Veo resignación dentro de las voces discordantes del PSOE respecto de los acontecimientos vividos últimamente y protagonizado por el ya autoproclamado (por mínima aclamación) caudillo socialista, y es que no hay otra forma de verlo.

Que el presidente del Gobierno claudicara de sus obligaciones “me voy a reflexionar” para aparecer, poco después, con la rebuscada muleta de la Casa Real -si no te vas, nada tienes que comunicar al Rey- salvo que esa maniobra fuese una más de otras que vendrían después: llamada caudillista a la ciudadanía, llamada interna a los “sillones yuxtapuestos” es decir aquellos que están en los distintos sillones por el poder presidencial y llamada a los afiliados -que visto lo visto- no le ha salido bien.

Tanto es así, que incluso, desde liderazgos extranjeros ya han identificado esa sobre actuación como algo risible y para nada formal, inadecuada, estrambótica algo impropio de un cargo del nivel del que estamos relatando o escribiendo.

Casi todos los políticos de nuestro entorno y no tan políticos han calificado la retirada de cinco días de Pedro Sánchez “para reflexionar” como una actuación a la desesperada -tratar de desviar la atención sobre las controversias jurídicas de su esposa- vano intento, porque parece que se han multiplicado las denuncias y los denunciantes.

Y luego tenemos a los que se han retratado de la peor manera, ya lo expuse en este artículo “Hay que retratarse” en el que escribía lo siguiente: https://www.elespanol.com/castilla-y-leon/opinion/20220716/retratarse/688311165_13.html

Hoy, tal es el estado del Estado que hay que apuntar, dirigir, conminar, exponer y enfrentar a todos aquellos que, o bien por intereses personales, de partido o de afiliación, por responsabilidad con el cargo, por afinidad, en definitiva, hoy el Partido Socialista los que lo componen a distintos niveles deben preguntarse si es acertado sostener a Sánchez Castejón sabiendo que las decisiones presentes y las futuras son contrarias a los intereses del Estado en su conjunto y contrarias a la democracia y a la Constitución que algunos juraron defender.

Porque a la reflexión que ha llegado Sánchez es a darle una vuelta la Constitución, un ataque furibundo como no se había visto nunca, chavista, maduro, totalitario un ataque a principios básicos y necesarios en una democracia, la libertad de pensamiento y opinión y es ello la libertad de prensa y una justicia profesional e independiente.

Mientras, un ministro socio de gobierno del PSOE y, que dice llamarse de cultura, ha eliminado el premio nacional de tauromaquia.

No voy a defender en este texto al mundo del toro, la verdad, hay mejores defensores dentro de “El español”. Pero por lo que no trago es que, a una actividad hoy legal, con grandes implicaciones culturales, ecológicas, económicas y sociales que aportan un importante soporte económico a las arcas del Estado -mucho más de la que aporta el cine español- se permita que, mientras se les extrae esos dineros vía impuestos denigren, insulten, ninguneen y menosprecien esa actividad por una simple cuestión ideológica. Actividad, que repito, hoy es legal.

Y si por los bulos o acusaciones a su mujer, dice el presidente del gobierno, tuvo que “retirarse para reflexionar” un ministro, en no sé qué estrategia alocada, ha creado otro bulo y un conflicto diplomático al acusar al presidente de Argentina de consumir productos psicotrópicos… ¡vamos! que sin pruebas lo ha calificado de drogata.

Si querían mantener en “petit comité” las acusaciones a Begoña Gómez, de aprovecharse de su posición como esposa del presidente para -presuntamente- enriquecerse, llega el ministro de transportes, y se sale del guion con esas acusaciones al presidente de Argentina. Lógicamente Milei ha respondido poniendo en la picota internacional ese proceso judicial que presumiblemente querían mantener en un entorno doméstico. La verdad es que algunos ministros son más peligrosos que un mono con una ametralladora y me llegan de oídas que esas declaraciones no han caído muy bien en el fuero interno del partido.

Y con este panorama ¡cómo no va a haber resignación dentro del PSOE! Guerra, Alfonso para más señas ¡sí ese! el de la Ley Guerra del Poder Judicial, ha hecho unas declaraciones en las que no deja a nadie inmune: Alfonso Guerra denuncia en 'The Times' la deriva "autocrática" de Sánchez: "Cava su propia tumba" El exvicepresidente socialista aseguró que Sánchez está "cavando su propia tumba", recurriendo a "acciones incompatibles con la democracia".

 Guerra califica de antidemocráticas, la intención que tiene Sánchez de pisotear lo poco de independiente que le queda al sistema judicial español sin olvidar, que uno de los máximos responsables de haber dejado esa independencia judicial en la cuerda floja, fue el propio Guerra con su “Ley Orgánica 6/1985, de 1 de julio, del Poder Judicial” ley que parió en un periodo en el que el PSOE también andaba jugando a la corrupción sistémica y enterraba a Montesquieu.

Al final, toda la clase política de años atrás ya se retrató y de la peor manera, algunos por acción otros por omisión. Ya he comentado en artículos anteriores que parte de la responsabilidad de cómo se encuentra la independencia judicial en este país lo es de la inacción, con una mayoría cualificada que Rajoy obtuvo con su primer mandato y, con el compromiso de hacer cambios legislativos. Y cómo se le puede achacar a Sánchez que nos engañe si también lo hizo en su momento el Partido Popular.

Así pues, como la historia son habas contadas, y las noticias que leo y oigo son que el PP y el PSOE siguen con la idea de negociar la renovación del CGPJ con las mismas reglas mercantilistas que nos ha llevado a esta situación. Con lo fácil que es para el PP salirse de esa huida hacia adelante en la que está enfrascado el PSOE, exponiendo y exigiendo que solo llegaría a un acuerdo con el PSOE para renovar el CGPJ si los miembros del mismo son elegidos únicamente por los jueces. ¡Ven que fácil! Como ven mucha confianza no me dan ninguno de los partidos ya lo dije una vez, si el PSOE ya no es un partido serio, constitucional, un partido de Estado la confianza que me da el Partido Popular no es mayor en cuanto a este asunto se trata. Presiento que una vez más los dos partidos mayoritarios volverán a su juego de faroles, mentiras e incumplimientos de promesas electorales algo por cierto de lo que tienen que presumir los dos.

Así pues, el resultado de esos mediocres mandatos electorales, son una ristra de promesas incumplidas a saber: sobre el cambio de la elección del CGPJ. Ahora no tenemos una división de poderes más fuerte. y, del olvido a un cambio en la Ley electoral también, una ley que nos hubiese librado de tener un gobierno asociado con indeseables. Y por qué no, llegar a acuerdos de Estado, acuerdos a los que no se puede llegar con quienes quieren hacerlo desaparecer.

Ya veremos lo que da de sí el envite de Sánchez a la democracia. Se las tendrá que ver con los previsibles datos que anuncian saldrán las elecciones europeas del verano. Una Comunidad Europea con otros aires renovados y otros criterios políticos.