Monasterio de San Salvador de Oña Turismo de Castilla y León - JCYL
National Geographic revela los tesoros ocultos de Oña: el coloso milenario que fue cuna de reyes y hospital psiquiátrico
Su oscura etapa ha dejado un estigma que eclipsa la milenaria gloria del Monasterio de San Salvador de Oña.
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Han pasado tres décadas desde que cerró como hospital psiquiátrico y casi un siglo desde que sirvió brevemente como Colonia Agrícola para Vagos y Maleantes. Esta oscura etapa ha dejado un estigma que, para muchos, eclipsa la milenaria gloria del Monasterio de San Salvador de Oña. Así se recoge en un reportaje de National Geographic, pero el coloso burgalés, víctima de su propia grandiosidad, espera ser redescubierto.
Para entender su magnitud, el monasterio de Oña (fundado en 1011) llegó a ser el complejo religioso más poderoso de toda Castilla y León, con jurisdicción sobre 300 pueblos y 200 iglesias. Su guía, Félix Ángel Martín, destaca que es el "primer panteón real de toda Castilla".
Entre sus mayores tesoros, que aún esperan a ser redescubiertos, destacan el Panteón Real: los sepulcros reales y condales, tallados en madera de nogal, son la joya del recinto. Reposan allí figuras clave como Sancho III de Pamplona y Sancho II de Castilla "el Fuerte". Se ubican bajo una espectacular bóveda octogonal (1450) atribuida a Juan de Colonia.
El Sudario del Conde: el segundo gran tesoro es el sudario que envolvió el cadáver de Sancho García. Tejido en Córdoba entre 929 y 939 con seda e hilo de oro de 21 quilates, podría ser la prenda más antigua de la España musulmana en exposición.
Pero también posee arte islámico. En la sala capitular se aprecian todavía restos de pinturas recubiertas de estaño, una técnica de policromía utilizada en el arte islámico para hacer que los colores brillaran en la oscuridad.
La historia del monasterio es una crónica de usos y abandonos que culminó en su periodo más sombrío. Fue hogar de monjes benedictinos durante 800 años, hasta la desamortización de Mendizábal. Tras la expulsión de los Jesuitas, fue brevemente una 'Colonia Agrícola', luego un hospital militar durante la Guerra Civil, y finalmente, un hospital psiquiátrico hasta 1995.
Este último uso originó el estigma que aún perdura, dando pie a leyendas sobre supuestos sucesos paranormales.
Hoy, el entorno de Oña invita a recorrer sus jardines y a seguir el antiguo camino monacal de 2,6 km. También es un punto de partida para explorar la naturaleza circundante, como la boca del desfiladero del río Oña y la nueva ruta ciclista y senderista del antiguo ferrocarril Santander-Mediterráneo, que conduce hasta el primitivo Eremitorio de los Portugueses, como así se recoge en la prestigiosa publicación National Geographic.