José Antonio en su floristería de Valladolid

José Antonio en su floristería de Valladolid

Valladolid

José Antonio dice adiós a su floristería de Valladolid con 30 años de historia: "La traspaso, no quiero que desaparezca"

El dueño de floristería Azahar lleva "media vida" llenando de color y alegría las casas de los vallisoletanos.

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Las flores son vida, son luz, son un lugar en el que resguardarse cuando algo va mal, pero también las compañeras perfectas en cada celebración.

Flores amarillas, blancas o rojas. No importa si es San Valentín, el día de tu cumpleaños o una despedida, siempre están.

Entrar en la Floristería Azahar -ubicada en la calle Ultramar, 4- es como pisar el paraíso. Cada rincón está repleto de viveza y color. Cada flor tiene un protagonismo especial. El olor es adictivo.

Un cóctel perfecto gracias a las manos de José Antonio García, quien lleva 30 años cuidando cada planta. Su delicadeza ha hecho que este establecimiento sea de los más apreciados del barrio y ahora con mucha pena baja la persiana.

Su dueño se jubila y recuerda, en declaraciones a EL ESPAÑOL- Noticias de Castilla y León, cómo han sido estos años en el negocio: “Ha habido altos y bajos, por ejemplo, cuando la pandemia del Covid-19, pero hemos estado bien”.

Reconoce -con una enorme sonrisa- que en la vecindad es “bastante apreciado” y que ninguno quiere que José Antonio deje esta floristería que viste de belleza a la calle en la que se ubica.

Sin embargo, pese a que él deja las riendas del que ha sido su hogar durante tres décadas, no quiere que “desaparezca” y, por ello, ha decidido traspasarla a alguien con “ganas” de emprender esta aventura.

“Me da mucha pena, he pasado media vida aquí, entre estas cuatro paredes. Busco a alguien con actitud y estoy dispuesto a ayudar en la financiación”, asegura.

En este sentido, ofrece varias líneas de traspaso. La primera es de 30.000 euros y un alquiler de 350: “Esta tiene una entrada más fuerte para asegurar que van a continuar y no se van a marchar en tres días”.

La segunda vía es de 20.000 euros de entrada con 450 de alquiler o de 10.000 euros con 550 euros al mes. “Tres modalidades diferentes. El alquiler es muy bajo. Lo que me interesa es que venga alguien con ganas”, sostiene.

José Antonio asegura que la tienda tiene una clientela fija, fruto del trabajo que ha realizado durante tantos años. Aún recuerda sus orígenes cuando se levantaba “a las tres de la mañana para hacer coronas”.

Por este motivo, busca a una persona con su misma implicación y lamenta que actualmente muchos jóvenes no tienen esa ambición e iniciativa para querer trabajar y sacar un negocio adelante.

“Hay muchas paguitas. Si a los jóvenes les dan una pensión de 400 euros pues no les interesa trabajar. Somos una España mantenida”, añade.

Por esta razón, el perfil debe ser de alguien con “ganas de trabajar” y avanza que no es un negocio para “hacerse rico en tres días”.

El dueño de este histórico negocio ha notado también un cambio de tendencia desde la pandemia en el consumo de las flores. Durante el Covid-19, y en meses posteriores, eran muchos los que las compraban para regalarlas como agradecimiento.

Ahora, y en relación con tendencias anteriores, vuelven a llevárselas para el uso doméstico: “Te dan muchísima vitalidad, te animan cualquier rincón de la casa”.

Una floristería llena de vida y belleza que aún tiene mucho que explorar. José Antonio no se ha querido adentrar en el mundo de las redes sociales, pero sabe que es una buena vía para que el nuevo dueño tenga más visibilidad y presencia.

“Es un negocio que depende del mercado y las ganas que tengas”, matiza. Por este motivo, busca a una persona con muchas ganas de emprender, de ofrecer lo mejor a los vallisoletanos y de hacer que la Floristería Azahar siga brillando como durante estos 30 años.