Portugal Un tercio de su población había fallecido, la actividad económica se interrumpió, muchas casas se abandonaron, las puertas de los palacios se cerraron y -por si fuera poco- la sede de la diócesis que había sido establecida en Miranda desde tiempos de D. Jõao III fue trasladada a Bragança en 1764 por decisión del obispo Aleixo de Miranda Henriques, lo que fue visto como una auténtica traición por parte del pueblo mirandés.

Miranda do Douro desentierra su historia de guerras con Castilla como fuente de atracción turística

7 diciembre, 2020 10:00

Miranda do Douro, el municipio portugués turístico, gastronómico y comercial por excelencia en la frontera húmeda o duriense, busca ofrecer un atractivo más a su amplia oferta turística cultural, en la que destacan las manifestaciones tradicionales -pauliteiros, gaita de foles, máscaras...-. Una oferta que tiene que ver con su dilatada historia, su arquitectura y aquellos años guerreros contra el reino de Castilla. Así, la Dirección Regional de Cultura del Norte (DRCN), en colaboración con el municipio de Miranda do Douro -bajo la presidencia de Artur Nunes-, realiza excavaciones arqueológicas en un área de 6.000 m2 que rodea la antigua fortificación o castillo de la ciudad. 

En este sentido, los arqueólogos pretenden encontrar restos de las tres compañías de militares que quedaron enterrados durante la llamada 'Guerra do Mirandum', en la que Portugal tuvo participación destacada en la Guerra de los Siete años (1756-1763). La importancia de estos trabajos se centra, entre otras cuestiones, en que el Castillo de Miranda do Douro era una de las principales fortificaciones de frontera con el reino de Castilla.

Antes de entrar en mayores detalles, conviene recordar que Miranda do Douro es una población de frontera que gana importancia en la Baja Edad Media, sobre todo a partir de finales del siglo XII. Muchos investigadores defienden la presencia en la edificación de la muralla de Miranda de restos de un sistema defensivo anterior al fuero de D. Dinis (1286). En 2019 fueron realizados trabajos arqueológicos en el ámbito del desarrollo de recalificación de la muralla medieval/moderna del Castillo de Miranda do Douro, dentro el proyecto 'Castelos a Norte'. Estos trabajos, aún en fase de estudio, permitirán documentar parte de la "... muralla medieval de D. Dinis o anterior" y fueron detectados indicios que "... podrían indicar una fundación más antigua del siglo XIII", más allá de los restos del Hornaveque, entre otros.

La 'Guerra del Mirandún'



Grabado que refleja lo imponente que era el castillo de Miranda do Douro hacia 1509

La Guerra del Mirandún es el nombre dado en la Tierra de Miranda a la Guerra de los Siete Años, que engulló a Portugal en 1761. Es también conocida como la Guerra de los Pactos de Familia o Guerra Fantástica, ya que la mayor parte del conflicto apenas se limitó a una sucesión de marchas y contramarchas, mientras que la mayoría de los enfrentamientos –obviando la toma de algunas plazas- se produjeron sin presentar batalla de manera formal. El 5 de mayo de 1762 el ejército del Marqués de Sarria marchó desde Alcañices hacia Miranda do Douro con el propósito de asediarla. Incapaces de imaginar la tragedia que les habría de sobrevenir, la guarnición portuguesa junto con una multitud venida de las aldeas se amparó en el interior de los muros del castillo. En la tarde del día 8 los coroneles O’Reilly y Flobert enviaron algunas tropas ligeras a reconocer la plaza, apostando cañones y disparando fuego de bombarda, hasta que finalmente el último de los proyectiles cayó sobre el almacén donde guardaban más de 250 barriles de pólvora. El eco interminable de una violentísima explosión retumbó por todo el valle del Duero, oyéndose hasta la aldea de Ifanes, donde acampaba la brigada de Irlanda. La torre de homenaje y las murallas del castillo habían volado en pedazos y bajo este infierno cerca de 400 personas yacían sin vida. Un sinnúmero de cuerpos quemados y miembros despedazados alrededor del recinto completaban la escena de horror. Tras ello, el gobernador de Miranda no tuvo más remedio que rendir la ciudad a la mañana siguiente. El ejército franco-castellano trataría a los heridos al tiempo que tomará prisioneros a cerca de 1.000 milicianos, 100 soldados y a un par de ingenieros.

Al finalizar las hostilidades los castellanos dejaron Miranda tras un año de ocupación, en 1763. Posteriormente la ciudad viviría un periodo de decadencia. Un tercio de su población había fallecido, la actividad económica se interrumpió, muchas casas se abandonaron, las puertas de los palacios se cerraron y -por si fuera poco- la sede de la diócesis que había sido establecida en Miranda desde tiempos de D. Jõao III fue trasladada a Bragança en 1764 por decisión del obispo Aleixo de Miranda Henriques, lo que fue visto como una auténtica traición por parte del pueblo mirandés. (Basado en el relato de Denis Soria Fernández).

Trabajos arqueológicos



Verraco hallado en las cercanías, concretamente en Duas Igrejas, en el terreno de un agricultor

En las primeras excavaciones, los arqueólogos descubrieron dos monedas del reinado de D. João V, así como fragmentos de cerámica y carbón. Además, también aparecieron un conjunto de huesos humanos de los que aún no se conoce fecha precisa de su muerte. Explica la arqueóloga Mónica Salgado, quien nos acompañó en la visita al yacimiento arqueológico, que existe una "gran posibilidad" de encontrar el lugar donde fueron enterrados las víctimas de la explosión, además de diversas armas, o soldados artilleros y fusileros, enterrados por los escombros. Todos estos descubrimientos de la estructura militar del castillo de Miranda do Douro, con sus calzadas, trozos muralla, almenas y puertas serán la base de un futuro museo arqueológico al aire libre y también acompañado con la exposición de todas las piezas encontradas en las excavaciones. Algo que, a buen seguro, será una nueva oferta al turismo en Miranda do Douro.

En la actualidad se conserva una parte de la ciudadela, algunos lienzos de muralla, en los que están enclavados algunos torreones cúbicos en ruinas y la llamada Porta da Traição (Puerta de la Traición). En las murallas que rodean al Castillo se abren también otras entradas: Puerta de la Virgen del Amparo, Puerta Falsa y Postigo. No es menos cierto que las excavaciones son importantes, explica la arqueóloga municipal, Mónica Salgado, a NOTICIASCYL, porque la población local, pasados estos 250 años desde la explosión, aún recuerda la 'Guerra del Mirandún', como reza la canción popular en mirandés: 

Mirandum se fué à la guerra

Mirandum, Mirandum, Mirandela

Num sei quando benerá.



Se benerá por la Pasqua

Mirandum, Mirandum, Mirandela

Ou se por la Trenidade.





GALERÍA DE FOTOS DE LAS EXCAVACIONES Y DEL CASTILLO DE MIRANDA DO DOURO