Composición de la nueva Mesa de las Cortes de Castilla y León

Composición de la nueva Mesa de las Cortes de Castilla y León L. Pérez ICAL

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PP y Vox escenifican su futura alianza con un pacto previo para evitar que PSOE y Grupo Mixto negociaran repartir la Mesa

La constitución de la Mesa de las Cortes de Castilla y León ha vivido el primer movimiento político de la legislatura con una acción algo sorprendente.

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La constitución de la Mesa de las Cortes de Castilla y León ha escenificado este martes el primer gran movimiento político de la legislatura. Ha comenzado con cierta vidilla, anunciando quizás que estamos ante una nueva legislatura que puede dar mucho juego.

Un acuerdo previo entre el Partido Popular (PP) y Vox que ha permitido a los populares mantener el control del órgano rector del Parlamento autonómico, a costa de ceder seis votos a sus socios potenciales.

Una maniobra que durante la votación provocó las dudas de los presentes pero que simplemente se ha hecho como estrategia para evitar cualquier posibilidad de entendimiento entre el PSOE y el Grupo Mixto.

De esta manera, el resultado de la votación ha consolidado a Francisco Vázquez como presidente de las Cortes, mientras que el socialista Daniel de la Rosa ha logrado la Secretaría Primera, algo que no era lo previsto.

De esta forma, el burgalés se queda con la Secretaría primera y deja a la ‘popular’ Rocío Lucas como segunda, mientras que la candidata de Vox, Susana Suárez, tomó posesión de la Secretaría tercera.

Así, De la Rosa obtuvo los 30 votos de su Grupo Parlamentario, mientras que Lucas, 27, todos ellos de los ‘populares’. Por último, Suárez consiguió 20 votos: los 14 de su formación y los seis cedidos por el PP. A ellos se suman los cinco en blanco de UPL (3), Soria Ya (1) y Por Ávila (1).

¿Por qué? Pues esta distribución final de cargos refleja el acuerdo previo entre PP y Vox. Así, los populares renuncian a una posición más destacada en la Mesa para garantizar una mayoría que cierre el paso a la izquierda, en concreto a un posible acuerdo al que hubieran llegado PSOE y Grupo Mixto.

Es decir, que los futuros socios han querido tenerlo todo atado y bien atado para evitar movimientos sorprendentes.

Un acuerdo preventivo

La portavoz popular, Leticia García, ha defendido la operación como parte de un pacto previamente diseñado para evitar “riesgos” en la votación.

Según explicó, la cesión de votos responde a la voluntad de “dar la máxima seguridad” a la composición de la Mesa, asegurando así la “estabilidad institucional” desde el inicio de la legislatura.

García evitó enmarcar el movimiento dentro de un acuerdo global de gobernabilidad, subrayando que “ahora no toca hablar de otra cuestión”, aunque sí reivindicó el carácter dialogante de su partido.

Desde Vox, su portavoz Carlos Pollán ha defendido la operación como un movimiento para evitar que el PSOE pudiera hacerse con el control de la Mesa. Según explicó, la “cesión de votos formaba parte de un acuerdo previsto ante la posibilidad de alianzas alternativas”.

Pollán ha subrayado que este paso responde al mandato de las urnas del 15 de marzo y lo enmarcó como el inicio de un entendimiento más amplio con el PP.

“Hemos dado el primer paso para entendernos”, afirmó, confirmando que las negociaciones para un posible pacto de gobierno continúan, aunque sin calendario definido.

Como era lógico, la lectura del PSOE ha sido radicalmente distinta. Su portavoz, Carlos Martínez, ha calificado lo sucedido como la confirmación de un entendimiento soterrado entre PP y Vox. “Hemos visto el cumplimiento del protocolo de los pactos de alcoba”, afirmó, denunciando un “engaño permanente” y un reparto de poder basado en la cesión de escaños.

Martínez insistió en que la maniobra no es más que “reparto de sillones”, una dinámica que —según dijo— contradice el discurso público de ambas formaciones.

No obstante, también recogió en positivo la disposición al diálogo expresada por el nuevo presidente de las Cortes, dejando abierta la puerta a futuros acuerdos parlamentarios.

El Grupo Mixto

Las formaciones del Grupo Mixto han reaccionado con escepticismo ante la escena parlamentaria. Ángel Ceña, portavoz de Soria Ya, ha ironizado sobre la relación entre PP y Vox, calificándolos de “novios reñidos”, y auguró una legislatura marcada por su entendimiento.

En la misma línea, Alicia Gallego, de Unión del Pueblo Leonés, criticó el “juego de sillones” en el que su formación ha optado por no participar, mientras que Pedro Pascual (Por Ávila) reclamó estabilidad y rapidez en la formación de gobierno para abordar los problemas estructurales de la comunidad.

Todos ellos han negado que quisieran llegar a un acuerdo con el PSOE para ocupar algún puesto en la Mesa de las Cortes.