Vendimia de 2025 en Castilla y León.

Vendimia de 2025 en Castilla y León. Ical

El campo

COAG propone arrancar el 25 por ciento del viñedo español para salvar al sector de una crisis irreversible

Mientras el consumo de vino se encamina a una caída del 40 por ciento, la organización agraria reclama un plan nacional de abandono de tierras no rentables con subvenciones justas para los viticultores.

Más información: Los ganaderos de lácteo de CyL, contra la "imposición" de la industria: "El desayuno vendrá en polvo desde Nueva Zelanda"

Publicada
Actualizada

El mundo del vino en España se encuentra en una encrucijada que va mucho más allá de las cifras; es una crisis que amenaza la forma de vida de miles de familias y el paisaje de nuestros pueblos.

COAG Castilla y León ha lanzado una propuesta que duele, pero que consideran la única salida para evitar un final mucho más amargo: arrancar de manera definitiva y con ayudas el 25 por ciento del viñedo español.

Se trata de dar un adiós digno a unas 225.000 hectáreas de parras que, hoy por hoy, ya no pueden sostener a quienes las trabajan.

Lo que está pasando no es una racha pasajera, sino un cambio profundo en el corazón de nuestra sociedad. El vino está perdiendo su sitio en el día a día, especialmente entre los jóvenes, que miran con más cautela el alcohol y apuestan por nuevos hábitos de vida.

Es una realidad difícil de digerir: las previsiones dicen que en una década beberemos casi un 40 por ciento menos que antes.

Detrás de cada hectárea que deja de ser rentable hay un viticultor que sobrevive solo gracias a las ayudas y a un sacrificio personal enorme, apretándose el cinturón año tras año en una lucha contra el reloj que, para la mitad del campo español, ya no arroja las cuentas.

Castilla y León: la excepción en el mapa nacional

En medio de este panorama desolador, Castilla y León resiste como la "irreductible aldea gala" de Astérix. Mientras el resto de las comunidades autónomas arrancan sus parras ante la falta de beneficios, nuestra región ha logrado plantar un 13 por ciento más de viñedo en el último año.

Sin embargo, desde COAG advierten que no hay que caer en un exceso de optimismo, ya que esta "alegría" no es igual en todas las zonas de la comunidad y la crisis global del sector terminará llamando a la puerta si no se toman medidas a tiempo.

Una solución social para un problema estructural

COAG critica que las administraciones se limiten a poner "paños calientes" con medidas temporales como la destilación de crisis o las vendimias en verde.

Por ello, exigen la creación urgente de una mesa de trabajo con cuatro pilares fundamentales: agricultores, elaboradores, administraciones y organizaciones de defensa del sector.

La propuesta de arranque que defiende la organización se aplicaría de forma progresiva durante varios años y se centraría exclusivamente en aquellas explotaciones donde ya no hay relevo generacional o que han dejado de ser viables.

La clave, según COAG, es que estos arranques cuenten con subvenciones justas por hectárea, siguiendo el ejemplo de países como Francia, para permitir que los viticultores abandonen la actividad con dignidad.

El futuro del vino parece encaminarse hacia un producto más elitista, exclusivo y de menor graduación alcohólica.

El reto ahora es gestionar una transición que evite la ruina de miles de familias y logre equilibrar una oferta que, hoy por hoy, supera con creces lo que el mercado es capaz de consumir.