Román Álvarez, en una foto de archivo en su nombramiento como delegado del rector para las Relaciones con Patrimonio Nacional

Román Álvarez, en una foto de archivo en su nombramiento como delegado del rector para las Relaciones con Patrimonio Nacional USAL

Salamanca

Román Álvarez, vicepresidente de Alumni: "52.000 egresados por el mundo velan por la Universidad de Salamanca"

"Me conformo con que se compren más libros que antes aunque sea para regalar en Navidad", asegura durante una entrevista a El Español - Noticias de Castilla y León.

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La filología siempre marcó su vida. Las letras. La pasión por la escritura. Y desde bien pequeño lo tuvo claro.

Después de una carrera inigualable, Román Álvarez se ha convertido en un referente en Salamanca, en España, y entre todos aquellos que tienen la suerte de conocer su sabiduría.

Álvarez no es solamente catedrático de Filología Inglesa de la Universidad de Salamanca, también fue durante más de ocho años Decano de la Facultad de Filología y miembro del Comité Ejecutivo de la Red Praga de Decanos de Humanidades.

Además de desempeñar el cargo de director del Departamento de Filología Inglesa, también dirigió el centro del British Council en Salamanca.

Con una innumerable hemeroteca de trabajos en torno a la literatura de expresión inglesa, ha editado y codirigido la revista internacional Anglo-American Studies.

Asimismo, ha organizado multitud de encuentros y reuniones científicas en la Universidad de Salamanca, además de otras actividades editoriales relacionadas con la Filología y las Humanidades en general.

Actualmente, además de disfrutar de su entorno y su familia, mientras cuenta a este periódico lo afortunado que es, también rige el cargo de vicepresidente de la Asociación de Amigos de Unamuno en Salamanca y de Alumni de la Universidad de Salamanca.

El catedrático Román Álvarez

El catedrático Román Álvarez USAL

Pregunta.- Actualmente eres vicepresidente y una de las caras visibles de Alumni. ¿Qué papel crees que juega en la proyección global de la Universidad de Salamanca?

Respuesta.- Alumni es la asociación que en principio parecería que tiene como principal función poner en contacto a los antiguos estudiantes de la universidad que participaron en su día de idénticos anhelos y que desean encontrarse de vez en cuando.

Y para ello organizamos distintas iniciativas que van en beneficio de los asociados y en beneficio sobre todo de la Universidad de Salamanca y de quienes se educaron en sus aulas y de quienes ejercieron de docentes en ellas y quienes trabajaron allí.

Tenemos personas en Bruselas, en prácticamente toda América, desde México hacia abajo, en todos los países, algunos muy, muy activos. Y con ellos llevamos la imagen de la Universidad de Salamanca prácticamente a todos los que por ella han pasado en este momento.

Yo creo que una de las funciones más importantes que tenemos es velar por la imagen de la Universidad de Salamanca por el mundo. Debemos andar cerca de los 52.000 socios repartidos por todo el mundo.

"Yo creo que una de las funciones más importantes es velar por la imagen de la Universidad de Salamanca por el mundo"

P.-¿Y cómo crees que ha cambiado desde que se fundó en 1954 y se activó en 1963?

R.- Surgió en tiempos difíciles para el asociacionismo. En 1964 se formalizó con estatutos y, pese a cambios de sede y escasez de medios, se mantuvo viva gracias al esfuerzo de personas comprometidas. Hoy cuenta con un equipo ejemplar que la hace funcionar muy bien.

Recientemente impulsamos con entusiasmo el programa 'Empresas Amigas de Alumni', en colaboración con la Fundación General de la Universidad.

Gracias a él, muchos egresados o estudiantes en sus últimos cursos acceden a su primer empleo mediante convenios con empresas de Salamanca, Ávila y Zamora. Es un modelo que nos gustaría ver replicado en otras universidades de Castilla y León por su efectividad.

P.- ¿Cuándo empezó a ser importante para ti la ciudad de Salamanca y por qué?

R.- Yo nací en un pueblo que se llama Abelgas. Está justo en la intersección de Babia, Luna y Omaña. O sea que podría decirse que parte del tiempo lo paso literalmente en Babia.

Y aquí pues me crié hasta los ocho, casi nueve años. Yo era un muchacho de pueblo que gracias a la visión de futuro de mis padres, pues tuve la oportunidad de estudiar en León y de conocer otro tipo de vida que era diferente del tipo de vida tan dura y tan recia que era la vida en los pueblos.

Siempre hablaba de Salamanca y entonces yo decidí que tenía que estudiar allí. Me correspondía en realidad estudiar en Oviedo, pero yo tenía pasión y así me las apañé para ir a Salamanca.

"Tuve la oportunidad de conocer otro tipo de vida que era diferente a la que hay tan dura y recia en los pueblos"

Y allí seguí, terminé la carrera y luego ya empecé toda la dinámica del tesis doctoral, entrar a la universidad, el curses honore de toda la carrera académica hasta que llegué a lo que se llaman las clases pasivas, después de haber estado 45 años trabajando en la universidad.

P.- ¿Cómo empezaste este camino y qué te sigue apasionando de la literatura?

R.- Yo creo que tenía muy claro, absolutamente claro lo que quería hacer. Y quería estudiar filología y quería ejercerla, además. Porque la filología, igual que como parte de las humanidades en general, te proporciona una visión del mundo que te da un conocimiento de otras lenguas, de otras culturas, de otras literaturas y que requiere y fomenta la curiosidad.

Y yo creo que si algo me ha caracterizado en mi vida ha sido precisamente la curiosidad. Porque como alguien dijo en alguna ocasión, hay cura para el aburrimiento y esa cura del aburrimiento es la curiosidad, pero la curiosidad, en cambio, nunca tiene cura.

P.- Fuiste decano también durante más de ocho años y has sido parte activa de redes internacionales como la Red Praga. ¿Cómo crees que ha cambiado la gestión académica desde entonces?

R.- Cada vez con más burocracia, cuando se suponía que todo tenía que ser más sencillo, más simple, cada vez estamos rodeados o hemos estado rodeados de una burocracia más absurda, con mayores complicaciones administrativas, pero a todos los niveles.

Lo cual hace que, por ejemplo, en el mundo académico y de la investigación, mis colegas y yo mismo en su momento me quejaba de que ese exceso de burocracia te impedía dedicarte a otras cosas.

Por otro lado, llevamos ya tantísimos años que cada ministro quiere dejar su impronta con una nueva ley y así nunca se puede avanzar en una educación o en una investigación que siempre está plagada de obstáculos.

P.- ¿Cómo crees que se presenta el futuro para la literatura con todos los avances tecnológicos?

R.- A mí personalmente me produce mucha pena cuando se está en un restaurante y los padres, para que el niño, el bebé esté tranquilo, le plantan una pantalla.

Y eso, a la larga, hay estudios muy sesudos de psicólogos, pedagogos, neurólogos, etc., que coinciden en que es un perjuicio el detrimento del desarrollo de otras potencias mentales que deberíamos tener en cuenta.

"Me da pena cuando se está en un restaurante y los padres, para que el niño, el bebé esté tranquilo, le plantan una pantalla"

Eso yo no sé si es una batalla perdida o no, pero desde luego estamos inmersos en ella y lo más que se puede hacer es que de vez en cuando alguien, y sobre todo desde las autoridades, pongan algún tipo de remedio.

No se le puede poner puertas al campo, desde luego, pero sí fomentar el que se lea más, porque realmente se venden muchos libros, se publican muchos libros, yo creo que más que nunca.

Lo que no sé es si se leen o no, pero bueno, yo me conformo con que se compren aunque sea para regalar en Navidad.

P.- También eres vicepresidente de la asociación de amigos de Unamuno. ¿Qué significa Unamuno hoy?

R.-Y yo creo que son las dos principales divisiones de todo lo que gira en torno a Unamuno, porque fue una figura polémica, inabarcable, viva, como se demuestra todavía ahora por el cúmulo de estudios, de publicaciones, y que siempre a cierto tiempo se están descubriendo cosas nuevas de Unamuno...

En la asociación tenemos unas 50 actividades aproximadamente a lo largo del año que incluyen conferencias, mesas redondas, ciclos monográficos, se publica una revista, es decir, hacer que el espíritu de Unamuno y todo lo que gira en torno a él, pues siga perviviendo.

"Yo alguna vez he dicho que en nuestro entorno hay o Unamunófilos o Unamunófobos"

P.- ¿Crees que al final todo está cambiando, la sociedad, la manera de relacionarnos, la manera de hablar por las tecnologías?

R.- Esto naturalmente que se presta mucho a debate y a polémica. Unos que son mucho más puristas y que creen que ya no es lo mismo que era y que por lo tanto el lenguaje se está deteriorando, se está simplificando debido a los modernos elementos de comunicación.

Vivimos tiempos acelerados, dominados por pantallas y redes. Se lee menos, y eso afecta al lenguaje y a la ortografía. Hay quien distingue registros según el contexto, pero también se está perdiendo el hábito lector. Para escribir hay que leer, como decía Borges.

Deberíamos fomentar la lectura, desde las aulas y las instituciones. Hoy se publica mucho, aunque no sé si se lee tanto. Aun así, hay personas que, ya jubiladas, se animan a escribir, lo cual es positivo.

"Vivimos tiempos acelerados, dominados por pantallas y redes. Se lee menos, y eso afecta al lenguaje y a la ortografía"

P.- ¿Qué mensaje darías a los jóvenes que dudan entre seguir una carrera humanística o no?

R.- Aunque no corren buenos tiempos para las humanidades, les animo a seguir ese camino si es su vocación. Aprender nunca cansa. Las humanidades ofrecen una visión del mundo que otras disciplinas no dan.

Además, en sectores como la empresa, se valora la formación humanística por su capacidad de análisis y pensamiento crítico. Todo requiere esfuerzo, pero eso tiene recompensa. Como digo en broma: quien sabe traducir latín, sabe hacer un buen cocido; todo está relacionado.