Miguel Ángel Portugal e imagen de uno de los vagones del accidente de Adamuz.

Miguel Ángel Portugal e imagen de uno de los vagones del accidente de Adamuz.

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El entrenador Miguel Ángel Portugal viajó el jueves en un Iryo desde Córdoba: "Ya dijimos, ¿qué pasa aquí que vibra tanto?"

El burgalés explica su viaje hasta la capital madrileña y reconoce que ya notó vibraciones hace unos días durante su trayecto.

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Miguel Ángel Portugal, burgalés nacido en Quintanilla de las Viñas, un pequeño pueblo ubicado al sureste de Burgos, y el que fuera entrenador del Real Valladolid, Burgos o Arandina, ha asegurado a EL ESPAÑOL de Castilla y León que este jueves, 15 de enero, hizo la ruta entre Córdoba y Madrid y que “el tren a unos 10 minutos de salir de Córdoba comenzó a vibrar como si la vía tuviera baches”.

“Por si sirve de algo y no para echar más leña al fuego sobre el trágico accidente de Córdoba y por si vale para aclarar algo, quiero decir aquí que este jueves pasado tomé el tren de Córdoba a Madrid”, explica además Portugal, a través de sus redes sociales.

El burgalés explica que “primero era un Ave y luego nos dijeron que teníamos que ir en un Iryo y que tomáramos asiento libremente entre el coche 11 y 12”.

El exentrenador del Real Valladolid ha afirmado, en declaraciones a este periódico, que cogió el tren ese día, 15 de enero, a las 20:56 horas de la tarde desde Córdoba para llegar a Madrid, la ciudad en la que reside en la actualidad, a eso de las 23:00 horas.

“Ya notamos esas vibraciones ese día. Dijimos ‘¿Qué pasa aquí que vibra tanto?’ No es normal”, añade. En la estación de Córdoba cambiaron del AVE, que tenía contratado, a un Iryo. “Se desplazó el Iryo hasta la estación”, asegura Miguel Ángel Portugal.

“Al entrar en el tramo a unos 10 minutos de salir de Córdoba el tren comenzó a vibrar, cuando alcanzó una velocidad muy alta que no sabría decir. Como que la vía tuviera baches durante un tiempo corto que no sé recordar bien”, explica el burgalés.

Fue entonces cuando los pasajeros se miraron “un poco asustados” pero al “estabilizarse nos quedamos tranquilos”, especifica.

“Noté, cuando el tren cogió la velocidad máxima, que comenzó a vibrar. No sentí miedo, pero me mosqueé porque el tren va muy suave. Pensé en decírselo a la empresa, en preguntarle por qué vibraba tanto, pero llegué tarde a mi destino y no lo hice”, añade.

“He leído que esto de las vibraciones le ha pasado a más gente”, ha añadido Miguel Ángel Portugal, que ha querido trasladar su “más sentido pésame a los familiares de las víctimas” del trágico accidente en Adamuz.

Un siniestro, el que se registró este domingo 18 de enero, que deja, de momento, un total de 39 víctimas mortales y decenas de heridos.