Opinión Dura prueba a la que se ha visto arrastrado Ciudadanos en la moción de censura formulada por el PSOE que hoy ha fracasado en Castilla y León, y que ha situado a la formación liberal en el disparadero, sometida durante estos días a una salvaje presión y a tentaciones diversas.

Mañueco y Cs se salvan por los pelos, pierde Tudanca y algun@ en el PSOE da saltos de campana

22 marzo, 2021 19:38

Casi como en Murcia. Dura prueba a la que se ha visto arrastrado Ciudadanos en la moción de censura formulada por el PSOE que hoy ha fracasado en Castilla y León, y que ha situado a la formación liberal en el disparadero, sometida durante estos días a una salvaje presión y a tentaciones diversas. Su apoyo era condición sine qua non para un cambio de rumbo en el gobierno regional. Como bien reconoció Francisco Igea esta mañana en el parlamento, esta moción de censura no iba contra el PP, sino contra Ciudadanos. Y de hecho, de haberse consumado, Arrimadas quedaría al borde del abismo y abocada incluso a la dimisión. Y de hecho, la duda y la desconfianza han roto algo más que la unidad de un partido que ya no es el mismo, tras pasar por el potro de tortura.

Cierto es que Inés Arrimadas había dado instrucciones para mantener el pacto de gobierno con el Partido Popular en Castilla y León. Pero la debilidad de la lideresa es más que evidente, con una autoridad socavada por las numerosas bajas que en la última semana se han sucedido como un doloroso rosario desde Murcia a Madrid. Su situación es la de un partido en descomposición que se presta a la oportunidad para quienes buscan acomodo a uno y otro lado de la formación. En estas circunstancias, la palabra dada por Inés a Mañueco era un brindis al sol. ¿Acaso queda partido?

¿Y si Inés Arrimadas hubiera ordenado justo lo contrario, apoyar al PSOE? Le preguntamos a Francisco Igea. “No creo que nadie lo hubiera planteado”, ataja. Lo que nos lleva a pensar que si Ciudadanos ha votado en Castilla y León en bloque en contra de la moción se debe no tanto a la orden de Arrimadas como a la convicción personal de los de procuradores de Ciudadanos, que han tomado su propia decisión o que se encuentran a gusto en el gobierno regional con el Partido Popular.

Aunque la moción de Luis Tudanca haya fracasado, la intentona le ha salido cara a la coalición, que pierde la mayoría absoluta tras la salida de Ciudadanos de María Montero, quien se ha quedado sola tras dar el paso, probablemente convencida de que su marcha abriría el camino a algún compañero más. Se equivocó. El papel que desempeñará esta procuradora en lo sucesivo está aún por ver. Así pues, este 22 de marzo marcará un punto de inflexión para una coalición hoy un poco más débil que ayer. De aquí a las próximas elecciones de 2023 los procuradores de Ciudadanos en Castilla y León pueden verse en la obligación de elegir entre un futuro en la política o acabar su vida pública como mero vestigio de aquello que fue una vez el más ambicioso sueño de partido de centro desde la UCD y el CDS, el sueño de Ciudadanos.

Y después del espectáculo cabe preguntarse: ¿a alguien ha beneficiado la moción? Para el PP se salda con el mal trago de sufrir la primera moción de censura de la historia de Castilla y León; para C´s, la fractura y la desconfianza; para Tudanca, la moción de censura era un arma de doble filo. Si la ganas, te consagra como líder del partido, pero si la pierdes puede acabar con tu carrera política. Hay demasiados ojos en el PSOECyL anhelando su sillón. Tudanca ha perdido, sí, lanzado a los leones por los estrategas de Moncloa y el paso atrás de algunos procuradores de Cs. Ha hecho de la adversidad virtud mientras otros acaso estén dando saltos de campana.