Panorámica del diapiro más grande de Europa
El pueblo más bonito de Castilla y León está declarado Conjunto Histórico-Artístico: destaca por un 'volcán' de sal del Triásico
Es también el municipio que vio nacer al naturalista Félix Rodríguez de la Fuente, a quien el destino ha querido que la floración de los almendros le rinda un casual homenaje todos los años en torno al 14 de marzo, una fecha importante en su vida.
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Al norte de la provincia de Burgos, en la comarca de La Bureba, se sitúa Poza de la Sal. Un municipio que no llega a 300 habitantes pero que este mes de marzo ha sido seleccionado por la revista de National Geographic como el pueblo más bonito de Castilla y León para visitar. Y la elección no es casualidad, ya que en torno a este 14 de marzo se produce la floración de los almendros que rodean la localidad.
Un fenómeno natural que el destino quiso hacerlo coincidir con el nacimiento y la muerte de quien fue su vecino más emblemático, el naturalista Félix Rodríguez de la Fuente. "Lo que quizás no imaginó nunca es que la naturaleza de su tierra natal, esa misma que le enseñó a mirar el mundo con ojos de naturalista, acabaría rindiendo cada año un homenaje involuntario y perfecto a su memoria", destaca la prestigiosa revista.
Pero Poza de la Sal destaca por mucho más. Este pueblecito burgalés está declarado Conjunto Histórico-Artístico desde 1982 y cuenta con múltiples atractivos. Entre ellos, el que se considera el diapiro más grande y perfecto de Europa. Se trata de una estructura geológica que se forma por el ascenso de materiales dúctiles y poco densos, en este caso de sal, a través de rocas superiores más densas y quebradizas.
El origen de este diapiro, que forma una especie de cráter falso como si fuera un volcán, se remonta a hace aproximadamente 200 millones de años, en el periodo de Triásico. El pueblo burgalés es conocido, precisamente, por sus salinas, ubicadas a los pies del Páramo de Masa, donde los terrenos forman en medio de la planicie burebana un inmenso cráter de 2,5 kilómetros de diámetro, como si fuera una especie de 'volcán' de sal.
Dentro de los bordes de este falso cráter se encierra la cuenca salinera y sus paredes son la muestra de la historia geológica de Poza de la Sal, que precisamente debe su nombre a este fenómeno. El diapiro forma parte de los Puntos de Interés Geológico (PIG) del Instituto Geológico y Minero desde 1983.
Salinas de Poza de la Sal (Burgos) Ical
Durante décadas, en Poza de la Sal una de las principales actividades económicas fue la explotación de estas salinas. Prueba de ello son los tres almacenes reales que aún se pueden observar, aunque en ruinas, en los extremos del paraje.
Se les conoce como El Depósito, Trascastro y La Magdalena. El más antiguo es el primero, construido durante el reinado de Felipe II, mientras que los otros dos fueron ordenados y financiados por la Hacienda Real de los Borbones en el siglo XIX, durante el reinado de Carlos IV después de acabar la Casa de Administración de las Reales Salinas.
La sal de este enclave ha sido explotada por el ser humano desde tiempos prehistóricos, pero fueron los romanos quienes impulsaron la actividad, construyendo puentes y caminos para comercializarla. En Castilla, la sal fue casi siempre un derecho exclusivo de la corona, aunque luego los mismos reyes concedieran derechos a particulares o entidades eclesiásticas.
Al diapiro se le sumó la excavación de pozos que permitieran llegar a los filones de sal gema, conocidos en el pueblo como cañas. Tienen cerca de un metro de sección y hasta 40 de profundidad, comunicándose entre ellos mediante galerías subterráneas.
Aunque en estos momentos las salinas ya no operan en su función milenaria, son el testimonio único de una de las actividades económicas que dinamizaron el territorio, especialmente complejas y perdurables en el tiempo.
Castillo de las Rojas y murallas
La declaración como Conjunto Histórico-Artístico viene propiciada especialmente por la importancia del legado patrimonial que hoy aún destaca en el casco histórico de Poza de la Sal. Uno de los elementos más importantes es la propia Casa de la Administración de las Salinas, construida en el siglo XVIII.
Poza de la Sal se configura como una villa medieval con rasgos singulares por su emplazamiento y el uso de determinados materiales de construcción, peculiares en algunos casos por su origen y características. Entre los monumentos más destacados se encuentra también el Castillo de las Rojas, una de las fortalezas más impresionantes e inexpugnables de la provincia burgalesa.
Durante décadas sirvió como elemento de protección no solo de las salinas, sino también por el control del paso de La Bureba al Páramo. Poza de la Sal era nicho de riqueza para sus habitantes y el objetivo era salvaguardar todo ese potencial.
El caserío de la villa está asentado sobre la ladera oriental del macizo calizo sobre el que se construyó el castillo. El rasgo más característico de Poza de la Sal es la ausencia de cimentación en la gran mayoría de las casas y la muralla del siglo XVI, que rodea el pueblo y aún se conserva en muchos de sus puntos.
Imagen de la Danza del Escarrete, Fiesta de Interés Turístico Regional, en la plaza Poza de la Sal (Burgos). Ical
La arquitectura más tradicional está plenamente asentada sobre conglomerados del terciario y se apoyan unas en otras. Una estructura que se puede observar a la perfección en el interior de la Casa de la Administración de las Salinas, pero también en la puerta de la Fuente Vieja de la Muralla o en el exterior de algunas de las viviendas.
Las casas apiñadas conforman un trazado laberíntico en calles empinadas y angostas, mostrando una configuración urbana que estuvo marcada por la escasez de espacio y luz y que se intentó compensar con construcciones de más altura de hasta cuatro plantas. Otros monumentos ligados a la historia son la Iglesia de San Cosme y San Damián o el santuario de Nuestra Señora de Pedrajas.