Economía

El teletrabajo alcanzó al 12,9% de los ocupados durante el confinamiento, pero la mitad regresó a la empresa en cuanto se levantó

31 enero, 2021 11:08

La declaración del primer estado de alarma en marzo de 2020 disparó el teletrabajo en Castilla y León, hasta el 12,9 por ciento de los ocupados, que retornó a valores mucho más moderados en la segunda parte del año, cuando desapareció el confinamiento total y la mitad de los teletrabajadores regresaron a la presencialidad en sus empresas, ya que sólo representaban ya el 6,8 por ciento a finales del ejercicio.

No obstante, esta modalidad laboral sigue creciendo por la “evolución natural del propio mercado” y desde la patronal autonómica entienden que “seguirá avanzando” sobre todo cuando se supere la pandemia.

Los datos que facilita el Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre le Encuesta de Población Activa (EPA) pone de manifiesto que en el cuarto trimestre de 2020, había en la Comunidad, 66.200 personas que trabajaban más de la mitad de los días en su casa, frente a los 119.700 del segundo trimestre del año, cuando se declaró el estado de alarma.

Los últimos cuatro meses del año, los ocupados que teletrabajaban eran el 6,8 por ciento del total, frente al 12,9 por ciento del segundo trimestre, cuando el confinamiento era total para frenar la pandemia.

Por sexos, en el trimestre final del año, había 32.200 hombres teletrabajando y 34.000 mujeres, cuando durante la pandemia alcanzaron los 57.100 y las 62.600, respectivamente. En porcentaje sobre el total de ocupados, los hombres estaban a finales del año pasado en el seis por ciento, frente al 11,1 por ciento del segundo trimestre; y las mujeres en el 7,8 por ciento, frente a un 15,2 por ciento en confinamiento.

Este descenso del número de teletrabajadores entre el trimestre del primer estado de alarma y el último del ejercicio, no deja ver sin embargo, que esta modalidad laboral se elevó de forma importante en la Comunidad, el año pasado, ya que durante 2019, el porcentaje medio de ocupados en casa, supuso únicamente el 4,8 por ciento del colectivo, un porcentaje que en 2018 era solo del 3,9 por ciento.

CEOE Castilla y León explicó a Ical, que la situación de confinamiento y cierre de empresas que se produjo en marzo, “sin duda determinó que un número importante de trabajadores teletrabajaran, al resultar inviable hacerlo presencialmente”.

Sin embargo, prosiguió que el descenso del número de ocupados en teletrabajo a partir de la segunda mitad del año, responde a la finalización del confinamiento formal y la apertura de la actividad empresarial, aunque no total, “Esto sin duda implicó que un número importante de trabajadores confinados que teletrabajaban, sin las citadas medidas restrictivas, volvieran a sus puestos de trabajo en las empresas”.

CEOE consideró que “la propia actividad empresarial determina la viabilidad de esta modalidad de trabajo” y “en todo caso, el teletrabajo, a pesar de que ha llegado a raíz de la actual crisis sanitaria no es que haya venido para quedarse, sino que es una evolución natural del propio mercado laboral”.

Para finalizar, la organización empresarial de Castilla y León defendió que el teletrabajo es una forma de organización de los tiempos y los recursos cada vez más utilizada por las empresas y consideró que la norma que se aprobó el año pasado “permitirá avanzar de forma ordenada en esta modalidad, especialmente una vez se supere la excepcional coyuntura en la que nos encontramos con motivo del COVID-19”.