Un helicóptero trabaja en las labores de extinción del incendio forestal declarado el miércoles en Orés

Un helicóptero trabaja en las labores de extinción del incendio forestal declarado el miércoles en Orés Toni Galán EFE

Sucesos

Toño y Paco, agricultores que luchan contra el incendio en Orés: "El viento y este bochorno son gasolina para el fuego"

Las llamas han devastado 6.000 hectáreas en apenas 24 horas y el operativo se ha visto obligado a desalojar cinco pueblos.

Más información: El incendio de Orés (Zaragoza) avanza sin control: alcanza las 6.000 hectáreas y mantiene fuera de sus casas a 700 vecinos

Zaragoza
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Casi todo el músculo de extinción de Aragón se ha concentrado en Orés, donde el mayor incendio del año en la comunidad mantiene en vilo a las Cinco Villas mientras los efectivos luchan por contener unas llamas de enorme potencial destructivo.

A pie de campo, a ese despliegue sin precedentes se han sumado decenas de agricultores con sus tractores y depósitos de agua, junto a voluntarios que abren cortafuegos improvisados, refrescan los márgenes de los caminos y sostienen la logística básica del operativo, en una carrera contrarreloj por frenar el avance del fuego hacia los pueblos desalojados.

Es el caso de Toño y Paco, dos agricultores de Uncastillo que no han dudado en coger sus maquinarias y echarse al campo a ayudar a las labores de control del fuego, todo siguiendo las instrucciones del Puesto de Mando Avanzado.

“Nosotros hacemos lo que podemos. Creemos que es nuestra obligación y, si nos mandan o nos lo piden, vamos. La cosa está muy seria”, dice Toño, agricultor de Uncastillo, mientras se desplazaba este jueves a la localidad minutos después de que les llegara el ES-Alert para evacuarla.

Su labor durante las próximas horas se ha centrado en labrar los matojos que hay en los campos por donde puede expandirse el incendio, sobre todo en los alrededores de la carretera de Luesia, ante el temor de que pueda saltar al otro extremo y atacar más zonas verdes.

“Con la cantidad de aire que hace, es casi imposible de apagar. Solo se podrá hacer por la noche, pero todo ayuda”, lamenta Paco, otro agricultor de las Cinco Villas.

Ya el miércoles, en cuanto se declaró el incendio, estuvo un grupo de agricultores realizando labores de labrado en Luesia, llegados desde prácticamente cualquier punto de la comarca de las Cinco Villas.

Y es que en la mente de muchos de ellos continúa vivo el trágico incendio de Luna, que arrasó más de 14.000 hectáreas, siendo, entonces, el segundo más grave en Aragón desde los años 80.

“El viento y el bochorno son bastante fuertes. La temperatura está subiendo y la humedad está por los suelos. Es gasolina para el fuego”, apunta Toño.

Y la situación es preocupante. Las llamas han devastado 6.000 hectáreas en apenas 24 horas y el operativo se ha visto obligado a desalojar cinco pueblos: Orés, Asín, Luesia, Malpica de Arba y Uncastillo, bien por la proximidad del fuego, bien por el humo.

Aragón asume que va a costar controlarlo y que pasarán "días y días" hasta que esté completamente extinguido.

De hecho, este viernes, la ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, visitará el Puesto de Mando Avanzado ubicado en la localidad de Farasdués.