Valladolid

La Cofradía de las Siete Palabras celebra un Triduo

31 enero, 2017 11:03

La Cofradía de las Siete Palabras de Valladolid celebra entre este martes, 31 de enero, un Triduo en honor de Nuestra Señora de La Salve, patrona de la hermandad, en la Iglesia Parroquial de Santiago Apóstol, a partir de las 20.00 horas. El Triduo se repetirá también el 2 de febrero.

La programación incluye este martes un devoto besamanos, en cuyo transcurso la Sagrada Imagen permanecerá expuesta desde las 10.00 las 13:30 horas, y por la tarde desde las 18.00 horas, según informan fuentes de la cofradía.

El jueves, 2 de febrero, festividad de la Presentación del Señor, al inicio de la eucaristía en la que tendrá lugar la bendición de las velas se celebrará por la calle, alrededor del templo, la Procesión de las Candelas con la imagen de la Virgen de la Salve portada a hombros.

Obra maestra

La imagen de Nuestra Señora de la Salve o Virgen de las Candelas o de la Purificación de la parroquial de Santiago Apóstol es considerada obra maestra en Valladolid del escultor vasco Juan de Anchieta. El que fuera director del Museo Nacional de Escultura, Jesús Urrea, la considera "pieza fundamental para el estudio de la escuela juniana".

Sigue el esquema de la Virgen con el Niño de Tudela de Duero, de la última etapa de Juni, caracterizada por el sosiego de su postura, la expresión ausente y el volumen desmesurado de unos ropajes que la ensanchan y monumentalizan.

Su autor aplica una contención que alcanza a todos los elementos de la escultura. El Niño es el más movido del grupo, mantiene el cruce de piernas habituales de Juni, pero reduce el nerviosismo y alegría de vivir característicos de los niños y se abandona en una paz espiritual de la que se contagia la Madre. María, aplomada y frontal, se viste con pesados ropajes de pliegues mayoritariamente verticales para disimular un ligero balanceo, mostrando su rostro un gesto de serena nobleza que la aleja de Juni.

Es una de las imágenes femeninas más bellas de Anchieta. El modelo lo seguirá posteriormente en Briviesca (Burgos) y Navarrete (La Rioja). La ejecución de esta pieza la realizaría en una de sus últimas estancias en Valladolid, en torno a 1566, antes de trasladarse a Briviesca para la realización del retablo de Santa Clara o definitivamente a Aragón.