Centro de Investigación del Cáncer

Centro de Investigación del Cáncer Susana Martín Ical

Salamanca

Investigadores de Salamanca descubren Capicua, la proteína que frena el cáncer de pulmón y revela su talón de Aquiles

El hallazgo del Centro de Investigación del Cáncer abre la puerta a terapias más precisas y eficaces, con personalización para los pacientes.

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El laboratorio del Dr. Matthias Drosten, investigador principal del Centro de Investigación del Cáncer (CSIC-USAL-FICUS), ha identificado el papel clave de la proteína Capicua en el desarrollo de tumores pulmonares con mutaciones en los genes KRAS y TP53. El trabajo, publicado en EMBO Molecular Medicine, redefine la comprensión de la progresión tumoral y abre la puerta a terapias más eficaces.

El estudio salmantino demuestra que Capicua actúa como una barrera natural frente al cáncer de pulmón. Su función limita la transformación maligna causada por alteraciones genéticas comunes en pacientes.

El equipo constata que algunos tumores superan esta barrera mediante ganancias en el número de copias del gen KRAS. Ese mecanismo deja de ser necesario cuando Capicua se pierde.

La investigación confirma que la ausencia de Capicua impulsa la resistencia a los tratamientos. El equipo sostiene que su restauración o la inhibición de los factores que compensan su pérdida pueden frenar la proliferación tumoral. Estas estrategias también permiten recuperar la sensibilidad a fármacos que habían dejado de funcionar.

"Hemos descubierto que Capicua es mucho más que un simple actor secundario en la vía oncogénica de KRAS. Abre nuevas oportunidades para intervenir en fases tempranas de la enfermedad", afirma el Dr. Drosten.

"Una vez perdida su función de represión, el crecimiento tumoral se dispara y, además, aparecen resistencias a fármacos que antes eran efectivos", añade.

Un desafío clínico en torno al oncogén KRAS

Desde la USAL recuerdan que KRAS es uno de los genes más estudiados en oncología. Está implicado en el 30% de los cánceres humanos y durante décadas fue considerado "intratable".

Hoy existen terapias dirigidas, aunque la mayoría de los tumores acaba desarrollando resistencia. El descubrimiento del equipo de Drosten aporta una pieza clave para comprender ese proceso.

La identificación de alteraciones en Capicua permite anticipar la aparición de resistencias. También ayuda a seleccionar tratamientos personalizados fijados en el perfil molecular del tumor.

Los resultados refuerzan el valor de la investigación multidisciplinar y del uso de modelos experimentales avanzados para desentrañar los mecanismos que sostienen la progresión tumoral.

Irene Ballesteros-González, primera autora del estudio, destaca que "gracias a los modelos experimentales empleados se han podido probar combinaciones farmacológicas".

Además, se ha demostrado que la reactivación de Capicua, así como el uso de inhibidores metabólicos específicos, puede volver a sensibilizar los tumores resistentes a los fármacos convencionales".

El equipo ha trabajado con modelos animales basados en ratones modificados genéticamente. Estos experimentos han permitido reproducir mutaciones humanas y evaluar el impacto de la pérdida de Capicua y de la amplificación de KRAS.

También han servido para testar nuevas estrategias terapéuticas. Todos los protocolos fueron aprobados por los comités éticos y cumplieron con las normativas internacionales de bienestar animal.

Colaboración y financiación internacional

El proyecto integra a centros de investigación y hospitales de referencia. Su objetivo es trasladar los avances del laboratorio a la práctica clínica mediante ensayos y futuros estudios traslacionales.

El trabajo se ha financiado con aportaciones de la Agencia Estatal de Investigación, el Ministerio de Ciencia e Innovación, la Fundación Científica de la Asociación Española Contra el Cáncer, el Instituto de Salud Carlos III, la Comunidad de Madrid y el European Research Council.