Fiamma y Boris.

Fiamma y Boris. @enfoque.gourmet

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Boris y Fiamma, el matrimonio que triunfa en Zaragoza con dos restaurantes: "Nos han dado una vida fuera de nuestro país"

La pareja es propietaria de Boca Boca, con un local en el centro y otro en el barrio del Actur, caracterizado por su oferta diversa.

Más información: Omar y Karim, dueños de dos restaurantes en Zaragoza: "El primer mes facturamos más de 30.000 euros"

Zaragoza
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La pandemia del coronavirus fue un antes y un después en la vida de millones de personas. Una época complicada para la mayoría, pero que también se convirtió en una oportunidad única para otros.

Es el caso de Boris y Fiamma, un matrimonio de cocineros que a día de hoy regenta dos restaurantes de éxito en Zaragoza. Boca Boca nació en octubre de 2021 en una pequeña calle del barrio del Actur y en un local con apenas tres mesas.

Sin embargo, con mucho cariño y cuidado, el negocio ha ido creciendo y la pareja se ha hecho un nombre en una ciudad que les ha acogido con los brazos abiertos. Un lugar que, como ellos destacan, les ha dado la “oportunidad de tener una vida” fuera de sus países de nacimiento.

Y es que Boris es cubano, mientras su mujer es de Venezuela. Eso sí, se conocieron en Zaragoza (a donde él llegó en 2015 y ella en 2017) gracias a su vinculación con la cocina.

Tras trabajar en varios restaurantes del centro, Boris aprovechó la situación que había dejado la pandemia en 2020 para adquirir un local. “Muchos se quedaban vacíos porque había gente que no podía seguir y fue nuestra oportunidad para poder entrar al mercado con poco dinero”, confiesa el dueño.

Sin la idea definida de su propuesta, encontraron un local en la calle Virginia Woolf, 5 y en octubre de 2021 abrieron con tres mesas y una propuesta de siete hamburguesas, guacamole, tequeños y ensaladas. “Teníamos 12 platos en la carta, pero de muy alta calidad y en una calle por donde no pasaba nadie, empezamos a llenar”, recuerda.

La idea aterrizó bien en Zaragoza. A los tres meses, Fiamma se incorporó 100% a Boca Boca y con la llegada del verano, la terraza les hizo crecer. Entonces contrataron a sus primeros dos trabajadores.

De esta forma, casi sin pensarlo ni darse cuenta, al año, se expandieron al centro de la ciudad, a un establecimiento en la calle de la Paz, 21. “Encontramos el local también a un buen precio. Nos permitía pasar de 12 sillas a 60”, explica Boris.

Interior del restaurante Boca Boca en el centro.

Interior del restaurante Boca Boca en el centro. E.E.

Cambio de propuesta

Con mucha ilusión y ambición, la pareja cruzó el río. Lo hizo con la misma carta, pensando que, como ya había triunfado, lo haría de nuevo. Sin embargo, Boris cuenta que llenaban los viernes y sábados por la noche, pero entre semana a mediodía costaba más.

Adaptándose a las circunstancias, a los meses empezaron a hacer el menú del día. Ahí mezclaron todo su conocimiento gastronómico, incluyendo la experiencia de Fiamma en Australia. Comida española de toda la vida, sudamericana, asiática y de todo el mundo. Sin duda, una carta de fusión.

“Puedes comerte un ceviche peruano, con un guacamole mexicano, con un ramen de Japón o un pollo al curry de la India. Todo en el mismo día, en el mismo menú, por 17.90 euros”, subraya el cocinero.

Burger de Boca Boca.

Burger de Boca Boca.

Por su parte, en el Boca Boca del Actur mantenían la propuesta inicial hasta que en septiembre de 2024 cerraron el local pequeño y abrieron otro más grande frente a Grancasa, en la calle Gertrudis Gómez de Avellaneda, 23, donde ya comparten la misma carta.

Como explica Boris, Boca Boca son dos restaurantes en uno, ya que a mediodía el 90% de los clientes piden el menú del día, mientras que para las cenas la oferta principal son los platos para compartir y hamburguesas.

Carta

“Nuestra carta aún es muy reducida, pero dentro de ella, hay variedad para que puedan venir todos. Tenemos 2-3 cosas sin gluten, 2-3 cosas vegetarianas, 2-3 cosas de carne, las 7 hamburguesas, platos para compartir”, detalla el hostelero.

En este aspecto, valora que sea un restaurante al que pueda acudir toda la familia, aunque haya un celiaco, un vegetariano o un señor mayor, ya que hay muchas opciones.

Dentro de los platos, por la noche, las grandes estrellas son el aguacate al mortero o el pollo frito coreano, aunque también se pueden pedir tequeños con salsa de ajo, boniatos asados con burrata, bastones de berenjena rebozados, fish and chips, huevos rotos, patatas arrugadas al estilo canario, pulpo…

En cuanto a las hamburguesas, hay ocho opciones, entre las que destacan la de ‘ropa vieja’ que lleva ternera deshilachada guisada con guacamole casero o ‘la choclo Burger’ con carne de ternera, bacon, queso provolone y palomitas crujientes.

Hamburguesa Boca Boca.

Hamburguesa Boca Boca. Instagram @bocabocazgz

Concurso menú del día

Si se habla del menú del día, no cabe duda de que se ha convertido en uno de los sellos de Boca Boca. El pasado 2025 fue la primera vez que se presentaron al concurso organizado por Horeca Zaragoza que busca el mejor de la provincia y consiguieron estar en el top-5. Este hito les dio una gran visibilidad.

“Fue sorprendente, pero también sabíamos que nos habíamos esforzado. Lo hacemos todas las semanas, no solo estas cuatro”, asegura.

Este 2026 vuelven a participar en el certamen, al que van con grandes expectativas, aunque saben que ganar “es muy complicado”.

Como ejemplo de la combinación de platos dentro de su menú, el de esta semana incluye lo siguiente. Ceviche de lubina fresca, croqueta casera y guacamole casero con totopos a elegir como primero; ramen de pollo con fideos, vegetales y huevo marinado, puerros asados sobre queso fresco batido y arroz de tierra con morcilla de Burgos, longaniza de Graus y chorizo como opciones de segundo; y secreto de cerdo asado, pollo al curry al estilo tailandés, ternera asada con chimichurri, brocheta de merluza y gambas o entrecote con chimichurri. Además de postre a elegir, agua, pan y vino incluido.

Plato Boca Boca.

Plato Boca Boca.

Diferenciación

Además de su atractiva carta, desde Boca Boca buscan ir más allá en su restaurante. Que la comida esté viva, que tenga color y que sepa diferente. Todo ello con el objetivo de que la gente lo agradezca, que lo está haciendo.

Así pues, Boris y Fiamma, encargados de la cocina, tratan de cuidar todo mucho: “Estamos aquí desde las 9, haciendo un garbanzo, haciendo un guiso, lo que sea. Lo que queremos es que haya cocina detrás, que no sea abro una lata o corto un tomate. Hacemos nuestra salsa, nosotros encurtimos nuestros pepinillos y tratamos de hacer el 90% de la preparación”.

En definitiva, lo han dado todo y Zaragoza les ha recompensado. “Estamos muy agradecidos”, finalizan.