Luis Rebollo en el Bar Alaska de Palencia.
Luis (59) y un pequeño bar con 90 años de historia: “Lo más pedido son nuestras gambas a la gabardina a 4,5 euros”
Es una de sus especialidades junto a los calamares, tigres o pimientos rellenos. Todo en un establecimiento hostelero que abrió su abuelo Castor un 17 de julio de 1936 en Palencia.
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Palencia es un lugar para disfrutar en Castilla y León. Una ciudad para visitar y recorrer. Para hacerlo por su patrimonio y por su historia y, también, para hacer una parada a descansar y conocer sus establecimientos hosteleros.
En pleno centro de la ciudad palentina, concretamente en la calle Mayor Principal número 26 de la ciudad se encuentra el Bar Alaska, que abrió sus puertas allá por el 17 de julio de 1936. Tiene 90 años de vida, ni más ni menos.
“Ofrecemos desayunos, cafés, vermú, copas y también tenemos raciones. Lo más pedido son nuestras gambas a la gabardina a 4,5 euros la ración”, asegura, en declaraciones a EL ESPAÑOL de Castilla y León, Luis Rebollo Martínez.
Él es el dueño de un negocio que cogió en traspaso su abuelo Cástor. Tiene claro que la fórmula del éxito para cualquier establecimiento hostelero pasa por ser “una buena ubicación” y también “contar con un buen equipo de trabajadores”.
Conocemos los secretos de un bar con una gran historia en pleno centro de Palencia.
La vida de Luis
“Me defino como un hostelero clásico de los de toda la vida. Un trabajador que se empeña, cada día, en sacar adelante su negocio ofreciendo el mejor trato a mis clientes”, asegura Luis Rebollo Martínez en declaraciones a este periódico.
Nació en Palencia hace 59 años. Lleva toda la vida allí, no se ha movido de la capital palentina. Recuerda que de pequeño quería ser futbolista, pero después de hacer una Formación Profesional en Electricidad, con 23 años, se dedicó al mundo de la hostelería.
“Recuerdo mi infancia de forma bonita, alegre y feliz. Sin preocupaciones. A los 23 años comienzo en el mundo hostelero y, poco después, me pongo al frente del Bar Alaska”, explica nuestro protagonista.
Un bar que abrió su abuelo Cástor en Palencia y que va a cumplir, ni más ni menos, que 90 años en el lugar.
Imagen de Luis en su Bar Alaska de Palencia.
Un bar mítico de Palencia
“El Bar Alaska lo abre mi abuelo Cástor el 17 de julio de 1936. Era el Bar El Norte, pero él fue el que cogió el traspaso para cambiarlo de nombre. Podemos decir que tenemos 90 años de historia”, explica el hostelero.
De Cástor pasó al padre de Luis y después cogió las riendas él, hace 33 años. Siempre ha estado en el mismo lugar, en la calle Mayor Principal número 26 de la capital palentina y cuenta con un total de 48 metros cuadrados.
En la actualidad cuenta con un total de cinco trabajadores, incluido nuestro protagonista, que se esmeran por dar el mejor trato a sus clientes cada jornada laboral.
Allí se puede disfrutar, en la mejor compañía, de un buen refresco y, también, del buen comer con una carta de raciones, no demasiado amplia, pero de calidad.
Sus gambas a la gabardina y mucho más
“Ofrecemos desayunos, cafés, vermú, copas y también tenemos raciones. No es una carta muy amplia, en lo que a la comida se refiere, pero todo suele gustar. Lo más pedido son nuestras gambas a la gabardina a 4,5 euros la ración”, explica el dueño del Bar Alaska.
Además, cuenta con unos sabrosos pimientos rellenos de marisco, con croquetas, con raciones de rabas, calamares o tigres, para disfrutar comiendo en el pequeño y acogedor local.
Fachada del Bar Alaska en Palencia.
“En la actualidad, y tras muchos años de trabajo, vivo de mi negocio. Cuatro familias y yo. Eso es un orgullo. Es cierto que hay temporadas mejores y peores, pero, al final, conseguimos salir adelante”, añade.
Nuestro entrevistado confiesa que, al mes, suma “20.000 euros en gastos” entre impuestos, cuota de autónomo y pago a los trabajadores y apunta que el futuro de la hostelería lo ve “bastante complicado”.
“Si no estás bien ubicado y no tienes buenos trabajadores es difícil salir adelante. Por suerte, yo puedo decir que estoy bien ubicado y que cuento con buenos trabajadores y esto es lo más importante”, explica.
Explica que “todavía le quedan otros diez años” al frente del negocio y que “tiene futuro de momento”. Confía en su forma de trabajar y ve el futuro, en el corto y medio plazo, en lo que a él respecta, de manera “positiva”.
“Hay mucho trabajo y muchas horas detrás, pero yo estoy feliz en la actualidad”, finaliza Luis, el dueño del mítico e histórico Bar Alaska que suma ya 90 años de vida.