Lorena y unas placintas rumanas.

Lorena y unas placintas rumanas. E.E

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Lorena Cabuela, la rumana que llegó hace 25 años a Zaragoza y ha hecho su restaurante viral en TikTok: "Estamos flipados"

Su restaurante Plaxinta se ha hecho viral en redes sociales y desde el barrio Jesús recupera las recetas tradicionales de su Rumanía natal.

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Zaragoza
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Lorena Cabulea llegó a Zaragoza hace 25 años desde un pueblo de Transilvania y fue "un flechazo".

En seguida se sintió acogida y ha ido construyendo aquí su vida. “Yo me siento ya de aquí, aquí nació mi hijo y no pienso volver”.

Después de trabajar en el sector hostelero de la ciudad y montar una empresa de transportes, Lorena abrió el año pasado su propio restaurante: Plaxinta.

Plaxinta, con ‘x’, es la adaptación que hizo su hijo para que se pronunciara como el nombre original de este preparado rumano se escribe con ‘c’. “Yo siempre he dicho: yo quiero que se llame Placinta, porque la gente tiene que relacionar el producto con el nombre”, explica. La idea de cambiar la letra para que sonase igual en castellano que rumano fue de su hijo.

Pero detrás del nombre hay mucho más que una cuestión de marca. Hay una historia familiar.

Placintas de Lorena.

Placintas de Lorena. E.E

Lorena es de Transilvania, de una zona donde conviven influencias rumanas y húngaras. Una de sus abuelas era húngara y, según cuenta, de ahí viene también parte de esa mezcla gastronómica que ahora trae a Zaragoza.

“Me ha gustado la cocina siempre”, cuenta. Dice que lo ha heredado de sus abuelas y de su madre, que también era buena cocinera y pastelera. Y precisamente una de sus abuelas es la responsable de que Lorena tenga todavía un sueño pendiente; el de abrir una pastelería.

Su abuela le dejó su recetario. “Esta libreta es para ti. Ya verás que te va a sacar algún día adelante”, le dijo.

Lorena conserva aquellas recetas y quiere algún día convertirlas en una pastelería. Una pastelería diferente, con los dulces originales de su familia, elaborados con huevo, leche y mantequilla. “Hay unas recetas que no se reproducen ahora en ningún lado”, asegura.

Restaurante Plaxinta en el barrio Jesús, Zaragoza.

Restaurante Plaxinta en el barrio Jesús, Zaragoza. E.E

De momento, ese proyecto tendrá que esperar. Su prima, con quien quería ponerlo en marcha, tuvo un hijo y no pudo acompañarla en la aventura. Y Lorena decidió no meterse sola en un proyecto tan complicado.

Como alternativa empezó con el bar-restaurante Plaxinta, en el barrio Jesús.

Plaxinta

En el restaurante rumano, se sirve comida típica de allí. Lorena recuerda cómo su abuela, cuando hacía el pan en el horno del pueblo, apartaba un poco de masa para preparar estas piezas rellenas.

Queso, col rehogada, ciruelas, manzana o patata. Cada una por separado. “Ella hacía en el horno de pan y era un espectáculo”, recuerda.

Placintas de Lorena.

Placintas de Lorena. E.E

La masa que utiliza ahora es la misma que aprendió de aquella tradición.

En Zaragoza ya existen restaurantes de gastronomía rumana, pero ninguno prepara la placinta de la manera que ella la hace.

Pues no se trata simplemente de una receta rumana. La elaboración cambia dependiendo de la zona del país. “Si tú vas, por ejemplo, a Moldavia, la placinta se hace de una forma, y en el sur de otra forma”, explica.

La suya es la de su pueblo. “Como yo la hago, se hace solo en mi pueblo”, cuenta.

Carta

En el local también ha incorporado otras recetas y combinaciones propias. Algunas son tradicionales y otras las ha creado ella misma, incluso junto a su hijo. Y asegura que están gustando “muchísimo”.

Entre ellas hay un desayuno balcánico que llama especialmente la atención.

Desayuno en Plaxinta

Desayuno en Plaxinta E.E

Lo describe como un plato que tomaban antiguamente quienes se levantaban muy temprano para trabajar todo el día fuera de casa.

“Se levantaban a las seis de la mañana, se tomaban este desayuno porque sabían que no iban a volver todo el día a casa”, cuenta.

Después, un chupito de palinca y a trabajar. “Yo tengo este plato replicado perfectamente”, dice.

Viral en redes sociales

Y entonces llegaron las redes sociales.

Lorena abrió el local el 1 de abril de 2025 y, al principio, reconoce que las redes sociales no eran precisamente lo suyo. “Yo ni tenía TikTok ni nada”, dice con naturalidad.

@plaxinta Aquí toda la comida es normal 😭💔 Ven a probarla a mi local que te espero con los brazos abiertos 🤗 📍 Plaxinta, Zaragoza Brunch balcánico y comida rumana tradicional. 📍 Calle Fuendejalón, 4, 50014 Barrio Jesús. #Zaragoza #comidarumana ♬ original sound - Plaxinta Breakfast & Brunch

Un amigo empezó a ayudarla con la publicidad y prepararon algunos vídeos “a nuestra manera”. Pero no funcionaron como esperaban.

Hace un tiempo, contactó con unos chicos que habían hecho publicidad para otro amigo suyo, "unos cracks”. Les pidió ayuda, y los chavales se pusieron manos a la obra.

"Este local tiene potencial, tú déjanos a nosotros", ella se fio y ahora acumula miles de visualizaciones en Tik-Tok e Instagram.

"Estamos flipados”, reconoce Lorena.

Y mientras los vídeos corren por TikTok e Instagram, Lorena sigue haciendo lo mismo que hacía antes: preparar sus masas, rellenarlas y sacar adelante un negocio que define ella misma como "una aventura y un sueño".

Una rumana de Zaragoza

Quizá lo más curioso de hablar con Lorena no sea descubrir una gastronomía poco conocida, que también. Sino escucharla hablar de Zaragoza.

Lleva 25 años aquí y no tiene ninguna intención de marcharse.

"Para mí fue flechazo desde el primer momento", asegura.

Recuerda sus primeros trabajos en la ciudad. Empezó en el bar Heroísmo como ayudante de cocina y también trabajó en el bar Hobbes de la plaza San Miguel. Durante un tiempo salió de la hostelería para montar, junto a su marido, una empresa de transporte.

Ahora ha vuelto a la cocina para cumplir aquel sueño que tenía pendiente.

Pero Zaragoza se había convertido en su casa mucho antes.

“Yo me siento ya de aquí, no pienso volver”, repite. Su hijo nació en Zaragoza y ahora tiene 19 años y está en la universidad.

Cuando se le pregunta qué es lo que más le gusta de la ciudad, no duda. “Me gusta todo y lo que más la gente”.

Cuenta que, cuando llegó, le sorprendió especialmente la confianza de los zaragozanos. En sus primeros trabajos también limpiaba casas y recuerda que sus clientes le dejaban las llaves para que entrara cuando ellos no estaban.

“Esto en Rumanía no lo vas a ver jamás. No hay tanta confianza”, recuerda entre risas.

“En general yo os considero buena gente”, dice. Y remata, fiel a su manera de hablar: “Mucho mejor que los rumanos”.

Lorena no llegó a Zaragoza para abrir un restaurante viral. Llegó hace 25 años y, con el tiempo, hizo de esta ciudad su casa.

Ahora Zaragoza está descubriendo, a través del paladar, un pequeño trozo de aquella otra casa que dejó atrás.