Francisco de Vitoria, doctor 'Honoris Causa' de la Universidad de Salamanca.

Francisco de Vitoria, doctor 'Honoris Causa' de la Universidad de Salamanca.

Salamanca

El "Sócrates hispano" ya es doctor honoris causa: la emotiva investidura póstuma en la Universidad de Salamanca

La institución salmantina rinde un emotivo homenaje al dominico en el Paraninfo tras procesionar hasta su tumba en San Esteban y reivindica la "asombrosa actualidad" de sus teorías sobre los derechos humanos y la paz.

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La Universidad de Salamanca (USAL) ha vivido una jornada cargada de simbolismo, emoción e historia. Quinientos años después de que el fraile dominico Francisco de Vitoria tomara posesión de la Cátedra de Prima de Teología —la más prestigiosa en el mundo en aquella época—, la institución académica ha saldado una vieja deuda con el pasado al concederle el doctorado 'honoris causa' a título póstumo.

La jornada comenzó con un solemne e insólito desfile. Más de 200 doctores, revestidos con sus trajes académicos, partieron de las Escuelas Mayores para recorrer las calles de la ciudad hasta el Convento de San Esteban. Hicieron el mismo camino que Vitoria recorría cada mañana para dar clase.

Ya en el interior, el rector, Juan Manuel Corchado, y fray Pablo Carlos Sicouly realizaron una ofrenda floral en el "panteón de los teólogos", el sepulcro donde descansan los restos del fraile. Tras este emotivo tributo, el cortejo regresó al Paraninfo de la Universidad, que lució abarrotado para acoger una investidura calificada por todos como "singular, significativa y oportuna".

En el acto estuvieron presentes entre diferentes autoridades, la vicepresidenta en funciones de la Junta de Castilla y León, Isabel Blanco; el presidente ejecutivo de Iberdrola España, Ignacio Sánchez Galán, trajeado con su traje de doctor naranja, representando el color de las Ciencias Políticas y Empresariales.

Además del alcalde de la ciudad, Carlos García Carbayo; el presidente de la Diputación de Salamanca, Javier Iglesias; el subdelegado de la Junta, Eloy Ruiz, y el conocido político y exministro del Interior, Jaime Mayor Oreja.

Además de frailes de la Orden de los Predicadores venidos de diferentes puntos de la geografía mundial.

Un maestro de carne y hueso: "El Sócrates hispano"

La encargada de defender la figura del nuevo doctor fue la profesora de Filosofía, María Martín Gómez. En una brillante y humana 'Laudatio', desmitificó la imagen inalcanzable de Vitoria para presentarlo como un docente real.

Recordó que se le conoció como el "Sócrates hispano" porque, a pesar de fundar el Derecho Internacional y la Escuela de Salamanca, no publicó ni un solo libro mientras fue profesor en la ciudad.

"Su celebridad no se debió a la imprenta, sino a la impronta que dejó en sus alumnos", explicó la madrina, destacando el carisma de un hombre cuyas clases eran tan multitudinarias que los estudiantes ocupaban los pasillos.

Placa descubierta al doctor 'honoris causa', Francisco de Vitoria.

Placa descubierta al doctor 'honoris causa', Francisco de Vitoria.

Martín Gómez también rescató anécdotas que reflejan su tremenda humildad. Como cuando ganó la cátedra en 1526 y, al no estar convalidado su título de París, rechazó subir al estrado y dio su primera lección sentado en un humilde banco de madera.

Incluso bromeó con el fino sentido del humor del fraile, quien al tener que disertar sobre el divorcio del rey de Inglaterra siendo él célibe, confesó a sus alumnos que temía hacer el ridículo hablando de lo que no conocía.

Un legado que cuidó a toda la humanidad

Por su parte, el rector de la USAL, Juan Manuel Corchado Rodríguez, destacó que Vitoria revolucionó la enseñanza con gestos muy sencillos: impuso la 'Suma' de Santo Tomás frente a la oposición de la época y se dedicó a dictar despacio los apuntes para que ningún alumno se quedara atrás. "Empezó cuidando a sus estudiantes y terminó cuidando a la humanidad entera", sentenció el rector.

Corchado desgranó la asombrosa modernidad de las ideas que nacieron en Salamanca hace cinco siglos y que hoy forman la espina dorsal de cualquier democracia.

Vitoria defendió en su 'Derecho de gentes' que solo por derecho natural, la libertad de todos los hombres era innegociable, argumentando que el poder nace del pueblo y no del cielo y recordando que los indígenas eran los verdaderos dueños de sus tierras, y llegó a idear una "república del orbe" que no era otra cosa que el embrión de las Naciones Unidas.

Foto de los doctores y frailes dominicos en el Patio de Escuelas Menores de la USAL.

Foto de los doctores y frailes dominicos en el Patio de Escuelas Menores de la USAL.

El rector cerró su intervención recordando los dolorosos últimos años del fraile, quien, casi paralizado por una implacable gota, se hacía llevar en volandas a la universidad para no fallar a sus alumnos.

Tras su muerte, un estudiante anotó en sus apuntes que el maestro se había ido "con gran tristeza de todos".

"No conozco mejor epitafio para un maestro", concluyó Corchado con emoción.

Una llamada de atención al mundo actual

Al no estar el homenajeado presente, los atributos del doctorado se depositaron de forma simbólica sobre una bandeja. El encargado de recoger la distinción en nombre de la Orden de Predicadores fue fray Pablo Carlos Sicouly, vicario del Maestro de la Orden.

En su discurso de agradecimiento, Sicouly reconoció la "sorpresa inicial" que supuso este reconocimiento póstumo tras cinco siglos de distancia, pero reivindicó la urgencia de rescatar el pensamiento de Vitoria en el escenario internacional actual.

Fray Pablo Carlos lamentó la "crítica debilidad" que sufren hoy las organizaciones internacionales y la aplicación del derecho en un mundo golpeado por la violencia y las guerras.

El alcalde de Salamanca, Carlos García Carbayo; la vicepresidenta en funciones de la Junta de Castilla y León, Isabel Blanco; y el rector de la Universidad, Juan Manuel Corchado.

El alcalde de Salamanca, Carlos García Carbayo; la vicepresidenta en funciones de la Junta de Castilla y León, Isabel Blanco; y el rector de la Universidad, Juan Manuel Corchado. Comunicación JCyL. X.

Aludiendo a la reciente encíclica del Papa León XIV, 'Magnifica humanitas', el dominico advirtió sobre los peligros actuales de la "cultura del poder", la polarización política y el riesgo de que las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial desdibujen el papel insustituible de la persona humana.

Frente a estas amenazas, Sicouly invitó a la sociedad a buscar inspiración en la cátedra salmantina para construir una paz "desarmada y desarmante".

Con la solemne interpretación del himno 'Gaudeamus Igitur' a cargo del Coro Universitario, como manda la tradición.

La USAL cerró una de sus ceremonias más singulares, haciendo justicia y trayendo de vuelta a casa, para siempre, al maestro que enseñó al mundo que el ser humano no tiene por qué ser un lobo para el hombre.