La mina de los Carmenes con un mapa de la zona

La mina de los Carmenes con un mapa de la zona Cedida por Pan Global

León

El hallazgo de una mina de oro en León abre una ventana a la esperanza: una empresa de Canadá está detrás

Se trata de un descubrimiento que, aunque aún en fase inicial, abre la puerta a nuevas posibilidades en un territorio con un notable pasado minero y un potencial geológico ampliamente reconocido.

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Mucho se ha escrito a lo largo de la historia sobre la búsqueda de oro. Los egipcios ya consideraban este elemento como un metal divino, asociado a los dioses y a la eternidad.

En la Península Ibérica fueron los romanos quienes llevaron su extracción a una escala sin precedentes. Por eso, el hallazgo de una nueva mineralización de oro en el norte de la provincia de León ha vuelto a situar a la Cordillera Cantábrica en el foco del interés minero.

La empresa canadiense Pan Global Resources ha confirmado a este medio, tras meses de trabajos de campo y análisis, la presencia de oro cercano a la superficie en el entorno de la antigua mina Providencia, dentro del denominado Proyecto Cármenes.

Se trata de un descubrimiento que, aunque aún en fase inicial, abre la puerta a nuevas posibilidades en un territorio con un notable pasado minero y un potencial geológico ampliamente reconocido.

Desde su llegada a España en 2016, esta empresa ha invertido más de 25 millones de euros en labores de exploración minera, financiadas íntegramente a través de capital privado procedente de distintos países.

Se trata de una empresa junior, es decir, una compañía de pequeña o mediana capitalización centrada en las primeras fases del ciclo minero, su actividad se basa en “localizar, definir y poner en valor yacimientos que puedan resultar económicamente viables”, explican a EL ESPAÑOL Castilla y León.

En ese sentido, su papel es el de “asumir el riesgo de la exploración con el objetivo de desarrollar los proyectos o, llegado el caso, transferirlos a compañías de mayor tamaño”.

Proyecto Cármenes

Proyecto Cármenes Cedida por Pan Global

En León, la compañía comenzó a trabajar en 2023 tras adquirir varios permisos de investigación que abarcan más de 5.600 hectáreas en municipios como Cármenes, Villamanín y Sena de Luna.

“Los primeros sondeos han confirmado una mineralización de oro cercana a la superficie, abierta en varias direcciones y con leyes de importancia”, señalan fuentes de la empresa, que destacan además la presencia asociada de otros metales como cobre, níquel y cobalto.

El área es una vieja conocida, ya que forma parte de la denominada Zona Cantábrica, una región geológica que alberga numerosos yacimientos históricos de oro, cobre, cobalto y níquel, además de haber sido durante décadas un importante distrito de producción de carbón.

Los trabajos realizados por la empresa han incluido cartografía geológica detallada, estudios geoquímicos de superficie y campañas de prospección geofísica avanzada, con técnicas electromagnéticas, magnéticas y radiométricas.

“Estas investigaciones permitieron identificar más de una treintena de objetivos prioritarios, entre los cuales Providencia fue el primero en ser perforado. Los resultados han sido, según la compañía, especialmente prometedores”, afirman.

El tipo de yacimiento identificado responde a un modelo conocido como brecha hidrotermal, caracterizado por estructuras verticales alargadas, en forma de “pipas”, generadas por la circulación de fluidos ricos en metales a través de fracturas en la roca.

Este tipo de depósitos, aunque generalmente de tamaño limitado, puede presentar concentraciones elevadas de mineral, lo que incrementa su atractivo desde el punto de vista económico.

En el caso de Providencia, los indicios apuntan a un sistema que se extiende en superficie y que podría alcanzar profundidades superiores al kilómetro, lo que abre un amplio margen para futuras investigaciones.

No obstante, el descubrimiento marca el comienzo de un proceso que será largo y complejo.

Antes de que pueda plantearse cualquier tipo de explotación, será necesario avanzar en la delimitación precisa del yacimiento mediante nuevas campañas de perforación, con el objetivo de definir su geometría, extensión y calidad.

Estudios técnicos y económicos

A ello se sumarán estudios técnicos y económicos que permitan evaluar la viabilidad del proyecto, teniendo en cuenta factores como los costes de extracción, la tecnología necesaria y las condiciones del mercado.

Uno de los aspectos más relevantes será, sin duda, la evaluación ambiental y social, que ha provocado que otros proyectos fueran tumbados o metidos en el cajón de un despacho.

La normativa vigente exige la realización de exhaustivos estudios de impacto ambiental, así como procesos de información pública y diálogo con las comunidades locales.

En este sentido, la empresa asegura que su actividad se rige “por criterios de responsabilidad ambiental y social, priorizando la transparencia y la comunicación con el entorno”.

Posteriormente, “el desarrollo del proyecto también estará sujeto a un estricto proceso de permisos y autorizaciones administrativas, que deberán ser concedidos por las autoridades competentes”, apuntan estas fuentes.

Camino largo

Solo en caso de superar todas estas fases podría plantearse la explotación del yacimiento, ya sea mediante el desarrollo directo por parte de la empresa o a través de acuerdos con compañías mineras de mayor tamaño.

Ahora mismo esa zona de la provincia de León es un territorio marcado por el declive del carbón y que busca nuevas oportunidades económicas, de ahí que el descubrimiento de oro en Providencia representa una puerta a la esperanza.