El actor vallisoletano Nacho López

El actor vallisoletano Nacho López

Valladolid

El famoso actor que empezó pinchando música en Bagur y los bares de El Cuadro: "Formé parte de una época muy bonita"

Su vida cambió tras conseguir un papel en 'Al salir de clase', donde inició una brillante carrera interpretativa que ahora se consolida con 'Blaubereen', una fascinante obra de teatro que compagina con su faceta de DJ.

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El Desván, Charlot, La Candelaria, Mambo y Bagur son algunos de los bares y discotecas que forman parte de la historia de la fiesta vallisoletana.

Pues bien, por todos y cada uno de ellos ha pasado un actor muy conocido que, durante su juventud, se encargó de ambientar y poner ritmo a cada una de esas salas, pinchando las canciones de moda: Nacho López.

"Formé parte de una época muy bonita y eso me llena de orgullo", asegura en declaraciones a EL ESPAÑOL - Noticias de Castilla y León.

Hoy, es considerado uno de los actores más famosos del panorama nacional, dado que su nombre ha formado parte del elenco de películas y obras de teatro de renombre.

También de las series más míticas de la historia, siendo El Comisario su primer trabajo como intérprete y Al salir de clase el proyecto que le lanzó a la fama.

Desde entonces, ha participado en otras ficciones como Hospital Central, Aquí no hay quien viva, Isabel, Amar es para siempre, Servir y proteger, Cuatro estrellas...

A las que se suman producciones cinematográficas como Vivir dos veces, ¿Qué te juegas?, o Tiempo después.

El actor vallisoletano Nacho López

El actor vallisoletano Nacho López

En el espectro teatral, también cuenta con dilatada e intachable trayectoria profesional, siendo El contador de amor, El plan, Krámpack, Cádiz o Blaubereen, la que interpreta actualmente, algunos de los títulos más destacados de su currículum.

Es, en definitiva, un "privilegiado" que lleva más de dos décadas dedicándose a la interpretación.

Una profesión "maravillosa" con una tasa de paro muy alta y en la que no es fácil hacerse un hueco, y que, además, sigue compaginando con su faceta de DJ, antes pinchadiscos.

Porque sí, aunque muchos no lo sepan, Nacho sigue haciendo bailar a jóvenes y adultos en salas de fiesta, también de la ciudad del Pisuerga.

Y es que, pese a que actualmente reside en Madrid, él sigue visitando con frecuencia su tierra natal, donde viven su madre, sus hermanas, sus sobrinos y sus amigos de toda la vida. "Es una ciudad maravillosa", sostiene.

Allí nació un noviembre de 1976 y vivió una infancia y adolescencia "muy feliz". También fue en su tierra natal donde se adentró en el mundo laboral.

En su caso, empezó a trabajar muy pronto, primero como dependiente de juguetes en las míticas tiendas de Justo Muñoz y, años más tarde, como DJ en los bares y discotecas más frecuentados de la capital vallisoletana.

"Con 16 recién cumplidos ya estaba pinchando en la zona de El Cuadro. Empecé en El Desván y se me abrió esa puerta de repente por una casualidad de la vida".

"Lo debí de hacer bien porque luego, con el tiempo, pasé por Charlot y La Candelaria. Después estuve en La Rosaleda muchos años, luego en Mambo y hasta inauguré Bagur. Era mi modo de vida", confiesa.

Sus inicios como DJ también coincidieron con su incursión en la interpretación, pues, a la misma edad, "por absoluto azar" y gracias a conocidos de sus amigos, entró al grupo de teatro Siluetas del colegio Lourdes de Valladolid.

Allí fue donde realmente descubrió sus ganas de ser actor, la que hoy define como "mi gran pasión". "Fui a probar y a partir de ese momento dije: 'Oh Dios mío, esto me gusta mucho'".

La idea de dedicarse a ello asomaba por su cabeza desde niño. De hecho, asegura que el cine es algo que siempre le ha "fascinado".

Tanto, que su "maravilloso" plan de los viernes era ir al videoclub y alquilar películas para todo el fin de semana.

Sin embargo, durante su etapa de estudiante nunca consiguió subirse a un escenario, pues, pese a sus ganas e intentos de apuntarse a teatro, en su colegio nunca lograron reunir a la gente suficiente como para crear un grupo.

Ahora bien, en cuanto lo probó, se lanzó a estudiar Arte Dramático, estudios que también cursó en Valladolid. Fue al terminar, cuando Nacho decidió hacer las maletas y mudarse a Madrid en busca de oportunidades.

Imagen de archivo del actor Nacho López

Imagen de archivo del actor Nacho López

Aunque, durante una larga temporada, siguió viajando a diario a su ciudad natal para trabajar como DJ y así conseguir dinero con el que poder sufragar los gastos derivados de su estancia en Madrid.

"Con el dinero que saqué pinchando en Valladolid conseguí irme a Madrid y gracias a ese trabajo pude mantenerme en la ciudad", asegura.

Si bien, pronto le llegaron esas oportunidades que fue a buscar a la gran ciudad. La primera fue un papel breve en El Comisario que consiguió con tan solo 22 años a raíz de un casting.

Y de ahí dio el salto a Al salir de clase, donde interpretó su primer papel protagonista con el que logró hacer su gran sueño realidad.

"Fue mi universidad, viví una experiencia vital muy potente que me cambió la vida y con ella conseguí materializar y hacer realidad lo que para mí era una meta y una ilusión. Vi que dedicarme a esto el resto de mi vida podía ser factible", revela.

A raíz de su paso en la serie, ya podía permitirse aparcar su faceta musical. Sin embargo, y a pesar de que durante su participación por Al salir de clase tuvo que dejarla aparcada "un tiempito", Nacho nunca ha querido renunciar a ello.

Pues lo cierto es que pinchar y hacer bailar a la gente son otras de las cosas "que más feliz me hacen", confiesa.

Esto explica que "enseguida" lo retomara y también que actualmente, el vallisoletano compagine su carrera de actor y escritor con su faceta musical.

Hoy la desarrolla en diferentes bares de Madrid como Fulanita de Tal, donde lleva 20 años pinchando.

Una obra "increíble y necesaria"

Pero, y a nivel interpretativo, ¿qué es lo que le ocupa actualmente?

Tal y como ha revelado, el presente laboral de Nacho se centra en Blaubereen, una adaptación teatral de Sergio Peris-Mencheta de la obra de Moisés Kaufman y Amanda Gronich, que fue finalista en los Premios Pulitzer de Teatro 2024.

Para el actor, es una obra "increíble, muy necesaria y basada en hechos reales", que habla sobre el Holocausto y que, además, hace un paralelismo con hechos actuales".

"Invita a hacer una reflexión personal e íntima de lo que estamos haciendo y de cuál es nuestra participación en la historia porque demuestra que cualquier persona puede ser corrompida por el mal de una manera muy fácil en cualquier momento y sin darte cuenta", asegura.

La trama parte de un álbum de fotos de la Segunda Guerra Mundial que llegó al Museo del Holocausto de Washington, con la peculiaridad de que las imágenes no mostraban a judíos masacrados, sino a los oficiales nazis que administraban el campo de concentración de Auschwitz.

El vallisoletano Nacho López

El vallisoletano Nacho López

"A partir de ahí se va viendo, con un punto de thriller, quiénes son esas personas, por qué hicieron ese álbum y cómo el mal se va instaurando poco a poco en una sociedad que acaba cometiendo una barbaridad", revela.

Es, en definitiva, un misterio sin resolver y un viaje al pasado que confronta al público con el presente y que le hace preguntarse la responsabilidad que cada uno tiene a la hora de corregir errores.

Una obra que está recorriendo diferentes destinos españoles como Avilés, Las Palmas de Gran Canaria, Alicante y Madrid, entre otros. "Vamos a ver qué tal lo recibe el público y ojalá podamos ir a Valladolid", afirma Nacho.

Si bien, este no es el único proyecto que centra la atención del actor, pues, según ha confesado, acaba de grabar una serie para Netflix que corre bajo el título de Grande de España.

También Te protegerán mis alas, una película sobre la migración y basada en hechos reales, que probablemente verá la luz a finales de 2025.

Experiencias que define como "maravillosas" y que siguen engrosando el extenso currículum de un actor polifacético de pies a cabeza, que se siente "muy afortunado de tener tiempo y energía para poder hacer todo lo que me gusta". Actuar, escribir y, por supuesto, también pinchar.