La Familia Real, en la recepción ofrecida en el Palacio Real de Madrid este domingo, 12 de octubre, en el Día de la Hispanidad.

La Familia Real, en la recepción ofrecida en el Palacio Real de Madrid este domingo, 12 de octubre, en el Día de la Hispanidad. EFE

Opinión

La argamasa de España es el Rey

"El cemento para que no colapse esta gran nación que descubrió América es de color verde. Más que nunca".

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En Madrid, el Paseo de la Castellana se endomingaba para celebrar el desfile militar de la fiesta nacional. Es doce de octubre y hace 533 años que Cristóbal Colón halló nuevo mundo para la España de los Reyes Católicos. En 2025, en aquella misma nación, una de las más antiguas de Occidente, un descendiente de Isabel y Fernando, el rey Felipe VI de Borbón, recorría las calles de Madrid en un Rolls-Royce adquirido por el general Franco para su uso ceremonial en actos de Estado.

La figura del 'Spirit of Ecstasy', la famosa estatuilla de Rolls-Royce, es cápsula del tiempo, mudo testigo del tránsito de la dictadura a la democracia en este extraordinario país que es España, mal que les pese a los independentistas. Del interior del vehículo descienden los Reyes de España, a quienes siguen en otro automóvil la Princesa de Asturias y la Infanta Sofía.

Las primeras autoridades del Estado esperan alineadas para saludar a la Real Familia. Sánchez tiende la mano con la frialdad de una esfinge. Sueña despierto con la III República, no lo puede disimular. La reina Letizia, que no da puntada sin hilo, viste de verde. De V.E.R.D.E en honor de Felipe VI, en ese color cuyo acrónimo encierra simbólicamente ¡Viva el Rey de España!

Los saludos a la Familia Real denotan el daño que al protocolo de la monarquía hizo el paréntesis de cuarenta años de dictadura franquista, de falangistas salutaciones brazo en alto. Hasta las primeras autoridades del Estado han perdido el 'savoir-être'. Entre los hombres, muy pocos inclinan la cabeza, ni siquiera los políticos encuadrados en partidos que afirman creer y defender la monarquía. Tampoco Feijoó, que como buen gallego no deja ver si sube o baja. Y entre las damas, ni una sola reverencia. Solo quedan para el recuerdo aquellos impecables 'plongeon' de Esperanza Aguirre o Luisa Fernanda Rudi ante los Reyes.

Resaltó como excepción Alfonso Fernández Mañueco, presidente de la Junta de Castilla y León. Todo un símbolo de respeto a la Corona su inclinación de cabeza. Repite uso de una corbata verde como casi siempre que se encuentra con el Rey. Verde, que te quiero V.E.R.D.E. También su esposa Fina Martín vistió color verde en el tradicional besamanos en Palacio Real. Bien parece una buscada intencionalidad del mandatario castellano y leonés.

En el besamanos, protocolario saludo de Sánchez a la Familia Real. Solo y sin Begoña Gómez, que la consorte del presidente del gobierno no tiene el horno para bollos. Salió Pedro Sánchez de los salones de Palacio como alma que lleva el diablo, so pretexto de su viaje a Egipto para ser testigo del acuerdo de paz en Gaza.

Sánchez no tiene el cuerpo para dar palique a los invitados a la recepción de los Reyes y huye de la prensa, porque la libertad de expresión pare verdades que cortan de raíz su sardónica media sonrisa. En la recepción de Palacio no estaba Santiago Abascal. El líder de Vox ha protagonizado una astracanada con su asistencia como espectador de acera en el desfile militar de la fiesta nacional. La descortesía no es con Pedro Sánchez, es con el Rey por mucho que se disculpase por carta con el Monarca.

El territorio de Santiago Abascal no debe estar a cielo raso, sino en las instituciones y la democracia parlamentaria. No puede ponerse a la altura de los independentistas y no acudir a una convocatoria del Rey. Decían los anarquistas que su teatro es la calle. Vox no debe transitar por esos derroteros. Este país arrastra una fractura social imputable a Rodríguez Zapatero y ahondada por Sánchez. Hay que coser muchos rotos y jirones. El Rey es la argamasa y el poder moderador que une el complejo puzle en el que se ha convertido España. El cemento para que no colapse esta gran nación que descubrió América es de color verde. Más que nunca.