Honorato Meneses, agricultor de la provincia de Palencia.

Honorato Meneses, agricultor de la provincia de Palencia. JIF

El campo

Honorato (60), agricultor con 350 hectáreas de cereal: "Llevo 40 años en el campo y ahora es el peor momento"

El palentino, con una explotación de secano y regadío, pone voz a la preocupación del sector: "Aunque tengamos una cosecha aceptable, los costes se han disparado".

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Cuarenta años trabajando en el campo dan para conocer las buenas y las malas cosechas, los años de abundancia y los de sequía.

También las crisis de precios y las dificultades de una profesión sometida permanentemente a factores que, muchas veces, escapan al control del agricultor.

Pero Honorato Meneses, agricultor de la provincia de Palencia, asegura que la situación actual está entre las peores que recuerda.

A sus 60 años, y después de toda una vida vinculado al sector agrario, Meneses observa con preocupación cómo una ecuación que durante décadas parecía básica para la supervivencia de las explotaciones ha empezado a romperse.

Y es que, ahora mismo tener una cosecha aceptable ya no garantiza ganar dinero.

“Yo creo que es de los peores momentos que hay”, asegura durante la concentración protagonizada por las cuatro organizaciones agrarias representativas del sector en Castilla y León (Asaja, la Alianza UPA-COAG y UCCL) frente a la sede de Presidencia de la Junta.

Allí, el campo castellano y leonés volvió a reclamar al Ejecutivo autonómico un apoyo económico similar al desplegado por el Ministerio de Agricultura para hacer frente a una crisis de rentabilidad que amenaza, según denuncian los agricultores y ganaderos, la continuidad de muchas explotaciones.

350 hectáreas y toda una vida dedicada al campo

Honorato Meneses procede del término municipal de Villamuriel de Cerrato, en la provincia de Palencia.

Su explotación suma 350 hectáreas, repartidas entre tierras de secano y regadío, aunque la mayor parte de su actividad está dedicada al cultivo del cereal.

No habla desde la incertidumbre de quien acaba de incorporarse al sector. Habla después de cuatro décadas trabajando la tierra.

“Llevo 40 años, toda la vida”, resume. Y precisamente por todo esto establece una comparación con el pasado.

Porque, según explica, incluso en los momentos difíciles existía hasta ahora una cierta garantía: cuando la cosecha acompañaba, al menos se podían cubrir los gastos y obtener algún beneficio.

Ahora, asegura, eso ha dejado de estar tan claro.

“Siempre, si había una cosecha un poco normal, sacábamos para pagar los costes y nos quedaba algo de dinero. Pero ahora, aunque tengamos una cosecha aceptable, como los carburantes y los fertilizantes se han disparado de precio, nuestra rentabilidad es negativa”.

Meneses sitúa el origen de la actual crisis en una doble presión sobre las explotaciones.

Por un lado, “una subida de costes desmesurada”. Por otro, una caída de los precios percibidos por los productores.

El resultado es una situación que considera especialmente preocupante. “Nos encontramos con que la rentabilidad está empezando a ser negativa, que nunca había pasado eso”, sostiene.

En su zona, además, el problema no puede atribuirse este año a una mala cosecha. Todo lo contrario.

El agricultor palentino explica que la campaña ha sido “bastante aceptable”, incluso por encima de la media. Y, sin embargo, las cuentas siguen sin salir.

“Si los precios no empiezan a recuperarse, la rentabilidad va a ser negativa”, advierte.

Una circunstancia que, a su juicio, debería provocar una reacción de las administraciones. Porque el problema no afecta solamente a la economía particular de quienes trabajan la tierra. “Yo creo que ahí deben involucrarse las administraciones”, reclama.

La advertencia

La preocupación de Honorato Meneses va más allá de su explotación y de las cuentas de una campaña concreta.

El agricultor palentino introduce un elemento de mayor alcance: la seguridad alimentaria.

El cree que si producir cereal deja de ser rentable y los agricultores reducen las siembras o abandonan la actividad, España tendrá que aumentar todavía más su dependencia de los mercados internacionales.

“Vamos a poner en riesgo la seguridad alimentaria”, advierte.

Meneses recuerda que España es un país deficitario en cereal y señala que una parte importante de las necesidades nacionales debe cubrirse con importaciones.

“Si cada vez aquí se va a sembrar menos, cada vez vamos a ser más dependientes de los mercados exteriores”, sostiene.

Y esa dependencia, advierte, puede acabar teniendo consecuencias mucho más allá de las explotaciones agrarias.

“Los primeros perjudicados van a ser los agricultores, pero va a haber daños colaterales y al final va a influir en los consumidores”, explica.

La consecuencia podría trasladarse, según su visión, hasta la cesta de la compra. “Si no hay cereal, los precios de los productos básicos se pueden disparar”, alerta.

La incertidumbre

Con 60 años, Honorato Meneses ha formado parte de una generación que ha vivido buena parte de la transformación del campo español.

Pero una de las grandes incógnitas del sector sigue estando en el relevo generacional.

¿Qué mensaje se puede trasladar a quienes tienen que tomar el testigo?

“Esperemos que esto sea una cosa puntual y que luego vuelvan las aguas a su cauce”, augura.

Pero inmediatamente después llega la advertencia. “Si esto sigue así mucho tiempo, es insostenible la situación”.

Por eso, Meneses mira directamente hacia las instituciones. “Creo que las administraciones de Europa y desde España tendrán que darse cuenta del problema que tenemos y tendrán que ponerse manos a la obra”, reclama.