El equipo de la Universidad de Salamanca liderado por Julio Borrego (I) y José Antonio Bartol (D), participa en la elaboración del Corpus del Español del siglo XXI, una herramienta sobre el léxico y la gramática del idioma

El equipo de la Universidad de Salamanca liderado por Julio Borrego (I) y José Antonio Bartol (D), participa en la elaboración del Corpus del Español del siglo XXI, una herramienta sobre el léxico y la gramática del idioma Jesús Formigo / ICAL

Cultura

Julio Borrego, académico de la RAE, sobre las tecnologías: "Creo que las pantallas favorecen que se escriba y se lea"

"No sé si se lee menos. Digamos que se lee de otra manera. Yo diría incluso que se lee más", asegura en una entrevista a El Español - Noticias de Castilla y León.

Más información: La literatura reclama su lugar en la enseñanza del español: "Hay dos caminos para aprender léxico: el diccionario o la lectura"

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Hay personas que viven por el arte. Otros mueren por la música, y otros, en cambio, respiran por las letras y el habla. Por cómo varían, por su uso, y por la variedad lingüística con la que cuentan.

Este es el caso de Julio Borrego Nieto (Moralina, Zamora, 1951). Catedrático de la Universidad de Salamanca, es también académico correspondiente de la Real Academia Española por Castilla y León desde 2004.

Además, en 2012 obtuvo el Premio Castilla y León de las Ciencias Sociales y Humanidades.

Borrego, que atiende a El Español - Noticias de Castilla y León al teléfono una acalorada mañana de julio, desgrana con ilusión los proyectos en los que ha trabajado y explica cómo ha dedicado su vida a su gran pasión: las letras.

Esos pequeños caracteres que le acompañan allá donde va y ocupan tantos libros de lengua y literatura.

El equipo de la Universidad de Salamanca liderado por Julio Borrego (I) y José Antonio Bartol (D), participa en la elaboración del Corpus del Español del siglo XXI, una herramienta sobre el léxico y la gramática del idioma

El equipo de la Universidad de Salamanca liderado por Julio Borrego (I) y José Antonio Bartol (D), participa en la elaboración del Corpus del Español del siglo XXI, una herramienta sobre el léxico y la gramática del idioma Jesús Formigo / ICAL

Pregunta.- Usted nació en Moralina (Zamora), ¿qué momento de su infancia o juventud define mejor su vocación por la lingüística y la filología?

Respuesta.- A mí las asignaturas que más me gustaban eran las que tenían que ver con la lengua y la literatura, con la lengua y la literatura.

Yo veía que tenía especiales aptitudes para eso, no es que se me dieran mal las matemáticas o la física, no fui a, digamos, a letras por descarte, también me gustaban las otras, pero me gustaban más las específicas de letras.

Sobre mis orígenes, sí, estuve en Moralina hasta los cinco años, después un año en Moral de Sayago, que es un pueblo que está al lado.

Después el maestro dijo que convenía que yo hiciera estudios y la única forma que tenían mis padres de afrontarlos era yéndose a vivir a Zamora, no podían pagarme una residencia fuera de donde ellos vivieran, entonces se fueron a vivir a Zamora, pusieron un pequeño negocio y en Zamora Capital fue donde hice el bachillerato y después me vine a Salamanca a la universidad.

P.- ¿Cómo han influenciado sus orígenes en sus obras?

R.- En mi caso he tenido varias líneas de investigación en la universidad, pero una de las más relevantes, a la que he dedicado mucho tiempo y varios trabajos, es el estudio de las hablas de la provincia de Zamora y del ámbito lingüístico al que pertenece.

Zamora pertenece al ámbito lingüístico leonés, es decir, en esa zona se habló una variedad lingüística que se llama leonés que pudo dar lugar a una lengua como es el castellano.

Y justo en la zona de Sayago, donde yo nací, se daban los últimos límites de esos fenómenos leoneses, y entonces decidí estudiar cuál era el proceso por el cual iban siendo sustituidos los rasgos leoneses por los castellanos.

El profesor de la Universidad de Salamanca, y Premio Castilla y León de las Ciencias Sociales y Humanidades 2012, Julio Borrego Nieto, en su pueblo, Moralina (Zamora), después de enterarse del Premio

El profesor de la Universidad de Salamanca, y Premio Castilla y León de las Ciencias Sociales y Humanidades 2012, Julio Borrego Nieto, en su pueblo, Moralina (Zamora), después de enterarse del Premio J. L. Leal / ICAL

P.- En obras como 'Cocodrilos en el diccionario: hacia dónde camina el español', ¿qué inquietudes actuales le llevaron a reflexionar sobre la evolución del español? ¿Y cuál es su opinión personal sobre su evolución?

R.- Mira, las lenguas cambian siempre, no es porque haya nuevas tecnologías o no es porque ahora esté influyendo el inglés. En todo tiempo las lenguas cambian, las lenguas son seres vivos que evolucionan, entonces por mucho que se haga no se va a frenar esa evolución, ni tampoco conviene, es decir, no hay ninguna razón para frenar la evolución de las lenguas.

Los fenómenos van cambiando, y sobre todo lo que va cambiando es el juicio social sobre los fenómenos lingüísticos.

Yo siempre digo en mis conferencias que la lengua se parece muchísimo a la ropa. Es decir, no nos ponemos ropa solo para no tener frío, o solamente para que no nos dé el sol, o no solamente para estar desnudos, nos ponemos ropa por muchas más razones.

La ropa es una marca de identidad, si no fuera así no gastaríamos tanto tiempo en comprarla. Con la lengua pasa lo mismo, sirve para comunicarnos, sí, pero sirve para más cosas.

"Los fenómenos van cambiando, y sobre todo lo que va cambiando es el juicio social sobre los fenómenos lingüísticos"

Algunas de esas variantes se consideran incorrectas, pero con frecuencia tienen más lógica que lo que se considera correcto.

Entonces, ¿por qué se considera correcto? Pues porque un grupo prestigioso ha optado por decir eso.

Por ejemplo, un fenómeno que ahora mismo se me ocurre. 'Delante mío', que es un fenómeno condenado por incorrecto. 'Hubieron fiestas', que es un fenómeno condenado por incorrecto. Bueno, pues si tú analizas 'hubieron fiestas', tiene mucha lógica lingüística, es decir, no es nada ilógico decir 'hubieron fiestas'.

Entonces, ¿por qué se dice que lo correcto es 'hubo fiestas' o 'había fiestas'? Pues porque el grupo prestigioso en ese momento ha optado por decir eso. Pero eso puede cambiar. Es muy posible, lo veo además muy probable, que dentro de no muchos años la opción correcta sea 'hubieron fiestas'.

Esa es la clave. La clave es que la lengua evoluciona, la evolución crea variantes y depende de qué grupo social sea el predominante y qué variante elija, triunfará una u otra.

"La clave es que la lengua evoluciona, la evolución crea variantes y depende de qué grupo social sea el predominante y qué variante elija, triunfará una u otra"

La gente piensa que cuando una palabra entra en el diccionario es porque tiene derecho a entrar. No, la lengua entraba en el diccionario de la academia cuando hay muchos usuarios cultos que la emplean.

Entonces, lo que hace el diccionario es dar fe de que esa palabra se usa. No es que sea mejor ni peor que otra, es que se usa por hablantes cultos y por eso tiene que estar en el diccionario. Esa es la razón, ¿sabes?

P.- ¿Qué impacto cree que pueden tener el auge de las nuevas tecnologías en las letras y el habla?

R.- Esto todavía no puede saberse, habrá que estudiarlo con perspectiva. Pero, en principio, el cambio lingüístico no tiene por qué influir más que otros factores. No sé, pero te digo, esto no puede responder más que con perspectiva de años.

Por el momento, lo único que podemos anotar de las nuevas tecnologías es la aportación de anglicismos, como los aportan otras muchas ramas como la moda o la economía.

Lo que va a hacer la inteligencia artificial, que se está utilizando para redactar documentos y trabajos académicos, es producir en la lengua escrita. No de que la lengua sea más pobre que la que se utilizaba antes, sino en el sentido de que se van a eliminar esas marcas de identidad que caracterizan a los individuos.

Le pedimos a la inteligencia artificial que nos haga un trabajo y aunque no lo copiamos literalmente y nos sitúa solamente como base, evidentemente mucho de lo que nos ofrece lo mantendremos y entonces habrá una uniformidad que, como te digo, va a terminar con las diferencias individuales. Pero ojo, solo en los escritos formales de tipo académico o de tipo informativo, pero no en la lengua oral.

Es decir, la inteligencia artificial normalmente no nos da patrones para hablar. Uno cuando habla con su familia o con sus amigos no usa esos patrones.

Por lo tanto, como te digo, la influencia en ese nivel coloquial podrá ser en algún vocablo, en alguna expresión, pero nada más. En cambio, en la lengua formal escrita.

"La lengua evoluciona muy lentamente. No es de la noche a la mañana"

Aunque repito que eso habrá que analizarlo cuando tengamos perspectiva. De momento no lo sabemos. Lo que yo preveo es que en la lengua formal sí que puede haber una nivelación que empobrezca la expresión individual.

Necesito años de perspectiva para poderlo saber. La lengua evoluciona muy lentamente. No es de la noche a la mañana. Salvo en lo superficial, la lengua profunda evoluciona lentamente.

P.- ¿Y qué opina del estado de la lectura en la actualidad?

R.- En cuanto a que se lee menos, vamos a ver, no sé si se lee menos. Digamos que se lee de otra manera. Yo diría incluso que se lee más.

Es decir, gente que antes no leía absolutamente nada, ahora lee en una pantalla. Bueno, es posible que no sea un español muy académico, pero por lo menos lee. Gente que antes no escribía absolutamente nada, ahora por lo menos escribe WhatsApp.

Yo creo que las pantallas favorecen que se escriba y se lea. Otra cosa es qué modelos de texto se están escribiendo y se están leyendo. Pero creo que hay mucha gente que antes no escribía absolutamente nada y ahora escribe.

"Gente que antes no escribía absolutamente nada, ahora por lo menos escribe WhatsApp"

Aunque sea de forma abreviada, aunque sea con faltas de ortografía, pero escribe. Y gente que no leía absolutamente nada, ahora lee. Aunque sean blogs, aunque sean chats. En ese sentido es positivo. Otra cosa es que se tome eso como modelo escolar.

La lengua escrita nunca es como la oral. Por lo menos entra en contacto con otro registro. Yo en ese sentido no soy pesimista. Creo que en ese sentido las nuevas tecnologías no perjudican.

Y la gente que antes leía y escribía, es decir, los buenos estudiantes, las personas preocupadas, ahora además de hacer eso, además de leer pantallas, lee otras cosas.

Por lo tanto, digamos que adquiere dos registros: el que ha aprendido. Es decir, antes, cuando no había pantallas, el registro escrito para mucha gente no existía. Y ahora, para esa gente existe.

Y para la gente buena, en este sentido, ahora hay dos registros. El que ha aprendido en las pantallas y el que ha aprendido en la escuela, que no lo ha perdido. Entonces, en ese sentido, yo voy un poco a contracorriente.

Yo no soy pesimista. Tampoco soy normativista, pero ten en cuenta que yo he dicho que muchas veces lo incorrecto tiene su lógica lingüística y que no hay que condenarlo sin más. Y que muchas veces depende de quién tenga el prestigio para imponer una solución u otra.

"Yo veo las variantes lingüísticas no desde la perspectiva de lo que es correcto, sino desde la perspectiva de lo que es diferente"

Y que es como la ropa. ¿Por qué determinada ropa es más bonita que otra? ¿Por qué no vamos a leer una tesis doctoral en pantalones cortos en verano si es lo más cómodo?

Yo veo las variantes lingüísticas no desde la perspectiva de lo que es correcto, sino desde la perspectiva de lo que es diferente. Mira, el ejemplo de 'cocodrilo'. 'Cocodrilo' es una incorrección.

Cocodrilo debería ser 'crocodilo', de acuerdo con la etimología, ¿sabes? La 'r' cambió de sentido, pero ese cambio lo adoptaron personas prestigiosas y está en el diccionario. En cambio, 'croqueta' también cambió la 'r'.

Bueno, pues 'cocreta' no lo puede nadie ver. Es lo mismo. Lo mismo que ocurrió con 'cocodrilo' ocurrió con 'cocreta'. 'Cocodrilo' está en el diccionario y 'cocreta' está repudiado por todo el mundo. Así funciona esto. Y la gente está muy enfadada porque figura en el diccionario.