María Muñoz, médica espalista en aparato digestivo

María Muñoz, médica espalista en aparato digestivo @dramariamunoz

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María Muñoz, médica digestiva: "Si has probado cilantro y sientes que estás comiendo Fairy, la culpa es de tu ADN"

"Hasta el 14% de la población mundial tiene esta variación genética", señala la médica especialista en aparato digestivo.

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Hay personas que añaden cilantro a casi cualquier plato y otras que, con tan sólo olerlo o añadirlo en pequeña cantidad, ya les arruina el sabor del plato por completo.

Lo curioso es que no se trata de una manía ni de un simple gusto personal, la genética tiene mucho que decir en esta guerra culinaria.

Según las estadísticas, hasta el 14% de la población mundial padece esta variación genética. Un dato que, en el caso de Europa, se eleva hasta el 21%, siendo más habitual de lo que a priori parece.

Así lo explica la médica especialista en aparato digestivo María Muñoz (@dramariamunoz) en un vídeo compartido en sus redes sociales, donde acumula miles de seguidores.

"Si alguna vez has probado cilantro y has sentido que estás comiendo detergente líquido, no eres un maniaco, es tu ADN", señala.

El gen OR6A2

La explicación está en una variación genética relacionada con la percepción de ciertos compuestos químicos presentes en esta hierba. "Si el cilantro te sabe a Faity, la culpa es del gen OR6A2", afirma.

Este gen es el encargado de controlar receptores olfativos que detectan aldehídos, unos compuestos químicos presentes en el cilantro.

El problema es que esos mismos aldehídos también se utilizan en jabones y detergentes. Por eso, algunas personas asocian automáticamente el aroma del cilantro con productos de limpieza.

De hecho, contiene alrededor de 40 compuestos orgánicos diferentes, de los cuales aproximadamente el 82% son aldehídos.

En la otra cara de la moneda, para quienes sí disfrutan de su sabor, el cilantro puede convertirse en un gran aliado dentro de una alimentación saludable, gracias a sus múltiples propiedades para salud.

Como enumera la especialista, el cilantro ayuda a "reducir los gases y la pesadez", además de aportar un efecto antioxidante gracias a su contenido en vitamina C. También destaca sus propiedades antiinflamatorias suaves de origen vegetal.

Otro de sus puntos fuertes está en el sabor intenso que aporta a las comidas.

"Puede ayudarte a reducir el sodio de tu dieta porque da mucho sabor sin necesidad de añadir sal", señala la médica.

Cómo introducir el cilantro poco a poco en la dieta

Si deseas añadir cilantro a tus comidas pese a esa primera sensación desagradable, la experta recomienda hacerlo poco a poco, de forma gradual.

La primera clave es empezar con cantidades muy pequeñas, apenas "3 o 4 hojas", para acostumbrar al paladar y al olfato. Según aconseja en la descripción de su vídeo, también puede ser buena idea utilizar las semillas de cilantro, ya que contienen menos aldehídos que las hojas frescas enteras.

Otra opción es cocinarlo, ya que el calor reduce parte del impacto aromático que genera rechazo en algunas personas. Además, combinarlo con lima o limón puede modificar la percepción del sabor y hacerlo más agradable.

Si aun así sigue sin convencerte, existen alternativas similares, como el perejil con un toque de lima o la albahaca tailandesa.

Eso sí, si después de todo sigues notando ese inconfundible olor a detergente, quizá no haya mucho más que hacer, más que aceptar tu ADN y pedir la comida sin este condimento.