Celebración de la Matanza Típica de Guijuelo, este viernes

Celebración de la Matanza Típica de Guijuelo, este viernes

Salamanca

Matanza Típica de Guijuelo: con sabor ibérico y acento portugués

Último fin de semana matancero en Guijuelo que, además de los arrieros y las cofradías, contó con la presencia de una delegación institucional de Pinhel.

Más información: Matanza Típica de Guijuelo: una fiesta gastronómica que se vive en la calle

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El humo de la lumbre volvió a dibujar siluetas sobre el cielo frío de la sierra ya con un sol primaveral, mientras en Guijuelo se repetía un ritual que forma parte de su ADN.

La matanza tradicional no es solo un proceso gastronómico; es memoria compartida, trabajo en comunidad y celebración. Como los últimos años, además, tuvo un ingrediente especial: la visita de amigos llegados desde la ciudad portuguesa de Pinhel, que cruzaron la Raya para vivir desde dentro una jornada que une cultura, producto y fraternidad.

Ello con la presencia del alcalde de Guijuelo, Roberto Martín, y la presidenta de la Cámara Municipal de Pinhel, Daniela Capelo.

Desde primera hora de la mañana, el ambiente era el de las grandes ocasiones. Entre risas, apretones de manos y el aroma del café recién hecho, lugareños y forasteros se congregaban alrededor del cerdo ibérico, símbolo indiscutible de la tradición chacinera del municipio.

En Guijuelo, la matanza va mucho más allá de un simple acto tradicional: es la manifestación viva de un conocimiento heredado durante generaciones, en el que cada paso —desde el corte preciso de las piezas hasta el adobo de la carne— responde a un ritmo propio y encierra un sentido profundo.

Los invitados portugueses, muchos de ellos vinculados al tejido cultural y asociativo de Pinhel, siguieron con atención cada paso del proceso. Para ellos, también familiarizados con las tradiciones rurales, la experiencia tenía un matiz especial: descubrir cómo en Guijuelo la matanza se ha convertido en un símbolo de identidad colectiva y en la base de una industria que ha llevado el nombre del municipio a mercados internacionales.

Feria Gastronómica

Mientras unos se afanaban en preparar las piezas, otros se encargaban de los adobos. Pimentón, ajo, sal y paciencia. La mezcla se trabajaba con manos expertas y conversación animada. La cocina se convertía en un idioma compartido, capaz de unir a todos sin que hicieran falta palabras.

Entre risas y recuerdos, se intercambiaban recetas, anécdotas y proyectos futuros de colaboración transfronteriza. Porque, además, se celebra la Feria Gastronómica en la Plaza Mayor.

La inauguración también ha contado con una degustación de pastrami ibérico y oreja frita con salsa rosa, crema de coliflor y calabaza, a cargo del chef David Monaguillo y los alumnos de la Escuela de Hostelería de Salamanca. A lo largo del fin de semana, los visitantes podrán disfrutar de la exposición y degustación de productos típicos como quesos, mermeladas, miel, vinos y dulces.

Como en ediciones anteriores, se ha llevado a cabo también la celebración de la VI edición del concurso culinario ‘Del cerdo hasta los andares’, que ha contado con 6 participantes.

El jurado, que ha valorado tanto la originalidad, el sabor, la creatividad y también la presentación, ha decidido que el plato ganador, con 86 puntos, sea ‘Macaron Ibérico’ realizado por Rebeca Rodríguez, que recibe un menú experiencia para dos personas en Viró Gastrobar, un lote de productos de Salamanca en Bandeja y dos botellas de vino.

Más allá del componente festivo, la matanza recordó el peso económico y social que el cerdo ibérico tiene en la comarca. Lo que antaño era una práctica doméstica se ha transformado en el motor de una industria que genera empleo y fija población. Pero en días como este, el protagonismo vuelve a la esencia: al encuentro, al trabajo compartido y al orgullo por lo propio.

La visita de los amigos de Pinhel reforzó, además, los lazos históricos entre territorios vecinos que comparten paisaje, cultura y desafíos. La Raya no separa; conecta. Y alrededor del fuego, entre el aroma del pimentón y el sonido de las conversaciones cruzadas en castellano y portugués, quedó claro que las tradiciones son también puentes.

Cuando avanzaba la noche, tras la cena en el Viró Gastrobar de Víctor con menú degustación y vino de Pinhel, llegó el momento del ocio en el ‘Chivís’ y el ‘London’ donde coordina Sergio el tamborilero. Fue momento de conocer también a Santi, que sin ir de negro es hincha del Madrid, y siente a Guijuelo en el corazón.

Cuando el frío regresó húmedo tras la lluvia y con más intensidad, la sensación general era de satisfacción. La matanza había cumplido su cometido: preservar una costumbre, fortalecer vínculos y recordar que la identidad se construye en comunidad. En Guijuelo, una vez más, la tradición demostró que sigue muy viva y que, cuando se comparte entre amigos y jamones, sabe aún mejor, ¡ay!