Salamanca

Berkeley reclama al Consejo de Seguridad Nuclear que aclare “las incertidumbres” por las que tumba el proyecto de la mina de Retortillo

La compañía remite al Miteco un informe de mejora en el que responde a las cuestiones planteadas por la información desfavorable del órgano y sugiere que sea revisado

28 julio, 2021 15:15

Berkeley Minera España reclamó hoy al Consejo de Seguridad Nuclear que aclare cuáles son “las incertidumbres” por las que el pasado 12 de julio emitió un informe desfavorable que desautoriza la construcción de una planta de tratamiento de residuos para la mina de uranio a cielo abierto en la localidad salmantina de Retortillo. Su CEO, Francisco Bellón, manifestó que dicho informe presenta unas “carencias técnicas muy importantes” desde el punto de vista del soporte técnico. “Habla de incertidumbres, pero sin precisar por qué se producen y cuál es la manera de solventarlas”, incide.

De hecho, desde el punto de vista de la compañía, el informe emitido por el CSN “no es técnicamente acertado”. Así, Bellón explicó durante una comparecencia telemática realizada en la mañana de hoy que dentro del propio CSN ha habido notorio debate, puesto que de las once áreas que intervinieron en el análisis de la decisión, "solo una" puso trabas al proyecto. “Lo hace por cuestiones relativas al almacenamiento de residuos, que están catalogados como de muy baja actividad. Pero el CSN es un ente regulador y como tal su función principal es sentar las bases para que un proyecto se asiente de manera segura. No es suficiente hacer un informe desfavorable porque el proyecto se ha analizado desde un estándar que no se considera aceptable, y tiene que especificar qué estándar sería el aceptable para el proyecto”, matizó.

Asimismo, según recordó el responsable empresarial, desde el año 2016 se han mantenido hasta seis reuniones con el Consejo de Seguridad Nuclear por parte de la compañía y se han remitido un total de siete peticiones de información adicional. “La empresa lo ha cumplimentado de manera diligente, respondiendo a todas las cuestiones y siguiendo sus instrucciones desde el punto de vista de la normativa aplicable. Y muchas veces el CSN ha cambiado su propio criterio”, advirtió.

Tal y como comunicó la compañía en su día, nada más conocer el sentido del informa del Consejo, Bellón manifestó “de forma categórica” su consideración de que el proyecto cumple con toda la normativa en vigor. “Esto no está sujeto a interpretación, y si se cumple la normativa se tiene que autorizar”, valoró. Berkeley, según explicó su CEO, para la preparación de los documentos contó” con el asesoramiento de “especialistas, españoles e internacionales, de reconocido prestigio”. “Desde nuestro punto de vista no es suficiente decir que hay incertidumbres, nos tienen que decir por qué. Lo decimos nosotros pero no somos los únicos, ya que ha habido mucho debate. De hecho, han hecho falta tres plenos y un consejero ha emitido un voto particular. Hay muchas dudas sobre el rigor técnico del departamento que ha emitido el informe desfavorable. Hay falta de concreción a la hora de especificar los criterios que hay que cumplir”, resumió Francisco Bellón.



“Millones de años”

Durante la comparecencia de este miércoles también participó el profesor Rafael Fernández Rubio, primer catedrático de España en Hidrogología, doctor e ingeniero de minas y con varios premios a lo largo de su trayectoria profesional, tal y como indicó a modo introductorio. Además, según explicó el profesor, ha participado en proyectos de minería en Estados Unidos, la Unión Soviética, Australia, Argentina, Portugal o España, incluyendo el vecino proyecto nuclear de Enusa, también en la provincia de Salamanca.

Tras realizar un seguimiento de todos los trabajos hidrogeológicos del proyecto de Retortillo, el profesor Fernández Rubio explicó que se han realizo unos 400 sondeos en más de 90.000 metros de subsuelo para analizarc el yacimiento. “Existen una serie de barreras naturales que no las atraviesa el agua. Hay centenares de metros de materiales de muy baja permeabilidad por los que se que tardarían millones de años en que una gota pudiera salir fuera”, comentó el profesor.

Además de estas barreras naturales, el catedrático explicó que se han creado otras barreras de ingeniería siguiendo prácticas internacionales. “En concreto, una barrera de arcilla compactada con muy baja permeabilidad, que tardaría millones y millones de años en filtrar nada fuera. Un tiempo suficiente para que cualquier partícula isotópica nuclear desapareciera del entorno”, afirmó.

Asimismo, el profesor explicó que la idea es devolver los residuos estériles de baja radiactividad a los terrenos una vez se haya extraído el uranio. “No se va a crear un almacenamiento específico, se va a devolver el uranio a los terrenos donde hoy en día las personas y el ganado no tienen problema en pasear”, insistió Fernández Rubio. En resumen, según el experto, existirá una cápsula de cientos de metros de longitud y, a mayores, material geológico “con una permeabilidad bajísima”. “Esto evitará cualquier tipo de fuga de líquidos o de gas radón que puedan emitir esos residuos”, certificó el catedrático.

Seguridad jurídica



Por su parte, Miguel Riaño, socio director de Herbert Smith Freehills, entidad encargada de atender a inversores extranjeros como Berkeley en España, explicó que sus reclamaciones se resumen en que “se respete el estado derecho, prime la seguridad jurídica y se dispense un trato justo y equitativo”. Por eso, el pasado viernes la compañía remitió al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico un informe de mejora voluntaria con el que complementa la solicitud inicial al CSN sobre el proyecto, que fue presentado “de acuerdo con la legislación administrativa española”. El principal objetivo de este informe de mejora es que el Miteco solicite al CSN que reevalúe su informe teniendo en cuenta la documentación presentada y los argumentos técnicos que ha presentado Berkeley.  

Asimismo, según explicó Miguel Riaño, Berkeley también solicitó al Miteco el acceso a expedientes de autorización de construcción y autorización de desmantelamiento de las instalaciones radiactivas de la Haba, en Badajoz y Saelices El Chico, en Salamanca, “instalaciones similares, casi gemelas, debidamente autorizadas, y cuyo buen resultado ha sido ampliamente publicitado”, para verificar que las condiciones impuestas a Berkeley “no son diferentes a las previamente impuestas a instalaciones similares, ya autorizadas, y con un resultado práctico favorable”.