El presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, en una imagen de archivo
Mañueco sin puentes ni bisagras
"Ningún partido aspira a convertirse en bisagra de la gobernanza de los populares. Han escarmentado en la cabeza ajena de Ciudadanos".
Las Cortes de Castilla y León han rechazado los presupuestos presentados por el presidente Fernández Mañueco. Los cuatro grupos políticos de la oposición —PSOE, Vox, UPL, Soria ¡Ya! y el Grupo Mixto— enmendaron a la totalidad el proyecto de presupuestos que el gobierno autonómico del Partido Popular presentaba. Quedaron las previsiones presupuestarias tumbadas en tablas, como caballo de piquero volteado por toro sobrado de romana.
Se han roto los puentes de los arreglos parlamentarios. Ningún partido aspira a convertirse en bisagra de la gobernanza de los populares. Han escarmentado en la cabeza ajena de Ciudadanos. Fueron llave, contrafuerte y arbotante de la Junta de Castilla y León. Solo quedó Igea, como Robinson Crusoe en la isla desierta. Genio y figura, ameniza el diario de sesiones de las Cortes en sus mordaces combates de esgrima parlamentaria con Fernández Mañueco, su ex patrón en la Junta de Castilla y León. Por aquel divorcio sin acuerdo, Igea -exvicepresidente de la Comunidad castellana y leonesa- pide su parte de gananciales. Los ex que salen tarifando quieren el ático y la custodia de los niños. Igea, la derrota de Mañueco.
Esta Comunidad no se arregla reedificando los puentes del consenso volados con trinitrotolueno. Castilla y León habrá de sostenerse hasta las próximas elecciones con el tembleque de una inestable casita, de las que en la infancia levantábamos sobre la mesa camilla con cartas de la baraja de Heraclio Fournier. Como se mueva la sota de bastos, el gobierno de la Comunidad se bamboleará con la tembladera del baile de San Vito.
A Mañueco no le sucede lo que a Pedro Sánchez, que tiene varios partidos bisagra revoloteando a su vera como moscas zumbando en torno a torrijas colmadas de miel. En la fábula ‘Las moscas’ de Samaniego, dos mil moscas acuden al panal colmenero y por golosas mueren presas de patas en él. A Puigdemont y Junts puede pasar como a esos moscardones del relato. Por embadurnarse glotones en las andanzas de Pedro Sánchez, Aliança Catalana va a comerles el pan. Pan de payés, de llogaret, que el pan bregado solo lo comen los charnegos pardillos de Valladolid.
Los independentistas catalanes y vascos son el paradigma del partido bisagra. Zanganean al sol que más calienta desde que comenzó la Transición hacia la democracia. Casi cincuenta años manducando la sopa boba. Si el gobierno de España no suelta el parné la bisagra se convierte en cerrojo. Así muere la actual legislatura, que hiede a cadaverina.
El chantaje al Estado español -al que tienen agarrado por las costuras los independentistas- afloja con el parné, con los dineros del bolsillo del contribuyente. En España todo se arregla con fajos del ‘mardito parné’, del que renegaba la copla ‘María de la O’. No existían en tiempos de Estrellita Castro las ‘chistorras’ de Koldo. El gobierno sanchista cuesta a los españolitos la torta un pan, expresado en preciosa vulgaridad rústica que decía Quevedo.
Vox no quiere apoyar a Mañueco. Abascal pretende convertir a su partido en el hegemónico en las derechas. Está más interesado en derrotar a Feijoó que a Sánchez. El inquilino de Moncloa está encantado con este duelo al sol PP-Vox que desean los de Abascal. Si crece la ultraderecha, miel sobre hojuelas para el sanchismo. Así podrán agitar el regreso de Franco. El fantasma de Franco es santo y seña de procesión de rogativas, con andas portadas a hombros por ministros del gobierno. Si condenan al Fiscal General del Estado vuelve Franco. Si imputan a Begoña Gómez o murmuran sobre las saunas de Sabiniano, asoma el chapiri legionario del dictador. ¡Todos al suelo!.
O Fernández Mañueco gana las elecciones con mayoría absoluta -lo cual no barruntan las encuestas- o Vox querrá imponer sus trágalas. La derecha española no tiene remedio. Sánchez está noqueado. Pero experto en artimañas, comparecerá en un ‘Aló presidente’ e inspirado en Arias Navarro proclamará ‘Españoles…Franco ha vuelto’.