Lanaja Monegros Turismo
Parece el Sáhara pero está en Aragón: el pueblo rodeado de un desierto kilométrico, con un búnker y una iglesia del s. XIII
Ubicado en la provincia de Huesca, hay un pueblo de casi 1.200 habitantes que se encuentra en medio de una enorme zona desértica.
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Si buscas en Google Maps 'Desierto de los Monegros' y amplías esta kilométrica extensión, verás que, más o menos en su punto medio, aparece un curioso pueblo de nombre musulmán.
Hablamos de Lanaja, un municipio con una marcada identidad monegrina y uno de los núcleos más poblados de la zona.
A pesar de su entorno árido, presume de una ubicación estratégica: se sitúa a medio camino entre Zaragoza (63 km) y Huesca (48 km), lo que lo convierte en un destino ideal para una escapada.
Un pueblo en medio del desierto
Como mencionaba anteriormente, Lanaja se encuentra en el corazón de Los Monegros. Esa vasta estepa semiárida que, vista desde la distancia, recuerda más a escenas del Sáhara que a las típicas imágenes que se tienen de Aragón, con zonas como el Pirineo y el Matarraña por bandera.
El pueblo emerge entre campos de secano, cerros desnudos y barrancos, rodeado por los 2.764 km² que conforman el desierto de Los Monegros.
Se trata de un territorio de lluvias escasas, matorral bajo y vegetación adaptada a la falta de agua, lo que da lugar a ese paisaje desértico tan fotogénico.
Desierto de los Monegros Huesca La Magia
Una tierra dura, sin duda, pero con un encanto propio que no pasa desapercibido. Y si hay algo que define a Lanaja, además de su entorno, es su patrimonio y su historia.
Qué ver en Lanaja
A primera vista sorprende su silueta, asentada al abrigo de un cerro bajo el cual se despliega el casco urbano. Los tejados rojizos dibujan el paisaje, dominado por un elemento que sobresale por su tamaño y valor cultural.
Se trata de la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, una parroquia imponente, especialmente si se compara con la altura del resto de viviendas del pueblo.
Levantada sobre antiguos templos, una mezquita musulmana y una primitiva iglesia visigoda, combina dos naves góticas de distintas épocas.
En su interior destaca la riqueza de bóvedas, capillas y elementos decorativos. En el exterior, llaman la atención su portada gótica y la torre campanario, reformada en el siglo XVIII.
Iglesia de Lanaja Ayuntamiento
Sin duda, es uno de los símbolos más reconocibles de Lanaja. A ello se suma la Ermita de San Sebastián, situada en el Saso, donde se cree que estuvo el antiguo Castillo de Montoro, del que aún se conservan restos como parte de su muralla.
Pero Lanaja no solo destaca por su arquitectura. Su historia es amplia y profunda, con vestigios que se remontan desde la prehistoria, incluyendo yacimientos de la Edad de Bronce y la época romana.
Más adelante, el municipio también tuvo un papel relevante durante la Guerra Civil española.
En aquel periodo, la localidad permaneció en el bando republicano, librándose varias batallas en esta zona de Los Monegros.
Como testigo de ese pasado, en las afueras (concretamente en la carretera de Cantalobos) se conserva un impresionante búnker de hormigón armado, equipado con un observatorio de 180º.
Búnker Lanaja Turismo Los Monegros
Asimismo, se trata de uno de los pueblos más grandes de la comarca, por lo que no faltan las opciones para hacer un merecido parón y disfrutar de sus bares y restaurantes, entre los que destacan el restaurante Oto, famoso por su parrilla, y la Thaska, de comida casera.
Este tipo de pueblos demuestran que Aragón va mucho más allá de los típicos destinos como Albarracín, Alquézar o Benasque. Hay historia y patrimonio ocultos en muchos otros rincones, como ocurre con Lanaja, un destino en medio del desierto aragonés que tiene mucho por descubrir.