El candidato del PP a la Presidencia de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, celebra la victoria electoral en Salamanca

El candidato del PP a la Presidencia de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, celebra la victoria electoral en Salamanca R. Cacho ICAL

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Las claves ocultas tras el 15-M en Castilla y León: “No hay un vuelco, pero sí varias correcciones y penalizaciones”

Fernando Domínguez Sardou, análisis político y diseño estratégico, elabora para El Español Castilla y León un análisis en profundidad sobre el mensaje político que dejan las elecciones autonómicas.

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Las elecciones autonómicas celebradas el pasado domingo en Castilla y León han vuelto a situar a la comunidad en el centro del debate político nacional. Unos resultados que parecen haber dejado a todos contentos, pero que si rascas salen buenas reflexiones tanto a nivel autonómico como nacional.

Aunque el foco suele dirigirse rápidamente hacia los titulares más inmediatos, es decir, quién gana, quién pierde o qué mayorías se forman, la lectura profunda de unos comicios autonómicos suele requerir un análisis más pausado del comportamiento electoral, del funcionamiento del sistema institucional y del contexto político en el que se producen.

Cuatro días después, Fernando Domínguez Sardou, director del Grado en Relaciones Internacionales en UNIE Universidad, ha elaborado para El Español Castilla y León un análisis en profundidad sobre el mensaje político que dejan las elecciones autonómicas celebradas el 15M en Castilla y León.

Su reflexión sitúa los resultados dentro del contexto político, institucional y electoral de la comunidad y extrae varias conclusiones clave sobre el equilibrio entre bloques, el comportamiento del electorado y las dificultades estructurales del sistema electoral para las terceras fuerzas.

El 15-M deja, según el análisis de Domínguez Sardou, un mensaje político claro.

“El Partido Socialista Obrero Español logra resistir mejor de lo esperado y evita un nuevo retroceso severo”, afirma.

Sin embargo, ese dato no altera la conclusión principal del proceso electoral, “el espacio de centro-derecha y derecha mantiene una mayoría absoluta nítida y conserva la iniciativa para articular la gobernabilidad de la comunidad”.

Ambas lecturas, subraya el profesor universitario, no son contradictorias. Por un lado, el PSOE puede interpretar el resultado como un “alivio relativo” y como una base desde la que intentar reconstruir expectativas políticas, especialmente si se compara con otros procesos autonómicos recientes menos favorables para los socialistas.

Fernando Domínguez Sardou

Fernando Domínguez Sardou Cedida UNIE Universidad

Pero ese margen de recuperación no modifica el equilibrio político de fondo.

“La mayoría parlamentaria continúa situada en el mismo bloque ideológico y ese sigue siendo, por encima de cualquier otro elemento, el dato fundamental para interpretar la noche electoral”, argumenta.

El sistema electoral

Más allá del reparto final de procuradores, las elecciones vuelven a poner de relieve una característica del sistema político de Castilla y León que para algunos es un mal del sistema: las formaciones que no ocupan una de las dos posiciones principales encuentran enormes dificultades para consolidarse.

Para nuestro experto, la explicación se encuentra en el propio diseño del sistema electoral autonómico. “Muchas provincias de la comunidad reparten pocos escaños, lo que reduce de facto la proporcionalidad del sistema”.

En términos políticos, “esto implica que el acceso a la representación parlamentaria resulta más costoso para las fuerzas que intentan abrirse paso entre los dos grandes partidos”, argumenta.

Domínguez Sardou lo resume de manera sencilla: “cuanto menor es el número de escaños que se reparten en una circunscripción, más difícil resulta para una tercera fuerza convertir votos en procuradores”.

En este contexto, no basta con mejorar ligeramente los porcentajes electorales. Para lograr representación es necesario contar con una implantación sólida y además bien distribuida territorialmente.

En un mapa político tan provincializado como el castellano y leonés, ese requisito resulta especialmente exigente.

Vox y sus dificultades

Este marco estructural ayuda también a interpretar una parte importante del resultado de Vox.

“El partido mantiene un peso político relevante dentro del espacio de la derecha, pero vuelve a encontrar límites a la hora de traducir su apoyo electoral en un crecimiento más intenso en número de escaños”, explica.

La clave no está únicamente en cuánto sube o baja el partido, sino en dónde lo hace y en qué medida ese voto resulta eficaz para disputar los últimos escaños en provincias pequeñas.

En Castilla y León, donde varias circunscripciones reparten pocos procuradores, “el sistema penaliza con especial dureza a quienes aspiran a consolidarse como tercera fuerza política”.

El análisis también apunta a un segundo elemento que ha condicionado el rendimiento electoral de Vox: la fragmentación de la competencia dentro del espacio ideológico de la derecha.

El partido no compite únicamente con el Partido Popular, que continúa siendo la fuerza central de ese bloque, sino también con otras candidaturas que, aun sin alcanzar representación parlamentaria, pueden alterar el reparto final de escaños.

En ese sentido, para el profesor, la aparición de Se Acabó La Fiesta ha introducido un elemento adicional de dispersión electoral.

“Aunque esta formación no haya logrado procuradores, su presencia ha contribuido a fragmentar el voto dentro del mismo bloque ideológico”.

En circunscripciones pequeñas, unos pocos miles de votos pueden decidir el último escaño en disputa. Por ello, cuando el voto de un bloque se divide entre varias candidaturas, el coste electoral no siempre se reparte de forma equitativa.

Según el análisis, esa dispersión ha perjudicado especialmente a Vox y, de manera indirecta, ha facilitado que el PSOE mejorara su representación en algunas provincias.

Una campaña más autonómica

La campaña electoral deja además una enseñanza política relevante. “A diferencia de lo ocurrido en recientes elecciones autonómicas en Extremadura y Aragón, en Castilla y León se ha producido un mayor equilibrio entre política nacional y política autonómica”.

Recuerda que la agenda estatal ha estado presente, algo prácticamente inevitable en el actual clima político español, “pero no ha monopolizado completamente el debate público”.

Según el análisis publicado en El Español Castilla y León, la campaña ha dejado más espacio para los candidatos, para los problemas específicos de la comunidad y para una discusión política más vinculada a la realidad autonómica.

Ese elemento podría ayudar a explicar parte del comportamiento electoral. “Cuando unas elecciones regionales se convierten exclusivamente en una prolongación del debate nacional, los márgenes para las candidaturas territoriales se reducen de forma considerable”, asegura.

“En Castilla y León, en cambio, el marco autonómico ha tenido más presencia, lo que habría permitido a los votantes evaluar liderazgos y propuestas también en clave regional. En ese contexto, el PSOE habría encontrado un entorno algo más favorable para frenar su caída”.

El impacto del contexto internacional

El análisis incorpora además un factor adicional que suele recibir menos atención en la lectura inmediata de los resultados electorales: el contexto internacional.

Domínguez Sardou señala que tanto el Partido Popular como el PSOE tienden a reforzarse cuando el debate político nacional deja de centrarse exclusivamente en la polarización interna y se desplaza hacia una crisis internacional de gran magnitud.

La actual tensión derivada de la guerra en Irán y Oriente Medio podría haber contribuido a ese desplazamiento del foco político.

“En momentos de incertidumbre internacional, explica el experto, una parte del electorado tiende a volver su atención hacia opciones políticas más conocidas y más institucionalizadas. En ese clima, los grandes partidos recuperan centralidad y las fuerzas más disruptivas encuentran más dificultades para dominar el debate público”, argumenta.

La principal conclusión que extrae el profesor de UNIE Universidad es que las elecciones autonómicas en Castilla y León no han producido un vuelco político, pero sí han introducido varias correcciones significativas.

Por un lado, “se confirma la fortaleza del bloque de la derecha, que mantiene la mayoría absoluta en el Parlamento autonómico”.

Por otro, “se constatan nuevamente los límites estructurales que encuentran las terceras fuerzas en el sistema electoral de la comunidad”.

Finalmente, el resultado parece demostrar que una campaña más centrada en la política autonómica —y desarrollada en un contexto internacional convulso—“tiende a devolver protagonismo a los grandes partidos”.

Fernando Domínguez Sardou es consultor en análisis político y diseño estratégico, con más de 15 años de experiencia asesorando a gobiernos, parlamentos, partidos y organizaciones de la sociedad civil.

Su trayectoria profesional se ha centrado en el análisis de escenarios, la investigación cualitativa y el estudio de agendas legislativas, con un enfoque orientado a la toma de decisiones en contextos de alta complejidad política.