La concejala de medio ambiente, María José Coca en la presentación de este proyecto para el Centro Municipal 'Julián Sánchez el Charro'.

La concejala de medio ambiente, María José Coca en la presentación de este proyecto para el Centro Municipal 'Julián Sánchez el Charro'. Ayto. Salamanca.

Salamanca

Una coraza térmica y un oasis verde: el plan de Salamanca para transformar el centro Julián Sánchez 'El Charro'

La reforma cuenta con un presupuesto de 800.000 euros cofinanciados por fondos europeos y rebajará un 40% la ganancia térmica del edificio mediante toldos automatizados y lamas.

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El centro municipal Julián Sánchez El Charro, ese espacio de actividad vecinal por el que pasan más de 150.000 salmantinos cada año, se prepara para un lavado de cara.

Quienes lo visitan a diario para entrenar, disfrutar de una obra de teatro o acudir a los servicios sociales saben bien lo complicado que es lidiar con el calor sofocante del verano o el frío del invierno entre sus paredes. Para solucionar este problema, el Ayuntamiento va a arrancar una reforma exprés de cuatro meses con una inversión de casi 800.000 euros.

El plan busca que los vecinos disfruten por fin de un espacio cómodo y agradable y, de paso, aliviar el bolsillo municipal con un ahorro de 16.000 euros al año en la luz.

Tal y como ha presentado esta mañana en el Ayuntamiento de Salamanca, la concejala de medio ambiente, María José Coca.

Este empujón, sumado a los paneles solares que ya lucen en el tejado, logrará una auténtica proeza: recortar la factura energética del centro a la mitad en apenas cinco años.

Esta inyección económica llega de la mano de los fondos europeos FEDER a través del plan CoNEcta Salamanca, una estrategia pensada exclusivamente para mejorar el día a día en barrios como Garrido, Chinchibarra, la Estación o Salesas.

La gran novedad de la reforma será la instalación de una especie de segunda piel inteligente en la emblemática fachada acristalada que da a la plaza de la Concordia.

Allí se colocará una estructura de toldos automáticos que subirán y bajarán solos según el viento y el sol.

Estas lonas funcionarán como un escudo capaz de frenar el 97% del calor directo antes de que golpee los cristales, pero sin dejar a oscuras el interior, creando un ambiente mucho más agradable y profesional.

La obra también servirá para solucionar algunos problemas históricos que traían de cabeza a los usuarios del pabellón deportivo.

El gran lucernario del Muro de los Olímpicos, que solía deslumbrar a los jugadores de baloncesto justo cuando iban a tirar a canasta y recalentaba la pista, se domará con un sistema fijo de lamas que regulará la luz.

Además, se abrirá una gran puerta corredera para que corra el aire en los días más calurosos y se aislará el tejado con lana de roca para acabar con las molestas goteras.

Para rematar la jugada dentro del polideportivo, se mejorará el circuito de calefacción, se instalará una caldera de apoyo más fuerte para los días más duros del invierno salmantino y se cambiarán todas las bombillas por luces LED de bajo consumo.

Por último, el proyecto quiere que la experiencia de visitar El Charro sea más agradable incluso antes de cruzar la puerta.

En la entrada principal, que ahora se utiliza a menudo como sala de espera para los servicios sociales, se colocarán cortinas de aire climatizado para evitar que el vestíbulo se enfríe cada vez que entra y sale alguien.

En el exterior, el gris del suelo dará paso a parterres de plantas que apenas necesitan riego y florecerán por turnos a lo largo del año, rodeadas por bancos de granito para que los vecinos puedan sentarse a descansar.

Los muros del salón de actos se cubrirán con plantas trepadoras para protegerlos del sol de la tarde y se plantará un gran magnolio en la plaza, demostrando que la tecnología y la naturaleza pueden aliarse para cuidar de la salud de la ciudad.