Fotografia entrevista a Felipe Gonzalez.

Fotografia entrevista a Felipe Gonzalez.

Opinión

Con discapacidad

"Seguro que Felipe y no solo por la decadencia del AVE, lamentará la deriva del socialismo hacia la intranscendencia en manos de unos dirigentes inoperantes cuando no oportunistas", asegura Miguel Cid

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Ha hecho ya un año de mi rotura de cadera. Fue, como ya conté en su día, por una caída, de las llamadas tontas, en el pueblo salmantino de San Pelayo de Guareña un dos de febrero de 2025.

Y ¿qué hacía yo en aquel lugar apartado del campo charro?. Pues, sencillamente, asistir en la finca de Pedro Moya “Niño de la Capea”, a una tienta del Bolsín Taurino Mirobrigense de Ciudad Rodrigo. Pero fue a la salida del restaurante del pueblo, después de una grata comida, cuando se produjo la caída en un resbalón por suelo mojado de los escalones.

Y así llevo más de un año, andando con muletas y con una rehabilitación que, a pesar de la buena voluntad de mi traumatólogo y mis fisios, está resultando muy lenta. Esto es, estoy con discapacidad, como ahora técnicamente debe decirse.

Lo malo de todo ello es que uno no puede hacer vida normal y se ve privado de actividades que le gustaría realizar. Un ejemplo es acudir como socio que soy, al desayuno que el Ateneo de Madrid ofrece a Felipe González y en el que con seguridad analizará la situación política actual, cada vez más crispada y deteriorada. Por ejemplo, la grave crisis del AVE, después de la reciente tragedia y que él inauguró en 1992, dando un ejemplo de progreso y modernización de nuestro país tanto en este como en otros muchos frentes .

Uno, que fue amigo y compañero de Felipe González, tuvo el honor de realizarle la primera entrevista periodística para el entonces pujante semanario Sábado Gráfico, recién elegido Felipe primer secretario del PSOE en el congreso celebrando en Suresnes, muy cerca de Paris, en octubre de 1974 y al que también asistí y comprobé la transición socialista hacia un partido socialdemócrata moderno y europeo y sobre todo del interior de España, abandonando su exilio forzado por la dictadura franquista que todavía imperaba.

Seguro que Felipe y no solo por la decadencia del AVE, lamentará la deriva del socialismo hacia la intranscendencia en manos de unos dirigentes inoperantes cuando no oportunistas, como se ha visto en las recientes elecciones autonómicas de Extremadura, que ha sido un feudo socialista, y se verá, según todas las encuestas, en Aragón y otras como Castilla y León y Andalucía.

En fin, a pesar de todo, después de más de 50 años todavía podemos contarlo, aunque sea con mis limitaciones mencionadas que espero superar. Mientras tanto, esperemos también que, más pronto que tarde, las aguas vuelvan a su cauce, y nunca mejor dicho dadas las borrascas y no solo políticas, que nos asolan, por aquello de que “nunca es tarde si la dicha es buena”, y falta nos hace que esto sea así.