Ana Blasco, detrás de la barra del bar AMblas, en Zaragoza.

Ana Blasco, detrás de la barra del bar AMblas, en Zaragoza. E.E Zaragoza

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El bar de barrio favorito de Violadores del Verso: "Aquí servimos comida de toda la vida y eso es lo que les gusta"

El AMblas abrió sus puertas en julio de 1965 en el barrio de Delicias, desde entonces algunas cosas han cambiado, excepto sus platos que siguen siendo "los de toda la vida".

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En julio de 1965, el bar AMblas abrió sus puertas en el populoso barrio de Delicias. Ya en aquel entonces era muy conocido en Zaragoza. Aunque, como explica su dueña, Ana Blasco, las cosas han cambiado bastante desde entonces.

Los ritmos, dice, son "muy distintos". "Igual que cambian los tiempos y la sociedad, lo hace un bar. Antes, mis padres abrían sobre todo para almuerzos, la gente llevaba jornada partida y, al mediodía, era cuando venían a tomar café, una copa y a echar la partida de guiñote", cuenta desde el recuerdo, pues en aquel entonces Ana ya pasaba muchas horas en el local.

"Mi vida ha transcurrido aquí, no solo porque lo abrieron mis padres y luego lo cogimos los hijos. Sino porque ha sido también el lugar de encuentro de mi familia muchos años", explica. Añade, además, que otro de los motivos por los que sigue trabajando "muy feliz", además de por los recuerdos, es por los clientes: "Vienen personas maravillosas, la verdad que siempre hemos tenido mucha suerte", asegura.

Entre los que más frecuentan el local se encuentran los raperos más conocidos de Zaragoza y a nivel nacional: Violadores del Verso. "Son gente maravillosa", expresa Ana. Confiesa que, cuando entraron por primera vez al bar ella "no tenía ni idea de quienes eran".

Ana cree que, como a todo el que se acerca a conocer el AMblas, se siente atraído por su cocina. "Aquí servimos comida de toda la vida y eso es lo que les gusta a todos", señala.

El plato por excelencia de la casa es "la cabeza de cordero". Y es que, ya sea porque "es algo de toda la vida que ya casi no se hace" o porque "es una comida tan antigua que pocos ya la conocen", no hay nadie que lea la carta y no se sorprenda.

Platos "de toda la vida"

Callos, madejas de cerdo, lechecillas o salmueras hechas al estilo "de toda la vida" son otros de los platos que encandilan a todo tipo de público. También a los jóvenes porque "son cosas que no han comido nunca y cuando vienen, lo prueban y les gusta, pues claro, les hace gracia", plantea.

Dice que, en la actualidad, "tanto Kase O como Sho-Hai siguen viniendo al bar a echar el vermú". Además de Violadores del Verso, quien también es "muy querido" en el AMBlas es el Momo.

"Mario apareció un día con ellos, ahora también viene. Aunque para comer ellos piden cosas más sencillas, como salmueras, boquerones o lechecillas", dice Ana.

Hace dos años, además, el local se convirtió en un set de cine. "Me llamaron para preguntarme si podían grabar durante un par de días unas escenas para la película de 'Cariñena, vino del mar'. Estuvieron grabando un domingo y un lunes", recuerda Ana.

Añade que, de hecho, esta no fue la primera vez que el local se coló en las pantallas. "Hace tres años grabaron el anuncio para el partido entre España-Suiza, que se jugó en La Romareda, lo que pasa es que aquella vez me transformaron tanto el bar que yo vi el anuncio y dije, madre mía, si esto no parece el AMblas", cuenta entre risas.

También fue el escenario de un corto, en el que participaron Marianico el corto y Manolo Zarzo, entre otros actores. "Recrearon la típica escena de los amigos echando la partida en el bar", detalla Ana.

Todas estas experiencias han llevado a más de uno a acercarse al local de propio. "Vienen muchos clientes que dicen haber reconocido el AMblas en las escenas", cuenta. También hay otros que han venido desde muy lejos porque han escuchado el nombre del bar en las canciones de Sho-Hai.

"Un chico de México que era muy fan de él. Me dijo que estaba estudiando en Madrid y que quería tomar el vermú donde lo hace Sho-Hai. Le debió gustar porque el año pasado volvió", rememora entre risas.

Y es que si hay algo por lo que Ana asegura que todos estos años han merecido la pena es por la gente que ha formado parte de la historia del bar. "Siempre he dicho que lo que mejor ha tenido el AMblas son los clientes. De verdad hemos tenido mucha suerte, son personas majísimas y eso es importantísimo para poder trabajar a gusto y disfrutar", afirma.