José Moro, propietario de Cepa 21

José Moro, propietario de Cepa 21 Cepa 21

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José Moro anuncia una nueva era en Cepa 21: el bodeguero redefine el perfil de los grandes vinos de la Ribera del Duero

El vallisoletano lidera la transformación del sector vitivinícola dirigida hacia una escucha activa al consumidor y explicará este proceso a través de una cata guiada en la que también avanzará los próximos lanzamientos de este año.

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El bodeguero y propietario de Cepa 21, José Moro, ha anunciado la celebración de una cata guiada especial el próximo 11 de mayo en la que se abordará el salto cualitativo de la bodega como consecuencia de los cambios en los procesos productivos y avanzará sus nuevos lanzamientos previstos para este año.

Desde las 19:00 horas del citado día, el restaurante Finca las Nieves By Essentia, de Toledo, acogerá al vallisoletano para explicar la nueva era de Cepa 21 donde esta reinterpretación de los grandes tintos de la Ribera del Duero se dirige hacia la unión de las raíces y la tradición vitivinícola con una escucha activa al consumidor.

Las nuevas añadas de la bodega vallisoletana han supuesto un punto de inflexión hacia vinos más sutiles, elegantes, amables y de disfrute inmediato. Los vinos Malabrigo y Horcajo, señas de identidad de Cepa 21, representan los iconos de esta transformación real en consonancia con la visión de José Moro.

Para el bodeguero, estos vinos son la muestra de cómo la precisión enológica y el conocimiento del terroir dan como resultado tintos rotundos, complejos y capaces de emocionar desde la honestidad del viñedo.

Bajo esta estrategia, la bodega de José Moro se ha convertido en la abanderada de la innovación en un territorio marcado especialmente por la tradición como es la Ribera del Duero.

La actitud del bodeguero, basada en la "constancia, el trabajo y el carácter disruptivo", han sido la guía de un proyecto que hoy aborda una nueva reflexión sobre el estilo de sus vinos y su manera de dialogar con el consumidor contemporáneo.

José Moro defiende que para entender cómo evolucionan los gustos es tan importante interpretar que es lo que ocurre en la viña. Una convicción que ha llevado a Cepa 21 a ofrecer al mercado "una lectura actual de la Ribera del Duero sin renunciar a su esencia".

Es esa convivencia entre el origen y la evolución lo que lleva a Cepa 21 a entrar en una nueva etapa. "Durante años, los procesos estaban pensados para crear vinos más potentes y estructurados, que la botella iba domesticando con el tiempo", señala el bodeguero.

Sin embargo, precisa que el mercado hoy "demanda otra interpretación: vinos más sutiles, elegantes y fáciles de beber". "Esa es precisamente la grandeza de la Ribera del Duero; históricamente ha demostrado potencia, carácter y capacidad de guarda, y ahora confío en que debe mostrar otra versión igualmente fascinante: elegancia, finura y sutileza", añade.

En este sentido, explica que el consumidor "ha cambiado y busca vinos que, desde la primera copa, le hagan sonreír y no fruncir el ceño". Por eso, adaptarse a esta realidad es una "carrera de fondo" que conlleva "cambios estructurales tanto en el campo como en la bodega".

"Pero estamos convencidos de que este estilo es el futuro, no solo de la Ribera del Duero, sino del sector del vino", predice José Moro.

Con 20 años de trayectoria, Cepa 21 encabeza una revolución en la zona con vinos de perfil diferencial, dando una nueva interpretación de la Ribera del Duero con tintos que llevan "impreso el carácter único del terroir y la versatilidad excepcional de la uva tempranillo".

"A este sello del territorio se suman las particularidades climáticas de cada añada, que hacen que ningún vino sea igual a otro y, por encima de todo, la filosofía de elaboración, que guía cada decisión en bodega y define el estilo que queremos transmitir", resalta el bodeguero.

La apuesta de la bodega va encaminada hacia "vinos más inmediatos, que no necesiten años en botella para dar todo de sí mismos". Esta búsqueda del equilibrio se traduce en nuevas prácticas tanto en bodega como en viñedo, para perfeccionar la precisión y la expresión de cada vino.

Uno de los principales cambios en bodega ha sido la incorporación de sistemas automáticos de remontado, que permiten automatizar y perfeccionar el proceso. Con ello se alcanza un trabajo "mucho más uniforme, preciso y constante", con una extracción "más controlada de los matices, potenciando una fruta aún más expresiva y un conjunto fijo y equilibrado".

Mientras tanto, en el viñedo han comenzado a llevar a cabo prácticas de viticultura regenerativa, que tiene como objetivo recuperar el suelo como un ecosistema vivo que impulse la calidad de la uva y la sostenibilidad del viñedo.

El proyecto está basado en restaurar la vida del suelo incorporando controladamente microorganismos autóctonos y materia orgánica procedente del propio viñedo.

Estos microorganismos son extraídos del suelo de las parcelas de Cepa 21 y se multiplican, evitando así la utilización de bioestimulantes comerciales y manteniendo la mayor autenticidad posible en los vinos desde su origen.

El resultado son uvas más sanas y equilibradas, con una maduración más armónica y una acidez natural más definida. Los vinos tienen, por ende, mayor presencia de fruta -frutos rojos acompañados de notas florales y frescas-, elegancia, precisión y fidelidad a la personalidad del viñedo y su entorno.