África a la izquierda y Rebeca a la derecha en el Bar Mejillonera Roque.
Rebeca y África, madre e hija en un histórico bar de pueblo: “Lo más pedido son nuestros mejillones a nueve euros”
Las dos mujeres dan continuidad a la historia de un establecimiento hostelero que abrió sus puertas allá por el año 1973. Marisa, la madre de Rebeca, está en cocina.
Más información: Laura (31) abre una taberna de fermentos en el centro de Valladolid: “La cerveza y el vino serán los protagonistas”
Medina de Rioseco es uno de los municipios de mayor relevancia de la provincia de Valladolid. Hoy en día pasa por ser un importante núcleo turístico, sobre todo al llegar la Semana Santa, que tiene un valor especial en la localidad.
Según el Instituto Nacional de Estadística (INE) cuenta con una población, en la actualidad, que llega a los 4.617 habitantes y es un lugar perfecto para visitar y disfrutar, también, del buen comer y su hostelería.
Allí viven Rebeca y África, de 42 y 19 años respectivamente que son madre e hija y que el pasado 2 de diciembre de 2025 cogieron las riendas del Bar Mejillonera Roque, uno de los establecimientos hosteleros más importantes del lugar, abierto desde el año 1973.
“Lo más pedido son nuestros mejillones a 9 euros la ración. Pero no falta el morro, la oreja o la lengua, tan clásicos en el lugar”, asegura Rebeca.
Conocemos la historia de estas dos mujeres que hacen una labor encomiable, en el día a día, para sacar su negocio adelante, y de la historia del lugar, al detalle. Marisa, la madre de Rebeca, también está en la cocina.
Imagen del interior del Bar Mejillonera Roque de Medina de Rioseco.
La vida de Rebeca y África
Rebeca Calvo Nieto nació en Valladolid y vive en Medina de Rioseco. Tiene 42 años y suma tres años y seis meses de experiencia en el mundo de la hostelería. Suma cinco meses al frente del Bar Mejillonera Roque en la ciudad de los Almirantes.
África Pérez Calvo tiene 19 años y suma más de cuatro años en el mundo hostelero. Es la hija de la dueña y empleada en el lugar. Entre las dos sacan delante el trabajo en el bar de la localidad vallisoletana.
“Crecí en una familia honrada y muy trabajadora. Estudié peluquería y trabajé de ello muchos años, compaginándolo con el empleo de camarera en bares durante algún fin de semana. Tuve que dejar la peluquería y después de estar en diferentes bares me ofrecieron la posibilidad de abrir el mío”, asegura Rebeca.
África nos cuenta que “creció en una familia que tenía el trabajo en el centro de todo”. Estudió hasta la ESO y se tomó un año sabático para “pensar en lo que quería hacer”. Trabajó de camarera en bares y decidió estudiar un Grado Medio de Emergencias Sanitarias para compaginar “estudios y trabajo”, lo que sigue haciendo en la actualidad.
“Somos una madre y una hija que tienen mucha ilusión y que intentan hacer su trabajo lo mejor que pueden”, explica Rebeca a este periódico.
En junio de 2025 le ofrecieron hacerse cargo del Bar Mejillonera Roque en Medina de Rioseco y se lanzó a la aventura.
La historia del bar
“El Bar Mejillonera Roque abrió sus puertas en 1973. Empezó abriendo el negocio Roque junto a su mujer Toña. Cuando se jubilaron, cogieron las riendas Jesús, junto a su mujer y su hija y cuando se jubiló su mujer lo cogimos nosotras”, señala Rebeca.
Fue en junio de 2025 cuando le ofrecieron coger las riendas y dijo que sí. “El traspaso tuvo lugar el pasado 2 de diciembre que es cuando abrimos nosotras tras cerrar los anteriores el 25 de noviembre”, añade la hostelera.
“Me di cuenta de que tenía una oportunidad única sobre mi futuro y no dudé en aceptar. Le comenté la idea a África que decidió tirar hacia delante conmigo. Solo se cerró una semana para darle otro aspecto. Nació en 1973, volvimos a abrir el 2 de diciembre de 2025 y esperamos estar aquí durante muchos años más.
Madre e hija llevan ya un total de cinco meses de duro esfuerzo y trabajo en un establecimiento hostelero que se ubica en la calle Lázaro Alonso 28. “Es un bar pequeño, pero tenemos una terraza grande”, apunta Rebeca.
Allí trabajan madre e hija y Marisa, en la cocina, que pasa por ser la madre de Rebeca en un negocio que es familiar.
África, Rebeca y Marisa, de izquierda a derecha, en el Bar Mejillonera Roque.
Su brillante oferta
“Ofrecemos raciones de primera calidad y, como cualquier otro bar, bebidas. Además, también damos a nuestros clientes, y a todo por el que aquí se pasa le damos nuestra mejor sonrisa para que se vayan con un buen sabor de boca.
Las especialidades del lugar son los mejillones en salsa de la receta de Toña y Roque y a la vinagreta sin olvidarnos del morro, la oreja y la lengua. “Es un lugar al que se conoce por la esencia que le dieron y teníamos que seguir con ellos”, añaden madre e hija.
“Lo más pedido son nuestros mejillones a 9 euros.Entran doce. La media ración vale 4,5 y lleva un total de seis”, añaden nuestras entrevistadas orgullosas.
Son muchos los vecinos y turistas que por allí se pasan para disfrutar del sabor de todos estos platos únicos que se pueden degustar en este bar histórico de Medina de Rioseco.
Presente y futuro
“El presente está siendo muy bueno y el futuro esperemos que sea igual o mejor. Es muy difícil calcular cuánto podemos ganar cada mes porque hay meses mejores y otros menos buenos”, añade Rebeca.
La dueña del negocio, que trabaja cada día codo con codo con su hija, no duda en asegurar que “sacar adelante un negocio en el medio rural es complicado” y “más aún sin ayudas”.
“Esperamos estar aquí durante muchos años más como estuvieron Roque y Toña. Todo con mi familia al lado. Queremos seguir adelante y mejorar más nuestro servicio con el tiempo”, finaliza.
Seguro que se mantienen en el lugar muchos años más para seguir dando vida a un lugar emblemático de Medina de Rioseco.