Valladolid

Un compañero inseparable

24 febrero, 2021 09:09

¿Hay algo mejor que la compañía y el amor que regala el animal más fiel al hombre como es el perro? Defaniva (Defensa de Animales de Valladolid) se fundó en marzo de 2013 para continuar con la labor de la extinta Defensa Animal Vallisoletana (que nació a su vez en junio de 2011) y  es una asociación sin ánimo de lucro cuyo objetivo fundamental pasa por denunciar el abandono y maltrato de los animales domésticos, promover la defensa de los mismos y gestionar sus adopciones.

“Nuestra asociación está formada por un grupo de voluntarios, amantes de los animales, que luchamos día a día por los derechos de estos y nos dedicamos a esta labor con el tiempo del que disponemos.

Actualmente solo nos ocupamos de perros, entregándoles en adopción con contrato y seguimiento”, nos confiesa, en declaraciones a NoticiasCyL Valladolid, Isabel Herrero, una de las integrantes de la agrupación.

Descubrimos y conocemos la labor de Defaniva para que animales como Selva, de la que conocimos su historia hace unos días, consigan encontrar un hogar para ser felices disfrutando de todo el amor que sus dueños les proporcionan.

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Una labor encomiable



“Formamos parte de una asociación cuyo objetivo pasa por rescatar perros en situación de abandono y/o cesión para intentar recuperar y trabajar con el animal para que coja confianza, se sociabilice y pierda miedos. El objetivo es conocer mejor al perro para poder encontrarle un hogar afín a sus características y necesidades”, asegura Isabel.

Defaniva es una protectora pequeña, sin lugar físico, que funciona con casas de acogida donde los perros pasan los días hasta ser finalmente adoptados. En total son seis las voluntarias que forman parte de esta iniciativa y que realizan esta encomiable labor llegando a rescatar a nuevos perros de la perrera, que han estado abandonados en la calle, o que son cedidos por sus dueños.

Antes de rescatar a un perro intentamos saber todo sobre él. En muchos casos es imposible porque el comportamiento que tiene encerrado en el frío de una perrera no tiene nada que ver con su verdadero carácter en una casa con sus necesidades físicas y emocionales cubiertas para poder encontrar un hogar de acogida que cubra su atención necesaria”, nos cuenta nuestra entrevistada.

Una vez con la casa de acogida elegida se busca al perro, bien de la perrera o cedido por una familia, y antes de nada se hace una visita al veterinario para acabar en la casa de acogida, a la que se le añade en un grupo de WhatsApp en el que se va conociendo al perro para que finalmente se publique en redes sociales y se busque a la persona que quiera afrontar la adopción del animal.

El que quiera adoptar al perro debe rellenar un cuestionario de preadopción. Si encaja se contacta con él para explicar más en profundidad los cuidados a los que se debe someter el perro y, si todo va bien, se llega a una primera entrevista en la calle. Si todo marcha por los buenos cauces, una segunda en el domicilio de la familia quedando preadoptado unas semanas para comprobar que la convivencia es correcta. En otros casos, la adopción es directa, sobre todo cuando la casa de acogida es la que quiere adoptar a su perro acogido.

60 adopciones en 2019 y 50 en 2020



Isabel nos cuenta que durante el confinamiento de 2020 “les escribió mucha gente para acoger a un perro” porque en estos meses de pandemia “la situación de muchas personas cambió teletrabajando en casa, con menos horas” teniendo así “tiempo para atender a un animal”.

Sin embargo, añade también que en esos meses de encierro “no dieron a ningún perro en adopción” porque no se podía llevarse a cabo el protocolo de entrevistas de la asociación por lo que Defaniva “decidió parar las adopciones”. “Había personas que se ofrecían de buena fe pero otras que parecía que querían al perro para salir a la calle”, nos confiesa nuestra entrevistada.

En el año 2019 fueron un total de 60 las adopciones que realizó la organización vallisoletana y en el 2019 unas 50. En 2021 se han estancado un poco ya que los animales que tienen en acogida vienen “con diversos problemas de salud o de comportamiento que es necesario tratar y trabajar”.

Son muchas las personas que deciden adoptar al vivir solos. La situación por la pandemia y el confinamiento ha provocado también que haya bajado la media de edad de las personas que afrontan la adopción y aumentan las personas que lo hacen para sus padres o abuelos con el fin de que les hagan compañía.

Un futuro en el aire



“Desde el 2020 vemos el presente y el futuro de una manera un tanto negativa, tanto por los perros como por la propia supervivencia de la asociación”, asegura Isabel que se pregunta por lo que ocurrirá con los animales cuándo finalice esta pandemia y no estemos tanto tiempo en nuestras casas.

Sobre la supervivencia de la asociación afirma que “no reciben ningún tipo de subvención ni de ayuda por parte de las administraciones públicas” para “poder sufragar los gastos que genera el cuidado de sus acogidos” y añade que “recaudaban dinero a través de las “quedadas solidarias”” que consistían en “acudir a un bar petfriendly para poner en la mesa productos solidarios” que servían para “recaudar dinero, dar visibilidad a los perros y a su labor para atender a posibles adoptantes o casas de acogida”.

Desde febrero de 2020 no han podido recaudar dinero de esta forma, que era su principal fuente de ingresos y ahora subsisten “gracias a que los veterinarios  les ajustan los precios, a las donaciones y al teaming”.

“Últimamente nos vemos obligados a pedir más de lo que nos gustaría pero hemos vivido momentos de pensar en el cierre de la asociación ya que si surgía algún imprevisto no teníamos cómo solventarlo. Gracias a nuestros seguidores y a la buena fe de las acogidas y de mis compañeras estamos saliendo a flote. No están siendo momentos fáciles pero sí que nos sentimos muy arropados por la generosidad de la gente”, finaliza Isabel.