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Marc, propietario de 17 pisos: "Pasé de estar casi arruinado hace 4 años, a tener más de un millón de patrimonio"

Según cuenta en el canal de YouTube 'Libertad inmobiliaria' del zaragozano Carlos Galán, este inversor pasó de vivir ahogado por las deudas a construir un imperio inmobiliario en un tiempo récord.

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Existe la falsa creencia de que invertir en inmuebles es 'coser y cantar', que sólo consiste en pedir dinero al banco, comprar un piso y ponerlo publicado en Idealista esperando alquilarlo a los pocos días.

La realidad es muy distinta y suele estar llena de decisiones complejas, riesgos y momentos de incertidumbre.

El contexto actual no ayuda a despejar dudas. Con la vivienda en máximos históricos muchos potenciales inversores se preguntan si es el momento adecuado para entrar o si lo más sensato es esperar.

Sin embargo, pese a los precios, el mercado no se detiene. Lo que para algunos es una señal de alarma, para otros se ha convertido en una oportunidad que exige visión, estrategia y, sobre todo, valentía.

Historias como la de Marc Bove, propietario de nada menos que 17 inmuebles, son ejemplo de ello. En apenas cinco años y según el mismo cuenta en el podcast Libertad Inmobiliaria, "pasé de estar medio arruinado hace 4 años a tener un patrimonio neto de más de un millón".

Pero, ¿cuál es el trasfondo de este cambio tan radical?

Su historia

Su camino hacia la llamada Libertad Inmobiliaria arrancó en 2015, el año en que la fábrica química de Tarragona donde trabajaba anunció un posible cierre. Aunque finalmente no bajó la persiana, aquel aviso le hizo entender que no podía depender únicamente de una nómina.

Esa inseguridad laboral lo empujó a emprender en la hostelería sin dejar su empleo. Llegó a gestionar cuatro cafeterías y un restaurante de poke, encadenando jornadas interminables que, pese a la facturación, no se traducían en más dinero a final de mes.

"Llegué a trabajar 16 horas al día sin llegar a final de mes. Mi inteligencia financiera era muy baja, tenía dos préstamos personales por los que pagaba 2.015 euros cada mes y mi nómina era de 3.000 euros", explica. Un Audi A5 financiado y un piso de lujo en el centro de Tarragona absorbían toda su capacidad económica.

Según reconoce, "en los negocios de hostelería facturas mucho, pero también pagas mucho, y a final de mes yo no tenía una nómina”. La sensación de correr sin avanzar era constante.

El confinamiento supuso el punto de inflexión. La lectura de libros de educación financiera le permitió entender la diferencia entre activos y pasivos y, ante la negativa de los bancos a prestarle más, tomó decisiones drásticas: vendió su coche, alquiló su vivienda y se mudó a un pequeño estudio en Salou para sanear cuentas.

En 2021 compró su primer piso por 42.630 euros, que le dejaba unos 200 euros mensuales tras pagar una hipoteca de 170. "Esa primera inversión me sirvió para darme cuenta de que yo quería seguir en ese camino de la inversión inmobiliaria", afirma.

Tres meses después ya había traspasado sus cafeterías y, poco más tarde, su restaurante. Aunque no obtuvo beneficio, canceló 150.000 euros de deuda y, tras refinanciar su vivienda por 50.000 euros, dio la entrada de cuatro pisos a la vez, hipotecándolos en cuatro bancos distintos. Una jugada maestra que le permitió escalar rápidamente.

Situación actual

Actualmente, posee 17 inmuebles en el modelo de alquiler tradicional, los cuales generan "un cashflow neto de 4.000 euros al mes", señala.

Sin embargo, lo que más impresiona es el patrimonio generado, gracias al efecto 'bola de nieve' del interés compuesto y de otros factores como la revalorización de estos inmuebles. Por ejemplo, "ese piso que compré en noviembre de 2021 por 42.630 euros, hoy lo podría vender a precio de mercado 70.000 euros", añade.

Compra 17 pisos en 3 años, empezando con 1.000 €

Su historia y su valentía al volver a jugárselo todo se han traducido en un negocio no solo rentable, sino altamente escalable. Un camino que le llevó a abandonar el empleo por cuenta ajena y dejar atrás la hostelería para apostar definitivamente por el ladrillo.