Región

Gonzalo Santonja brilla en el pregón del bolsín de Ciudad Rodrigo

10 febrero, 2018 15:31

Enfundado en su terno de paño bejarano Gonzalo Santonja subió al estrado del Teatro Nuevo Fernando Arrabal, de Ciudad Rodrigo, en un paseíllo imaginario dispuesto a pregonar la Tauromaquia. Y vaya si la pregonó; más bien diría que hasta toreó… y al natural.

No había vuelto al Carnaval del Toro desde hacía tiempo por lo que decidí acudir al pregón de mi amigo Gonzalo. Porque pregonar el Bolsín de Ciudad Rodrigo tiene mucha importancia. Y además con Santonja se aprende cada día. Diría más: se adquiere un master en Tauromaquia, otro en sensibilidad y un tercero en calidad humana; amén de aprender de otros menesteres lingüísticos y literarios.

Ya en el hipotético albero Santonja desplegó su Tauromaquia: “Un Arte de temblores con la dignidad por divisa”. Y se puso a torear dando el medio pecho y de frente; es decir de verdad. Porque sus argumentos sobre el origen del toro bravo (segunda mitad del siglo XIII)  los mostró a los mirobrigenses con la verdad mediante las imágenes que se iban exhibiendo en la pantalla del escenario.

Un capitel del siglo XV, un friso del siglo XVI y una loza talaverana  del siglo XVII demuestran que el toreo fue mucho antes del siglo XVIII, como algún erudito investigador ha vendido a la historia en nuestro tiempo. Nuestro filólogo en su pregón lo ha desmentido. Ya lo desmintió hace tiempo en uno de sus libros: Luces sobre una época oscura. “Para ver una cosa hay que comprenderla”, dijo Santonja citando a Borges.

Y sobre el toreo y su dignidad salieron a colación sus preferidos: Santiago (El Viti), Pedro (Niño de la Capea) y Enrique (Ponce). Dos paisanos y un valenciano a los que nuestro pregonero venera. Además del yerno del criador de los murube: Miguel Angel Perera. De ellos contó verdades como puños; historias vividas por él. Pasión total. “El toreo viene de antes de nuestro nacimiento como nación”, aseveró Santonja con rotundidad.

Y a cada paso afloraban las citas que nuestro pregonero se saca con brillantez en la misma raya del supuesto tercio. Arrancó con Quevedo (No he de callar…), pasó por Alberti (Se equivocó la paloma…), citó a Ortega y, como no a su eterno Don Quijote para finalizar con “el verde que te quiero verde” de García Lorca y un sublime mensaje: “Los niños con sus sueños, el Cielo con toros y, en la Tierra, nosotros en los tendidos y el Bolsín franqueando las puertas de la ilusión. Novilleros, que Dios reparta suerte”.

Sobre los cinco finalistas del Bolsín (ganó El Rafi, un nimeño hecho en la Escuela de Salamanca) tienen más información en este enlace de la redacción de Salamanca: https://www.noticiascyl.com/salamanca/provincia-salamanca/2018/02/08/el-rafi-triunfador-del-bolsin-taurino-del-carnaval-de-ciudad-rodrigo/

Las ovaciones de las más de 500 almas del teatro sonaron una y otra vez. Entre ellas las de Conrado, el eterno maletilla que, con sus 91 años y miles de capeas sobre sus duras espaldas, sonreía como un niño ante el brillante pregón de Santonja. Y es que el bejarano estuvo arropado por sus primos de Béjar, por el patriarca del Bolsín, Miguel Cid (ex alcalde, ex senador y promotor de La Agrupación Taurina Parlamentaria), por Juan Carlos Martín Aparicio (ganadero y colaborador taurino de La Gaceta y Aplausos), del que Santonja pontificó sobre sus becerras de procedencia maribel ibarra en la semifinal del Bolsín, y de Alberto Estella (ex senador, abogado y columnista de La Gaceta de Salamanca: una enciclopedia viviente).

Tras el pregón asistimos a la tradicional cena multitudinaria del Bolsín que, además de los 16 bolsinistas, congrega a numerosos allegados, autoridades y otros invitados entre los que me encontraba, previo pago de mis 28 euros. En la mesa, compartida con Alberto Estella, volví a reencontrarme con Antonio Risueño, “el cura de los toros” como lo bautizara mi amigo Paco Cañamero. Compartimos mesa junto a su padre y hablamos de todo, aunque el predominio fue taurino.

Antonio Risueño, además de bolsinista (lo que imprime carácter), es un excelente aficionado, afable y cordial. En otra mesa pudimos saludar a los responsables de la escuela taurina de Salamanca: José Ignacio Sánchez (director) el diestro mirobrigense José Ramón Martín y el también torero Javier Olmedo que laboran en esta institución patrocinada por la Diputación charra con unos resultados excelentes.

Los componentes de la rondalla “Las III Columnas”, una numerosa agrupación musical que data de 1944, pusieron la nota musical y alegre a este pregón cuando irrumpieron en el comedor del “Conde Rodrigo I” para interpretar sus coplas y murgas.

Felicidades a los componentes del Bolsín Taurino de Ciudad Rodrigo que con esta edición (62 años), han sabido mantener viva una tradición en torno a la cultura del toro, en la tierra del toro por antonomasia como es Ciudad Rodrigo y su Carnaval del Toro.

Y por supuesto mi más cordial enhorabuena a mi amigo Gonzalo Santonja por hacernos disfrutar con su pregón en una tarde noche llena y plena de torería. Bien, Maestro.

Nota: Gonzalo Santonja Gómez-Agero es doctor en Filología Hispánica, diplomado en Documentación por la Escuela Nacional de Documentalistas y es catedrático en la Universidad Complutense de cuyos cursos de verano de El Escorial fue cofundador y vicedirector durante sus cuatro primeros años. Rafael Alberti le nombró asesor cultural de su Fundación.

Ha escrito una treintena de libros de narrativa, ensayo y poesía y en los últimos años está centrado en investigaciones sobre historia de la Tauromaquia y sus orígenes.