Región

Crónicas rurales: Frandovínez (Burgos)

21 enero, 2017 13:50

Ya les había narrado la visita que hicimos en mayo pasado a Frandovínez con mi amigo Jóse Castellanos (el de la tora). Y como el trato fue exquisito por parte de los Tajadura, familiares directos de Castellanos, hemos vuelto al rebufo de una alubiada que ni en La Granja.

Pero es que su preparación tuvo varios motivos fundamentales que rozaron lo sublime. 1º: fue condimentada con primor por Jesús Angel, primo carnal de Jóse Castellanos. 2º: se cocieron al “chup-chup” en una “bilbaína” con leña seca.3º: llevaban como ingredientes chorizo, tocino y morcilla de la matanza que Jesús Angel hiciera por San Martín. Y 4º: Castellanos se trajo de Pucela unas porciones de rabo de marrano, ya condimentado por María Antonia, su esposa, que enriquecieron el sabor.

Antes, a la llegada, Jesús Angel nos ofreció un chorizo de sarta curado, un tanto picantón, y ahumado en la chimenea como se ha hecho toda la vida, dando cuenta del mismo en un suspiro. No podía faltar el clásico porrón con un tinto cosechero de la zona con el que continuamos durante toda la comida. Yo tuve que conformarme con un traguito porque había que volver a Pucela en perfectas condiciones y conduciendo un servidor. Por cierto que las alubias tuvieron sus efectos secundarios al regreso….y mi colesterol de subidón, pero mereció la pena.

El viaje se planificó unos días antes y si la invitación parte de Castellanos todos a la orden de usía. Viajamos de nuevo en el flamante Dacia Sandero que nuestro amigo Mariano Hernández, el de Castronuño, estrenó hace un año. De cuarto pasajero vino Miguel Angel Rojero, amigo y ex compañero de trabajo de Castellanos. Y ya en Frandovínez se unió Miguel Angel Moreno, sobrino de Jesús Angel que, aunque vive en Burgos, viaja asiduamente al pueblo que dista unos 15 kilómetros de la capital.

Debo abundar en nuestro anfitrión, Jesús Angel Martínez Tajadura (73), solterón y profundo conocedor de la vida rural. En Frandovínez nació y aquí ejerció su trabajo agrícola y ganadero hasta su jubilación. Llegó a reunir 500 ovejas churras y un labrantío de 125 hectáreas.

Jesús Angel, buen cocinilla, vive solo en un caserón dotado de “gloria” (el frío en Burgos y a 850 metros de altitud es soberbio) y siempre acompañado de su perrita “Cuca”. Tras la comida nos invitó a un recorrido por los adentros mostrándonos una pequeña bodega con barricas antiquísimas; un secadero donde se cura la matanza (se nos iban los ojos tras los lomos), además del consabido gallinero con una decena de animales que le suministran huevos frescos a diario. Y conejos. La manduca está asegurada todo el año para este solterón, y para sus allegados, que nos trató de auténtico mimo.

Se me olvidaba que, tras la pantagruélica comida, Jesús Angel y su sobrino (no nos dejaron mover ni un plato) nos llevaron a la mesa algunas naranjas que mitigaron nuestro exceso gastronómico, para finalizar con un delicioso café, (hecho en una cafetera tradicional al fuego de la bilbaína) unos chupitos variados de distintos orujos…y una caja de bombones que desaparecieron en la sobremesa.

Aquí, en la fase de chupitos, Mariano se empleó porque confió en mí la conducción de su Dacia. Y mientras el café y la conversación Miguel Angel nos exhibió un documental matancero realizado en Frandovínez, con cochinos de 20 arrobas, y musicado con una canción dedicada al suculento marrano, original del grupo segoviano Nuevo Mester de Juglaría.

Luego nos sirvió de cicerone, a petición de su primo, guiándonos hacia lo que fuera en tiempos “ la fábrica de luz”, hoy derruida, donde el padre de Castellanos trabajó duramente tras pasar por distintos molinos harineros. En Frandovínez nacieron los hermanos de Castellanos, mientras que él nació en Villabáñez tras ser trasladado su padre a la fábrica de luz de esa zona vallisoletana.

También visitamos la ermita dedicada al culto en honor de la Virgen de Viyuela, un edificio que ha sido reparado recientemente y cuyas romerías se celebran tras la Cuaresma y en el mes de agosto. Junto al edificio principal quedan restos de lo que fuera la vivienda del ermitaño que cuidaba del recinto. Allí sorprendimos a Castellanos descansando y meditando, suponemos, sobre su pasado y sus recuerdos. Por cierto que su afición al mundo del toro sigue viva como lo demuestra el hecho de haber confeccionado unos calendarios de mano ilustrados con una fotografía de El Fandi y su nieto Beltrán.

A la vuelta visitamos la casa que fuera de los padres de Castellanos; un vetusto caserón de piedra con evidentes signos de deterioro. Y también nos llevó Jesús Angel a un cercado de su propiedad, en los aledaños del pueblo, donde pastan dos caballos que a su silbido acudieron raudos. Es un capricho de este personaje que todo lo ha hecho por su cabal; ama apasionadamente a los animales y cuyas frases son sentencias como la que dijo sobre las tierras de una vega que atravesábamos en ese momento: “Las tierras negruzcas son duras y difíciles de labrar, hay que tener buenas vertederas para meterles mano”.

Tras la despedida, y concertar con Mariano una visita a su bodega de Castronuño cuando el tiempo mejore, paramos a la salida del pueblo para hacer algunas fotos de Frandovínez; de las obras que, definitivamente, llevarán el AVE a Burgos y del Arlanzón, río que baja caudaloso en esta época del año y baña a esta pequeña localidad.

Frío, mucho frío, con un viento gélido que nos cortaba el aliento, pero con el alma templada y llena de regocijo por encontrar a personajes tan sobrios y duros, como su terruño; pero a la vez sencillos, serviciales, generosos, humildes y bonachones como Jesús Angel.

“Cuando somos grandes en humildad, estamos más cerca de lo grande”. (R. Tagore)

Gracias, amigo.