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Un Real Valladolid camaleónico

1 octubre, 2018 12:50

Desde la llegada de Sergio González al Real Valladolid, el conjunto blanquivioleta ha ido evolucionando poco a poco. El sistema, muy marcado y reconocible en el tramo final de la temporada pasada, ha sufrido diversas variaciones, hasta permutar para según qué partido, rival y necesidades se va a encontrar el técnico catalán en cada jornada.

Del habitual 4-2-3-1, con un único delantero y una línea de tres por detrás del punta; a un 4-4-2 muy ofensivo, con dos delanteros y dos futbolistas creadores de juego. Eso habla, y muy bien, de la capacidad táctica del míster blanquivioleta, siempre en constante evolución con su equipo. Algo que le ha servido para llevarse la batalla de los banquillos en casi todas las jornadas disputadas hasta el momento.

Adaptándose a la situación

Para el encuentro en La Cerámica, las bajas condicionaban el once. Sin Ünal y Plano, dos futbolistas que se han mostrado muy importantes hasta el momento, Sergio debía acometer cambios. Lejos de amilanarse, volvió a disponer un esquema en 4-4-2, que ha dejado ver el mejor rendimiento pucelano en Liga, con Leo Suárez haciendo las veces de segundo punta, descolgándose por todo el campo para recibir el balón y buscar espacio entre líneas.

Tres días antes, en Zorrilla ante el Levante, el Real Valladolid jugó con idéntica disposición, pero con diferentes matices. Ante los granotas, la presión defensiva se situaba prácticamente en el centro del campo, con la defensa muy adelantada buscando el robo rápido, y todo el equipo muy junto en un bloque medio, lejos de su portería. Frente al Villarreal, tras el gol anotado, la defensa y el centro del campo retrasaron más su posición, hasta la frontal, haciéndose fuertes ante los centros laterales de los amarillos.

Foto: LaLiga

Esa capacidad de poder defender de igual forma, ya sea con una presión fuerte en la medular, como aguantando la posición varios pasos más atrás, demuestra que el conjunto albivioleta está muy bien trabajado en fase defensiva, que sabe arroparse para defender un resultado y buscar las contras de igual manera que maneja la presión adelantada, mucho más atrevida, para lograr la posesión y defenderse con el balón. Incluso en los minutos de acoso y derribo de sus rivales ha logrado hacerse fuerte y evitar dar espacios. Una adaptación perfecta a lo que requiere el juego en cada momento.

La medular, un bastión inexpugnable

Avanza la competición y con ella, la competitividad pucelana. A cada partido que pasa, la sensación es que el Real Valladolid compite mejor, con fases de dominio y otras de defensa. Y en esto, tiene un papel importantísimo el centro del campo. Alcaraz y Michel han sido los elegidos en los últimos encuentros, demostrando que dos jugadores ofensivos pueden hacer también el papel de destrucción del juego.

Pero cuando han actuado futbolistas de corte más defensivo, también ha funcionado la capacidad ofensiva del equipo. Conen el campo, la opción de salir rápido mediante sus conducciones juega un papel muy relevante, teniendo en cuenta también su enorme capacidad de sacrificio defensivo y ese ‘estar en todos lados’ que emana el ceutí. Solo queda, como una posibilidad más, que el trivote termine de funcionar en situaciones en las que la superioridad en el centro del campo debería estar más patente.

En definitiva, son diferentes variantes que trabaja Sergio González, habitualmente acertado en los cambios, perfectamente estudiadas para superar a su homónimo en el banquillo rival, algo que ha sucedido en los dos últimos encuentros y que ha valido seis valiosos puntos.

Foto: LaLiga

El laboratorio del balón parado

No por último es menos importante. Y a veces es olvidado. El balón parado tiene una importancia capital en el fútbol, más incluso cuando a priori eres el ‘más débil’. Se igualan las fuerzas y todo puede suceder, sobre todo si lo trabajas tan bien como lo está haciendo el Real Valladolid. Dos acciones a balón parado, dos goles y seis puntos.

Lo comentó el propio Nacho, autor de uno de los mejores goles balqnuivioletas a balón parado en los últimos años, afirmando que cada semana trabajan una serie de situaciones, ya sea desde el córner o en faltas cercanas a la frontal. Lo vimos en Getafe, con una acción perfecta que no fue gol por el buen hacer del portero. Tuvo sus frutos en el citado tanto del lateral izquierdo. Y, de nuevo, volvió a aparecer en Villarreal para darle la victoria al Real Valladolid. cierto es que mucho tuvo que ver el buen control y disparo de Leo Suárez, además de la mala defensa amarilla, pero al confianza y el trabajo dan sus frutos, que traducidos en victorias, son dos consecutivas.

Una amenaza constante, en jugadas de pizarra perfectas ideadas por el cuerpo técnico de Sergio, al que se le vio celebrar los goles con su staff, reconociendo el acierto, y que puede convertirse en uno de los puntos fuertes de este Pucela. Un Real Valladolid camaleónico, que ha sabido adaptarse a cada situación que se ha ido encontrando en los últimos encuentros. Capaz de remontar dos resultados adversos, de llevar la iniciativa o de defender con todo el equipo esta última victoria.