Cambrils.

Cambrils. Litoral.es

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La villa marinera ideal para comer los fideos de los pescadores: aguas cristalinas y un castillo del siglo XIV

Sus playas son muy frecuentadas por los aragoneses pues es una zona de mar muy cercana a la comunidad.

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Zaragoza
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A pocos kilómetros de Zaragoza y muy cerca de Tarragona, se encuentra Cambrils, una de las joyas del Mediterráneo en la Costa Dorada.

Este municipio marinero es perfecto para una escapada de verano: playas de aguas tranquilas, un puerto con vida y una gastronomía que sabe a mar.

Cambrils ha sabido conservar su alma de pueblo pesquero mientras se adapta al turismo moderno. Aquí el ritmo es pausado, ideal para el llamado slow travel, ese viajar sin prisas que permite disfrutar de cada rincón.

Casco antiguo

Uno de los grandes atractivos de Cambrils es su casco antiguo. Aún se conservan restos de su muralla medieval y construcciones históricas como la Torre del Bou, del siglo XIV, o la Torre de la Ermita, de origen medieval.

Muy cerca destaca también el Castillo de Vilafortuny, una fortaleza que recuerda el pasado defensivo de la zona entre los siglos XI y XII.

Castillo de Vilafortuny.

Castillo de Vilafortuny. Google

El puerto es el alma de Cambrils. Cada tarde, sobre las 17.00, los barcos regresan con la pesca del día. Gaviotas, cajas de pescado fresco y movimiento constante forman una escena auténtica que no ha cambiado con el tiempo.

Aquí se encuentra la Cofradía de Pescadores, donde se mantiene una actividad tradicional muy importante.

Nen Pescador.

Nen Pescador. Albert Esteves Poblesdecatalunya.cats

En el puerto salen barcas de arrastre, de luz y de trasmallo, que capturan especies como merluza, sardina, pulpo o sepia.

Pasear por el muelle, ver llegar las barcas o acercarse a la lonja es una experiencia que conecta al visitante con la vida marinera de toda la vida.

Cambrils también sorprende con su arte urbano. Destaca la escultura del “Niño Pescador”, una obra en bronce que recuerda cómo se vendía el pescado antiguamente en el pueblo.

La pieza actual es una reproducción de la original, robada en los años 80 y nunca recuperada.

Gastronomía

Si hay algo que define Cambrils más allá de sus playas, es su cocina. Aquí la gastronomía no es un complemento del viaje, es una razón para venir 'de propio'.

La base de todo es el producto fresco del mar. Cada día, los restaurantes del pueblo pueden comprar pescado directamente de la lonja, lo que garantiza frescura absoluta y una calidad difícil de encontrar en otros destinos turísticos.

El plato más emblemático son los fideus rossejats o fideos de pescadores. Nacieron en las barcas, donde los marineros cocinaban con lo que tenían a mano.

Se trata de un plato marinero sencillo a base de fideos que se puede enriquecer con diferentes tipos de pescado, moluscos o marisco. Finalmente se suele servir con un poco de alioli.

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La clave está en dorar los fideos primero en la sartén con aceite, para después cocinarlos con un caldo de pescado intenso. El resultado es un plato seco, sabroso y con ese gusto a mar que recuerda al origen del propio pueblo.

A diferencia de la fideuá valenciana, aquí los fideos suelen ser más finos y tostados previamente, lo que les da un sabor más profundo.

Este plato representa la esencia de Cambrils: sencillez, tradición y mar. Un par de restaurantes en los que disfrutarlo son Denver, y Casa Macarra. Son dos ejemplos, pero evidentemente, la localidad cuenta con una hostelería estupenda para dejarse sorprender.

En Restaurante Denver, la cocina marinera se trabaja con producto fresco y de temporada. Muchos días, el propio equipo compra directamente en la lonja el pescado que servirá esa misma noche.

Su filosofía es clara: cocinar al momento y respetar el producto. Arroces, mariscos y pescados del día son la base de una carta que cambia según lo que ofrece el mar.

Por otro lado, Casa Macarrilla 1966 es un auténtico homenaje a la tradición. Fundado en 1966, este restaurante ha evolucionado sin perder su esencia familiar. Hoy lo dirige la tercera generación, que mantiene vivas las recetas del abuelo pescador, adaptándolas a una cocina más moderna y cuidada.

Uno de sus platos estrella son precisamente los fideos rossejats con galeras, una receta que conecta directamente con la cocina que se hacía a bordo de las barcas hace décadas.

Comer aquí es casi como viajar en el tiempo, pero con técnica actual y mucho respeto por el producto.