Vistas de Biel (Zaragoza) desde las afueras del municipio.

Vistas de Biel (Zaragoza) desde las afueras del municipio. Turismo de Aragón

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El pueblo ideal para recorrer a pie y comer un ternasco exquisito: tiene un castillo del s. XI y una judería medieval

Pese a contar con únicamente 167 habitantes, esconde un restaurante con Solete Repsol y una mención especial gracias a su Ternasco de Aragón asado.

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Pocas cosas representan tanto Aragón como su gastronomía. Desde unas buenas migas o borrajas hasta la mítica trenza de Almudévar, quien visita esta tierra suele marcharse con el estómago lleno y ganas de volver.

Y si hay un producto capaz de conquistar por sí solo, ese es el Ternasco de Aragón.

Un auténtico emblema de la cocina aragonesa que, si además puede convertirse en la excusa perfecta para hacer una escapada rural, el triunfo está asegurado.

Ahí aparece Biel, un pequeño pueblo zaragozano de menos de 170 habitantes que, en 2024, recibió una mención especial por su excelente elaboración del Ternasco de Aragón asado.

Biel y su Ternasco de Aragón

Biel y su ternasco son conocidos principalmente gracias al buen hacer del restaurante El Caserío de Biel, el cual recibió en el mismo año un Solete Repsol y una mención especial a este plato, coincidiendo con la celebración del Mes del Ternasco en 2024.

Fachada del restaurante.

Fachada del restaurante. Google My Business

El motivo de su fama reside en lo clásico. Preparar el Ternasco de Aragón siguiendo los métodos clásicos de asado lo han convertido en todo un referente en la zona para visitantes y turistas.

El prestigio de este plato en Biel no solo se debe a la calidad intrínseca del producto, algo fundamental a fin de cuentas, sino a la maestría en su cocción, buscando conseguir una carne que quede tierna por dentro y crujiente por fuera, manteniendo el estilo de la cocina tradicional serrana.

El establecimiento, además de ternasco, es conocido por su carne de caza, la brasa, sus migas o sus vermuts, los cuales también serían merecedores de un reconocimiento en el 2024.

Un pueblo perfecto para una escapada

Más allá de su buen hacer en los fogones, si por algo destaca Biel es por lo bien conservado que está su patrimonio.

Lo más interesante del pueblo es su conjunto medieval, destacando su castillo-fortaleza del siglo XI, el gran símbolo del pueblo y uno de sus principales atractivos.

Este, sería utilizado como punto estratégico gracias a la proximidad con la frontera de Navarra y por sus muros pasarían algunas de las figuras más importantes de la historia de España.

Fue construido por Sancho el Mayor y, según la documentación conservada, llegó a albergar en su torre a Ramiro II de Aragón durante una estancia.

La fortaleza se estructura a partir de un patio de armas de 30 x 25 metros y una torre de nada menos que 30 metros de altura, siendo lo primero que se avista cuando te acercas al pueblo.

Torre del castillo

Torre del castillo TripAdvisor

Alrededor del castillo se despliega el casco urbano, ideal para recorrer a pie y dejarse llevar por sus calles de diseño medieval, estrechas y decoradas con casas de piedra y edificios nobiliarios.

Otro de los puntos que merecen de un vistazo es sin duda la judería medieval. Uno de los barrios judíos más relevantes de la provincia, todavía muy visible en la trama del pueblo.

Ya que, como explican desde la web de Turismo de Aragón, en el siglo XV, más de la mitad de la población de Biel era judía.

Judería de Biel

Judería de Biel Turismo de las Cinco Villas

Completar la visita descubriendo la iglesia románica de San Martín y, para quienes buscan algo más de aventura, recorrer alguna de las rutas y senderos de las Cinco Villas, pone el broche perfecto a una escapada redonda. Eso sí, con el ternasco como principal protagonista.