funcionando, durante más de 20 años, el Bar Leandro”, explica Lilia a modo de anécdota.
Apuesta por el sándwich
“Apostamos por el sándwich, cercano y universal. Creemos que es una comida que conecta a las personas, accesible y práctico y que permite combinar sabores de distintas culturas. Queríamos especializarnos en algo concreto y hacerlo con identidad propia”, confiesa Liz.
Es un lugar perfecto para comer sándwiches. De pollo a la plancha, de pollo miel mostaza, de pollo con barbacoa. De huevo y jamón, también de atún, vegetariano o de pulled pork.
El suculento sándwich de atún del Tostatto.
“El más pedido es el Especial Tostatto, que cuenta con un triple piso con pollo, jamón y vegetales frescos, además de con salsas propias. Después le sigue el pollo miel mostaza por su salsa diferencial”, añade Liliana.
Elaboraciones que, como ellas mismas nos definen, son “una combinación de culturas”. Panamá cuenta con una “fuerte influencia americana” y es “común encontrar distintos tipos de sándwiches”. Su producto refleja esa “mezcla cultural, adaptada al gusto local de Valladolid”.
El sándwich pulled pork con alioli.
El futuro
“Más allá de lo económico, la mayor ganancia que tenemos es la de ver cómo la gente apoya el proyecto y vuelve al local. Estamos en esa fase de crecimiento y consolidación. Podemos vivir de ello, pero se requiere constancia, organización y asumir que los primeros años son de mucho esfuerzo”, añade Liz.
Un concepto especializado en sándwiches de Valladolid, de los que hay pocos. Una apuesta arriesgada que ha recibido, de momento, una buena acogida por parte de vallisoletanos y forasteros.
“Vamos creciendo. Queremos seguir haciéndolo con el objetivo de generar empleo y expandirnos para demostrar que emprender es posible con un sistema claro y organizado”, finalizan.
Liz y Lilia, de Panamá a Valladolid para triunfar a base de esfuerzo y mucho trabajo.