Opinión

Políticos permanentemente revisables

18 marzo, 2018 12:04

Undécima semana de 2018, la de otra concentración masiva de jubilados reclamando pensiones dignas, la del anuncio de otra manifestación que está por venir, la marea blanca contra la gestión sanitaria de la Junta de Castilla y León, y la del debate sobre la prisión permanente revisable.

Al respecto de esta última cuestión, no entiendo cómo puede haber políticos que antepongan los derechos de asesinos a los de víctimas y familiares. Quien la hace, la debe pagar. Y si es un crimen horrible, más. El instinto animal nos dice “que se pudran en la cárcel toda su .... vida”, pero el raciocinio humano nos corrige, acertadamente. Y como estamos en periodo preelectoral, cualquier excusa es buena para polemizar y obtener rendimiento en las cercanas urnas. Si en lugar de hablar de prisión permanente revisable o cadena perpetua se reformara la ley para que haya un cumplimiento íntegro de las penas en determinados delitos de extrema gravedad, incluso si es un máximo de cuarenta años, se acabaría este debate artificial e intencionadamente provocado por unos y otros.

Debate en el que, una vez más, vuelve a salir mal parado el Partido Socialista. Su secretario general, Pedro Sánchez, está desaparecido en combate, dicen que ha optado por no dar la cara con más asiduidad para que no se la partan y llegar sin apenas desgaste a su última oportunidad para ser presidente del Gobierno. Aunque somos mayoría quienes pensamos que su última oportunidad ya pasó. Hay una película, ‘Destino de caballero’, donde una de las frases para recordar reza: “Se te ha medido, se te ha evaluado, y no has dado la talla”. Pedro Sánchez, a falta de una, no la ha dado dos veces.

Muchos socialistas salmantinos están desconcertados, y así lo han manifestado esta semana a un servidor, porque creían que había regresado centrado, que había tomado nota de los errores que no sólo le llevaron a dos derrotas electorales consecutivas, sino también a batir el récord negativo de diputados en cada una de ellas. Que, al fin y al cabo, había madurado políticamente para desterrar la imagen de aquella persona apoltronada en la sede de Ferraz para provocar un motín entre los suyos, un incendio cuyas cenizas todavía revuelan entre rosas arrojándose espinas. Y estos socialistas ilusionados con la renovación en la ejecutiva del PSOE de Salamanca ven que Pedro Sánchez continúa siendo un político incoherente, sin ideas y sin equipo.

En este tipo de debates se mueve como pez en el agua, más bien como gaviota en busca de alimento, el Partido Popular. Las encuestas, todas, no son favorables para sus intereses. La última, este domingo publicada en La Vanguardia, con un empate a diputados con Ciudadanos, pudiendo ser Albert Rivera presidente del Gobierno sólo con el apoyo del PSOE. Por eso, los populares se han echado a las calles para recuperar a los ciudadanos (con minúscula en la escritura pero mayúscula en realidad) en vista de que han perdido a Ciudadanos en el Congreso. Las ruedas de prensa y los comunicados se suceden entre el PP para dar a conocer sus propuestas. Esta semana fueron los diputados José Antonio Bermúdez de Castro, María Jesús Moro y Bienvenido de Arriba; la pasada los senadores Esther del Brío, Gonzalo Robles y Javier Iglesias. Será por eso, porque están en la calle, que en la sede del PP de Salamanca aún estaban los carteles del Congreso Autonómico de Nuevas Generaciones celebrado en la capital charra semanas atrás. Si los populares pasan menos tiempo en los despachos y más con la gente en la calle, buena señal. Después se podrá estar de acuerdo con sus ideas o no, pero estarán donde deben, escuchando a la gente, y no donde han estado durante los últimos años muchas veces, haciendo oídos sordos al clamor popular en determinados asuntos, sobre todo educativos y sanitarios.

Fíjense si está revuelto el patio que hasta un alcalde del PSOE ha firmado una petición en la plataforma de internet www.change.org contra la derogación de la prisión permanente revisable. Entiendo que lo habrá hecho a título particular, y así lo promociona en su perfil de Facebook, pero eso puede ser interpretado como que desoye a su secretario general. No es el primero ni será el último. Y hablando de versos sueltos, ¿qué político come con frecuencia con otro de distinto partido? Dicen que dos personas que comparten colchón se vuelven de la misma condición. Se podría decir que si comparten mantel, también. ¿Será que busca acomodo en esa lista política para 2019 porque los suyos no le quieren? Pero ya saben, se dice el pecado, no el pecador. La próxima semana, les prometo más madera.