Incendio de Peñas de Riglos.

Incendio de Peñas de Riglos. Infoar Huesca

Sucesos

Aragón dice por fin adiós a su verano más trágico por los incendios: 45.000 hectáreas afectadas y 5 vidas perdidas

El balance supera ampliamente las 31.500 hectáreas que ardieron en 1994, hasta ahora el año más devastador.

Más información: La Fiscalía sostiene que el investigado por el incendio de Riglos hizo y difundió la foto que probaría su autoría

Zaragoza
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Aragón afronta el final de uno de los veranos más negros de su historia reciente por la virulencia de los incendios forestales. Las llamas han puesto en jaque a decenas de municipios, obligado a evacuar a miles de personas y dejado un rastro de destrucción que todavía no puede darse por cerrado.

Con unas 45.000 hectáreas afectadas a falta de las cifras definitivas, 2026 se convierte ya en el peor año desde que se tienen registros en la Comunidad. El balance supera ampliamente las 31.500 hectáreas que ardieron en 1994, hasta ahora el año más devastador.

El incendio de Las Peñas de Riglos (Huesca) representa el episodio más grave de una temporada marcada por el fuego. La emergencia obligó a movilizar un histórico dispositivo de alrededor de mil personas y provocó la evacuación de un millar de vecinos de una veintena de núcleos.

Las llamas arrasaron parte de un paisaje pirenaico de enorme valor y llegaron a amenazar seriamente los monasterios de San Juan de la Peña, un enclave estrechamente ligado a los orígenes del Reino de Aragón.

Pero la tragedia tiene también un rostro y un nombre que permanecerá en la memoria de Aragón: Javier García. El militar de la UME murió mientras participaba en las labores de extinción. Un accidente con el camión autobomba acabó con su vida y sumió en el duelo a la comarca de La Jacetania y al conjunto de la Comunidad.

Hasta este verano, 1994 ocupaba el primer puesto de la lista de años más castigados por los incendios forestales en Aragón. Aquel año, el fuego de Villarluego destruyó 18.000 hectáreas en el corazón del Maestrazgo y el conjunto de los incendios registrados durante los doce meses alcanzó las 31.500 hectáreas.

Un verano marcado por los grandes incendios

La temporada comenzó pronto. El primer gran incendio de 2026 se declaró el 25 de junio en la comarca oscense de La Litera, entre Tamarite de Litera y Alcampell. El fuego permaneció activo durante cuatro días y terminó afectando a, al menos, 4.525 hectáreas.

El origen fue agrícola: una chispa procedente de una cosechadora desencadenó el incendio. Las condiciones meteorológicas hicieron el resto. El viento cálido y las elevadas temperaturas favorecieron una propagación extraordinariamente rápida y, en apenas unas horas, las llamas ya habían consumido más de 4.000 hectáreas.

La tregua fue mínima. Apenas unas horas después de que el incendio de La Litera quedara controlado, el 30 de junio se declaró otro gran fuego en el término municipal de Leciñena, en Zaragoza, a menos de 40 kilómetros de la capital aragonesa. El incendio permaneció activo hasta quedar controlado el 5 de julio, después de calcinar más de 3.300 hectáreas.

De nuevo, la meteorología complicó el trabajo de los equipos de extinción. El fuerte viento, la escasa humedad y las altas temperaturas, una tónica durante el verano, favorecieron la aparición de reproducciones y obligaron a los efectivos a redoblar sus esfuerzos para contener las llamas.

Teruel se incorporó al mapa de los grandes incendios el 12 de julio. Ese día se declaró un fuego en Peñarroya de Tastavins, en la Comarca del Matarraña, en una zona de pinar próxima a la A-2413. La presencia de varias naves y masías en las inmediaciones obligó a desalojarlas como medida de precaución.

Ocho días después, el 20 de julio, otro incendio se declaró en Ejulve, en una zona que ya había sufrido las llamas en 2009. Cuando el fuego parecía controlado, las reproducciones obligaron a volver a extremar las precauciones y provocaron el desalojo de Las Cuevas de Cañart, Ladruñán, Dos Torres de Mercader y de los barrios de El Higueral y La Algecira. El último balance situaba en 2.900 las hectáreas afectadas.

Orés, otro de los grandes golpes del verano

Entre los incendios más destructivos de la temporada, junto al de Las Peñas de Riglos, figura el de Orés, en la Comarca zaragozana de las Cinco Villas. El fuego se declaró el pasado 15 de julio y avanzó con tal rapidez que en pocas horas fue necesario desalojar Orés y los municipios de Asín, Luesia, Uncastillo y Malpica de Arba, además del enclave navarro de Petilla de Aragón.

El incendio alcanzó unas 7.600 hectáreas en apenas 24 horas y llegó a dibujar un perímetro de 60 kilómetros. Solo un día después, la superficie devastada ascendía ya a 16.000 hectáreas.

La sucesión de grandes incendios ha mantenido a Aragón en alerta durante todo el verano. El último episodio de relevancia se produjo este pasado miércoles en Villafranca de Ebro, a las afueras de Zaragoza. El fuego afectó a 100 hectáreas y obligó a cortar la AP-2 en las inmediaciones de la capital aragonesa.

A este balance hay que sumar, además, las dos muertes registradas en Calatorao a consecuencia del incendio de un taller mecánico. Las víctimas fueron Erno Schenaider, trabajador de la empresa, y Juan Luis Alonso Lete, bombero de la DPZ que accedió a la nave con el objetivo de intentar salvarlo.

El balance de este verano trasciende así la superficie quemada. Son municipios evacuados, viviendas y paisajes amenazados, dispositivos de emergencia desplegados durante jornadas enteras y, sobre todo, vidas perdidas.

Con una veintena de incendios de gran magnitud y unas 45.000 hectáreas afectadas, Aragón encara el final de este verano con una certeza dolorosa: 2026 quedará grabado en la memoria colectiva como el año en el que el fuego llevó la amenaza hasta prácticamente todos los rincones de la Comunidad.