Marina en la puerta de su nueva tienda.
Maryna abre un nuevo negocio en el centro de Zaragoza: "Los comienzos siempre son duros, pero tengo mucha ilusión"
La joven de 30 años ha dejado su trabajo para cumplir su sueño de dedicarse a la moda.
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Maryna Paraska ha dejado su trabajo como comercial de coches para apostar por su verdadera pasión: la moda.
El próximo 3 de septiembre abrirá Kalatea, un pequeño espacio en la calle Francisco Vitoria que nace de una historia de ilusión, miedo y muchas ganas de intentarlo.
Durante nueve años, Maryna se dedicó a vender coches. Era su trabajo, su rutina y el sector en el que había construido toda su trayectoria profesional. Pero había una idea que seguía rondándole la cabeza desde hacía tiempo. Una de esas que nunca terminan de desaparecer: la de tener algo propio.
Ahora, a sus 30 años, ha decidido dejar de preguntarse cuándo llegaría el momento de cumplir aquel sueño y lanzarse a por él.
El próximo 3 de septiembre, a las 18.00 horas , abrirá Kalatea, una nueva tienda de moda con ropa y bolsos para mujer situada en el número 8 de la calle Francisco Vitoria, en pleno centro de Zaragoza.
A Maryna la moda le ha gustado desde siempre. "Siempre le he dado la lata a mi madre con la ropa, los zapatos y los bolsos", recuerda entre risas.
Sin embargo, su vida profesional tomó otro camino. Entró en el sector del automóvil y allí permaneció casi una década como comercial. Su forma de acercarse a la moda era mucho más cotidiana, aprovechaba cada jornada para probar looks diferentes y jugar con la ropa.
Hasta que, hace un par de años, comenzó a experimentar por su cuenta: "Empecé un poco a tontear con este mundo y a vender de forma online. Vi que me gustaba mucho", explica. Aquello que había empezado casi como una prueba fue creciendo poco a poco, especialmente a través de las redes sociales.
Y llegó un momento en el que tuvo que hacerse una pregunta: ¿y si aquello podía convertirse en algo más?
La respuesta llegó hace aproximadamente un año. "Me di cuenta de que Kalatea estaba creciendo y pensé que, a pesar del miedo, podía funcionar", cuenta.
Entonces comenzó la búsqueda de proveedores, de prendas y, sobre todo, de un local.
Un cartel y una decisión
La oportunidad apareció casi de casualidad.
Un día, caminando por Zaragoza, Maryna se fijó en una pequeña tienda que tenía un número de teléfono. Llamó sin pensárselo demasiado. El local le gustó, pero también llegaron los nervios y las dudas.
Como suele ocurrir cuando toca dar un paso importante, aparecieron todas las preguntas de golpe.
Fue entonces cuando su pareja le planteó una cuestión mucho más sencilla: "¿Qué es lo negativo?". Maryna lo pensó y no encontró una razón de peso para no intentarlo. "Fue como si todas las cosas se alinearan", resume.
Así empezó el camino hacia Kalatea. Un proceso que, reconoce, no ha sido precisamente sencillo.
La gestión del local y el papeleo, especialmente el relacionado con las licencias, se han convertido en uno de los capítulos más intensos de estos últimos meses. "Los comienzos siempre son duros, pero tengo mucha ilusión", asegura.
Desde que consiguió el espacio han pasado cerca de tres meses de trámites y preparativos. "El tema del papeleo ha sido una locura", admite, aunque destaca la ayuda de su entorno y de los profesionales que la han acompañado durante el proceso.
Una tienda para vestirte "como te sientas"
Kalatea será un espacio pequeño, pero Maryna tiene claro lo que quiere conseguir dentro de él.
Su objetivo no es dirigirse a un único tipo de clienta ni encerrarse en una tendencia concreta. Quiere que quien entre pueda encontrar algo con lo que identificarse.
La idea es que haya opciones tanto para quien busca un look más atrevido como para quien prefiere vestir cómoda y sencilla. Prendas para diferentes estilos, momentos y edades, para poder vestirse como "te sientas".
Piensa en un público de entre 25 y 60 años, pues considera que "la ropa no entiende de edades".
"Quiero que la gente entre, vea algo y diga: 'Esto es muy yo'", señala.
El nombre de 'Kalatea' no es elegido al azar. Sus padres siempre habían querido tener una floristería con ese nombre, aunque finalmente aquel proyecto no llegó a hacerse realidad.
Cuando Maryna tuvo que buscar una identidad para su proyecto, decidió recuperar aquella idea.
"El nombre me lo pusieron mis padres", cuenta. "Como ellos siempre quisieron tener una tienda de flores llamada Kalatea, decidí cogerlo para mi tienda".
¿Cuándo voy a cumplir mi sueño?
Maryna reconoce que no ha seguido ningún manual para convertirse en emprendedora.
No ha realizado una formación específica para abrir un negocio de moda. Su método, dice sin rodeos, ha sido "prueba y error".
Sí ha contado con cierta experiencia adquirida en casa y en trabajos relacionados con la gestión y las finanzas, pero la decisión de abrir Kalatea ha tenido mucho de intuición y de lanzarse a la piscina.
"Siempre he querido tener algo mío", asegura.
Durante sus nueve años en el mundo del automóvil, aquella idea volvía de vez en cuando. "Siempre pensaba: 'Jolín, ¿y cuándo voy a cumplir mi sueño?'".
La respuesta ha llegado ahora.
Desde hace dos años ya estaba dada de alta como autónoma y compaginaba su trabajo con las ventas online. Pero mantener ambas cosas no era fácil. El empleo estable ofrecía seguridad económica, mientras que Kalatea necesitaba cada vez más tiempo y dedicación.
Finalmente, decidió apostar. Ahora cuenta los días para levantar por primera vez la persiana de su propia tienda.
La cita será el "3 de septiembre, a partir de las 18.00 horas", en Francisco Vitoria, 8. Maryna quiere convertir la inauguración en una tarde especial, con regalos para las primeras personas que se acerquen y algún sorteo.
Detrás de Kalatea hay una tienda de ropa. Pero también nueve años en un sector completamente diferente, dos años probando suerte en redes sociales, meses de papeleo, muchas dudas y una decisión que no siempre resulta fácil: dejar atrás lo conocido para intentar cumplir un sueño.
El 3 de septiembre, Maryna cambiará definitivamente los coches por perchas, bolsos y escaparates. Y se pondrá, por fin, al volante de su propia aventura.