Opinión Toma claro, ¿qué se esperaba, después de una navidades donde casi hemos hecho lo que nos ha dado la realísima gana y con la complacencia del Gobierno regional?El vicepresidente Francisco Igea, el hombre látigo de hosteleros y comerciantes y superconsejero, hoy no ha salido a la palestra -qué raro- para abundar en su discurso de prohibiciones y más prohibiciones.  Casado, que ha tenido todo el protagonismo, ha defendido que las medidas impuestas por la Junta y que se basan en el cierre del interior de los bares, los gimnasios y centros comerciales "han demostrado su efectividad".

Prohibir, prohibir y multas

12 enero, 2021 17:36

Entramos nuevamente en días en los que la pandemia de Covid-19 va muy por delante de nuestros gobernantes -principalmente en la Junta de Castilla y León, que es la que nos atañe-. Hoy, el presidente Alfonso Fernández Mañueco ha vuelto a presidir un Consejo de Gobierno extraordinario para implementar nuevas y más medidas en todo el territorio castellano y leonés, ya de por sí muy castigo por las prohibiciones, una vez tras otra, acordadas por la Junta. La consejera de Sanidad, Verónica Casado, que fue casi suplantada por el propio presidente al acordar acuerdos en contra de su voluntad, dice hoy que vamos a "una velocidad de contagios importantísima". Toma claro, ¿qué se esperaba, después de unas navidades donde casi hemos hecho lo que nos ha dado la realísima gana y con la complacencia del Gobierno regional?

El vicepresidente Francisco Igea, el hombre látigo de hosteleros y comerciantes y superconsejero, hoy no ha salido a la palestra -qué raro- para abundar en su discurso de prohibiciones y más prohibiciones. Casado, que ha tenido todo el protagonismo, ha defendido que las medidas impuestas por la Junta y que se basan en el cierre del interior de los bares, los gimnasios y centros comerciales "han demostrado su efectividad". No obstante, ha llamado a un confinamiento inteligente para evitar los contagios entre familiares. La consejera ha insistido en su preocupación por la velocidad de contagio, ya que es "muy superior" a la de la segunda ola. "Volvemos a recomendar el autoconfinamiento, intentar quedarse en casa, no salir de casa excepto para aquellas actividades esenciales", ha reseñado.

Uno no termina de explicarse y no se lo han explicado -preguntado por ello a Fernández Mañueco en una rueda de prensa- por qué Castilla y León fue tan laxa en las medidas adoptadas para Navidad y Fin de Año. ¿Qué se esperaban nuestros gobernantes, que somos tan cumplidores para autoconfinarnos como piden una y  otra vez? Pues no. Lo que ahora acontece, y no sirve la monserga de que pasa en todas las Comunidades -porque antes de Navidad aquí íbamos muy bien y sacábamos pecho- lo veíamos venir muy por adelantado... Y aquí están los resultados. Quizás fuera que las tesis de Igea y Casado quedaron obviadas por la decisión del presidente de no buscar más enfrentamientos con sectores que llevan ya mucho tiempo de uñas contra su gestión. No es menos cierto, según nos comentan, que ya comienzan a existir tensiones dentro del Gobierno regional. No es para menos.

Hasta hace apenas un par de meses, el vicepresidente Igea y la consejera Verónica Casado eran los que tenían que dar la cara con las medidas y restricciones acordadas por la Junta, y servían de escudo a un presidente que, sentado, veía pasar los problemas. Pero hete aquí que las ayudas no llegan. Que la crisis se ahonda en la hostelería, en el turismo, en el comercio... y los afectados ya no miran a Igea -lo han dejado a un lado, a pesar de que siga siendo blanco de sus iras- sino que sus miradas se dirigen al corazón del Gobierno regional, es decir a Alfonso Fernández Mañueco, a quien piden y exigen responsabilidades.

Solo hay que ver esta misma tarde el comunicado de la Asociación de Hostelería de Castilla y León dirigiéndose al presidente de la Junta a fin de tratar de sensibilizarle sobre su "desastrosa situación" desde el punto de vista económico y social, como consecuencia de la pandemia que ya se alarga más de diez meses, y para pedirle que ponga fin al confinamiento territorial y ayuda ante las últimas medidas que califica de "rejón de muerte" al sector. Critican las escasas medidas adoptadas por la Junta de Castilla y León, así como las nulas medidas arbitradas desde el Gobierno Central en defensa de los intereses del sector hotelero y de sus empresas absolutamente insuficientes, ante la crisis económica que están viviendo y que, a su juicio, no reflejan la realidad empresarial en la que estamos inmersos.



"De usted depende, señor presidente, y del Gobierno que preside, la supervivencia o no del sector hotelero en nuestra Comunidad durante los próximos años. En los hoteleros castellanos y leoneses encontrará, siempre, un colectivo empresarial y profesional dispuesto a arrimar el hombro y trabajar día y noche en beneficio del nuestro sector turístico", advierten al presidente, no a Igea, desde la asociación.

Es que, no es menos cierto, que la hostelería claro que debe sentirse cabreada, irritada con el Gobierno regional. Las ayudas no llegan, de momento. Y vamos camino del año de pandemia. Todo se cierne en prohibir, prohibir y prohibir, como diría el 'sabio' de Hortaleza. Sí, para controlar la pandemia claro que hay tomar medidas, pero también adoptarlas en su momento, con lógica, cordura y anticipándose a los acontecimientos. Ahora ya no queda más que seguir nuestro propio autoconfinamiento y que el virus nos pille vacunados, porque de aquellos polvos permisivos festivos y de champán llegan estos lodos de sufrimiento sanitario y económico.

De otra parte, claro que los ciudadanos tenemos mucha culpa de todo lo que acontece. Parece que nos da igual virus que fiesta. Cuando nos piden encarecidamente que tomemos medidas, nos las pasamos por el forro de nuestras entretelas. Aunque sean los menos, sí, pero la propagación del virus no mira si son uno, cinco o veinte. En esta sociedad nuestra parece que tan sólo tienen valor de cumplimiento los métodos coercitivos , es decir, las multas y las sanciones. Además, buenas serían si fuesen efectivas y cumplidas hasta el límite. Pero es que tampoco ni eso.

Ahora solo queda que la Consejería de Sanidad aumente lo más posible el ritmo y número de vacunaciones -que en unos días tenemos ya la segunda vacuna en nuestras manos- y podamos llegar, al menos, a Semana Santa con el virus casi doblegado y la hostelería, el comercio y el turismo, y muchos otros sectores que andan de por medio -claro que me acuerdo del cultural, de las orquestas y del ferial-, puedan abrir de una vez con garantías de continuidad. Y, de nuestra parte, ser, al menos también, cívicos y consecuentes y no hagamos de esta situación algo superfluo, porque el virus azota y trae mucho dolor y sufrimiento. El final del túnel está ya a la vista. Y ahora, lo mismo que hemos criticado, también apoyamos -vista la situación que vivimos estos días- la decisión de la Junta, tiempo habrá para pedir responsabilidades. 

Consejera, sí de acuerdo con usted, a pesar de todo, vamos a intentar quedarnos en casa, y no salir excepto para aquellas actividades esenciales, reduzcamos los contactos sociales, usemos la mascarilla y lavémonos las manos con jabón a menudo. Son dos semanas -no comprendo, por cierto, esa prolongación hasta principios de mayo el cierre perimetral, una perogrullada- para volver a una vida razonablemente normal. De nuestra parte queda y también de aquellos que tienen que velar porque se cumplan las normas y de los que deben luego aplicarlas cuando se las rehuye. Seguro que volveremos a conseguirlo, a pesar de nuestros gobernantes y los ciudadanos insolidarios. ¡Cuídense! ay!