Montaje.

Montaje. REUTERS/Ronda Churchill

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El pueblo de 800 habitantes en el que veraneaba Enrique Bunbury: en Zaragoza y con un parque que lleva su nombre

El municipio aragonés le dedicó un parque y un pabellón en 2003.

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Zaragoza
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Enrique Bunbury saltó a la fama como vocalista de Héroes del Silencio. Con la banda zaragozana conquistó corazones y llenó salas en toda España y buena parte del mundo durante los años noventa. Su voz y su presencia escénica marcaron a toda una generación.

Tras la separación del grupo en 1996, el artista continuó su camino en solitario. Disco a disco, gira a gira, se ha hecho un hueco sólido en la industria musical.

Actualmente reside en Los Angeles junto a su mujer y su hija. Después de un breve parón obligado por molestias en la garganta, continúa en los escenarios.

Este 2026 está de gira internacional “Nuevas Mutaciones Tour 2026”, que incluye paradas destacadas en México, Estados Unidos, varios países de Latinoamérica y España.

En nuestro país hará parada en Zaragoza, su ciudad natal, el próximo 12 de diciembre. No es un lugar cualquiera, fue en la capital aragonesa donde dio sus primeros pasos como músico y donde comenzó a forjar su carrera.

La ciudad, además, inauguró hace poco una escultura en homenaje a Héroes del Silencio, reconociendo así el legado de la banda.

Pero hay un detalle menos conocido. Mucho antes de estos reconocimientos oficiales, un pequeño municipio de la provincia de Zaragoza ya le rindió tributo.

Acto  homenaje a Héroes del Silencio en Zaragoza.

Acto homenaje a Héroes del Silencio en Zaragoza. Ramón Comet

En 2003, el Ayuntamiento de Lumpiaque decidió poner el nombre de Enrique Bunbury a su pabellón y a un parque municipal.

El artista, según afirma el Heraldo, pasó varios veranos de su infancia en la localidad, por ello años después el ayuntamiento decidió poner su nombre al pabellón y al parque. El evento quedó registrado en un reportaje fotográfico del diario aragonés.

Cartel que indica el Pabellón Enrique Bunbury en Lumpiaque.

Cartel que indica el Pabellón Enrique Bunbury en Lumpiaque. Google Maps

Lumpiaque

Lumpiaque es un municipio tranquilo, sin grandes monumentos ni arquitectura monumental. Sin embargo, conserva rincones con historia.

Su iglesia parroquial, dedicada a San Francisco de Asís, destaca por su torre mudéjar del siglo XV. Muy cerca se encuentra la antigua plaza, donde todavía se alza el edificio consistorial, fechado en el siglo XVIII.

Ermita de Santa Barbara en Lumpiaque.

Ermita de Santa Barbara en Lumpiaque. Ayuntamiento de Lumpiaque

En la zona donde se asentó la primitiva población, junto a los campos, sobresale una gran carrasca centenaria situada junto a una casa construida en 1933. A las afueras del núcleo urbano se levanta la ermita de Santa Bárbara, edificada en el siglo XVIII y restaurada en el XX.

El entorno natural es otro de sus atractivos. Situado en la ribera izquierda del río Jalón, el municipio forma parte de la fértil huerta del Jalón, conocida por la producción de frutales.

Entrada de acceso al bodegón en balsa.

Entrada de acceso al bodegón en balsa. Ayuntamiento de Lumpiaque

En plena huerta se encuentra la Balsa de Lumpiaque, que riega el término de La Val. En este paraje se halla también el llamado “bodegón”, una cueva artificial excavada en la roca para alcanzar el nivel de un manantial que abastece la balsa.

Probablemente de origen romano, aunque durante años se atribuyó a época medieval musulmana, este sistema de túneles subterráneos añade un toque histórico al paisaje.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) de 2025, Lumpiaque cuenta con 889 habitantes. Dispone de varias casas rurales, además de bares y restaurantes donde disfrutar de la gastronomía local.

Situado a apenas 40 minutos en coche de Zaragoza, el municipio se presenta como una escapada perfecta. Para los seguidores de Bunbury, puede ser un plan redondo: conocer el pueblo que marcó parte de su infancia y pasear por un parque y un pabellón que llevan su nombre. Un homenaje discreto, pero lleno de significado.