Juan Carlos de Margarida durante la prsentación del Observatorio Económico Agroalimentario de Castilla y León 2025.

Juan Carlos de Margarida durante la prsentación del Observatorio Económico Agroalimentario de Castilla y León 2025.

Economía

De Margarida, economista, avisa: "Castilla y León no puede conformarse con ser una potencia agrícola"

El director de EcovaEstudios indica que la Comunidad debe "aspirar a ser una referencia mundial en innovación agroalimentaria" para convertir la incertidumbre global en una "oportunidad histórica".

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El director del Servicio de Estudios Económicos de Castilla y León (EcovaEstudios), Juan Carlos de Margarida, advirtió este miércoles de que la Comunidad "no puede conformarse con ser una potencia agrícola" e hizo un llamamiento para "aspirar a ser referencia mundial en innovación agroalimentaria".

Un aviso que ha lanzado durante la presentación del Observatorio Económico Agroalimentario de Castilla y León 2025, en el que ha concluido que el sector se encuentra ante "su mayor desafío internacional en años", bajo la idea de que la Comunidad "puede convertir la incertidumbre global en una oportunidad histórica".

En este sentido, De Margarida ha explicado ante los medios de comunicación que el pasado año se constató que la guerra comercial, la inflación y la incertidumbre internacional propiciaron una mayor "tensión en el sector".

Afirmación que se sustenta en datos registrados el año pasado como la diferencia de los precios en origen y los existentes en los mercados mayoristas centrales de destino. "Esta diferencia supera el 100% en muchos de los alimentos analizados en este observatorio", ha añadido.

Todo ello se traduce en que "el campo vende más barato mientras que el consumidor sigue pagando más caro". Por eso, ha considerado que la fragmentación comercial y el proteccionismo están "acelerando la necesidad de innovación y diversificación de mercados".

Estas dos cuestiones, junto a la pérdida de productividad, el aumento de costes y la caída de la demanda europea implican una "amenaza a la competitividad empresarial".

"En la actualidad Europa pierde fuerza y Castilla y León siente el impacto sobre sus exportaciones. Más del 70% de las ventas exteriores regionales dependen de mercados europeos que reducen consumo e inversión", ha explicado.

Por eso, ha incidido en la necesidad de "salir de Europa e ir a nuevos mercados" porque "el reto ya no es producir más, sino competir mejor".

Ante un contexto geopolítico internacional, rodeado de guerras, que está provocando una pérdida del poder adquisitivo y los tipos de interés se elevan, se está "frenando el consumo, la inversión y el crecimiento económico".

A todo ello se suma una serie de "debilidades" en el sector agroalimentario, donde el relevo generacional es su "gran emergencia silenciosa". En esta línea, ha enfatizado en que si el campo y la industria pierden competitividad, "la despoblación rural puede acelerarse".

Para el economista, todo este cóctel "obliga a incorporar jóvenes preparados, ya que el futuro del sector no depende únicamente de la calidad de los productos, también de la capacidad para atraer talento y modernizar la gestión empresarial".

Otro de los hándicaps que han detectado, de nuevo, es el tamaño de las empresas, pues dependen de su capacidad de transformación e inversión" y ha incidido en que se necesita "mayor coordinación institucional que convierta las ayudas públicas en herramientas reales de crecimiento empresarial y no solo de supervivencia".

De esta manera, De Margarida ha identificado como amenazas para el sector el entorno geopolítico, el cambio climático y la ya mencionada falta de relevo generacional.

Pero a pesar de eso, ha incidido en que también hay "fortalezas y oportunidades" como la "resiliencia ante la adversidad y la diferenciación competitiva".

"Castilla y León tiene una posición internacional privilegiada gracias a sus marcas, denominaciones de origen y productos agroalimentarios reconocidos", ha admitido.

A esto le suma la sostenibilidad ambiental y económica, además de la innovación tecnológica, que permiten "nuevas oportunidades de crecimiento e inversión para transformar la cadena agroalimentaria regional".

Pero el economista ha hecho hincapié en que es "decisivo para el crecimiento del sector en los próximos años" el mercado exterior, para "reducir los riesgos internacionales".

"Si el sector agroalimentario funciona bien, se genera riqueza, empleo y oportunidades en el medio rural. Eso significa más actividad económica, más empresas y más jóvenes trabajando. Pero si se pierde competitividad, las consecuencias pueden ser muy importantes", ha apuntado.